Actriz, directora, productora y gerente teatral, la venezolana Violeta Fonseca, se abre camino en las letras dramáticas desde 1993 con la pieza Renacer. "Mi acercamiento a la dramaturgia- dice- ha sido de manera indirecta, primero como actriz, luego dirigiendo o por necesidad para algún ejercicio de taller, pero nunca me planteé ser dramaturga y ahora veo atrás y me encuentro con incluso una decena de piezas y programas de televisión escritos por mí".
Sus títulos han salido como en muchos casos de situaciones vividas, cotidianas que le han pasado y se ha ido creando una voz propia para tratar de explicar el existencialismo del ser humano sobre la tierra, esas grandes preguntas que todos nos hacemos en algún momento de la vida: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Interrogantes que son fuente abierta y constante fluir de ideas para distintas obras de arte. En este caso, el de la dramaturga Violeta Fonseca, tocan con el mundo femenino al que le interesa poner en el tapete: Muchos miran sin ver (1995); Tiempo en rosa frenesí (2003); Ellas (2009) ; Vino, cebollas y lágrimas en la mesa (2010); Adoración (2011) son títulos que invitan a la intimidad y la pasión, al experimento escénico para lograr el texto dramático a la investigación comprometida con lo que quiere mostrar al espectador.
Y no sólo se ha limitado a las tablas, también la radio y la televisión conocen del talento de esta mujer polifacética nacida en el centro de Venezuela (Estado Aragua) y que con tesón y constancia abandonó su tierra natal en busca de profesionalizarse y entregar su talento en las distintas áreas que se ha desempeñado. Reconocida actriz, directora "Por obligación"-comenta- "Gerente por necesidad y vocación" Fonseca llegó a gestionar y programar el Ateneo de Maracay por varios años, centenario recinto teatral histórico de la llamada Ciudad Jardín de Venezuela. Y dramaturga por "querer expresarme de otra forma que no sea la actuación. Llegó un momento que mi cuerpo necesitaba decir, pero no con gestos y expresión corporal, ni con diálogos aprendidos de otros, sino decir a través de la palabra, de lo escrito, de lo vivencial. Ya había experimentado mucho sobre el escenario, esta vez quería que mi voz se escuchara".
Y tanto se hizo sentir y sus palabras volaron alto que por ejemplo vendió en más de 20 países la teleserie Mi niña amada, mi otra mitad del sol y logró el éxito de rating en su natal Venezuela. Pero como los artistas no pueden quedarse tranquilos, Violeta necesitó abrirse a otras fronteras y radicada en Panamá y luego en los Estados unidos, ha convencido con su talento a propios y extraños allende nuestras fronteras. jocosas comedias como La Términomedium (2015) e Histeria (2016) que sorprenden por el formato de Microteatro, formato que para un dramaturgo es bastante complejo, ya que se debe sintetizar en quince minutos una historia con todas sus partes: principio, desarrollo y final. Y además logra adaptar la reconocida pieza del dramaturgo venezolano más internacional: Gustavo Ott Bandolero y mala sangre y no sólo eso sino, actuarla ella misma para obtener el reconocimiento y aplauso del público en cualquier parte del mundo donde la ha llevado.
Definitivamente una artista integral y una mujer con muchas cosas "agolpadas en la garganta por decir- como nos comenta- "Escribo para tratar de encontrar respuestas, a veces de esas cosas sencillas que pueden parecer hasta tontas, y luego cuando la escuchas o las ves en la voz de un personaje creado por ti es lo que me motoriza como escritora" Y con humildad remata "Yo no me considero dramaturga, yo soy más actriz pero en los últimos tiempos me siento muy atraída a llevar mis pensamientos a escena es como si la actuación es el esposo y la escritura un coqueto amante" -Afirma sin soltar su entrañable carcajada y su sonrisa que ilumina el rostro y a cualquiera cautiva.
Ella es Violeta Fonseca escritora, dramaturga y amante de las tablas seguramente en muy pocos años estaremos asistiendo a la consagración de otra dramaturga venezolana, eso no lo pongan en duda, pues el tesón y el talento no se compran en la farmacia, se nace con ellos y ella tiene bastante. Ya en los libros de la historia contemporánea del teatro en Venezuela debe inscribirse el nombre de esta pensadora que usa la palabra escenificada para responderse y encontrarse a sí misma.
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domingo, 3 de junio de 2018
jueves, 25 de agosto de 2016
Microcríticas de Microteatro (II)
La 8va Edición del Microteatro
Venezuela arriba a su última semana hasta el domingo 28 de agosto el público
venezolano tendrá oportunidad de pasearse por 28 salas y ver seis funciones
cada noche con una gran oferta de propuestas donde se pone de manifiesto la
creatividad de los teatristas venezolanos. A continuación nuestra segunda apreciación
crítica de las micro piezas que hemos
podido disfrutar:
Dólar Te doy Sala #10
Escrita y dirigida por Sandra I.
Corrales, esta propuesta es un fuerte reflejo de la descomposición social que
sufre el país inmerso en una crisis de inflación e inseguridad que conlleva la
pérdida de los más elementales valores ciudadanos. Un joven de clase alta
(Gabriel Blanco) se encuentra varado en las cercanías del aeropuerto y acude a
un puesto de comida típica para saciar su hambre mientras busca la manera de
conseguir un pasaje para poder viajar al exterior, en tono de comedia, Corrales
enfrenta a su personaje a una “dicharachera” mujer (Virginia Urdaneta) que
atiende un puesto de arepas y empanadas quien se convierte en un típico
personaje popular que ofrece resolver sus problemas, para terminar estafándolo
de la forma más descarada posible. Lo que comienza como una jocosa relación
casual, termina convirtiendo la risa en mueca cuando el público se da cuenta de
lo que se está riendo. La puesta en escena es dinámica y Sandra Corrales se
apoya en la veteranía de sus actores que resuelven de forma convincente sus
caracteres, difícil tarea es hacer reflexionar sobre un tema tan grave a través
de la risa y Dólar te doy lo logra de
manera eficaz.
Esta micro obra está escrita por
el dramaturgo catalán Josep María Miró producida y dirigida por Eduardo Fermín.
Protagonizada por Rebeca Costoya y el joven actor Gerardo Lugo. El drama de las
adicciones se pone de manifiesto en esta historia donde una madre acude a
rescatar a su hijo adicto a las drogas y el sexo en un sórdido local donde va a
diario, pero esta vez se ha quedado inconsciente y además se ha tragado la
llave que permite abrir unas esposas que lo mantienen encadenado. Una arrojada
propuesta textual es la que nos ofrece este dramaturgo que no logra concretarse
en una puesta en escena y dirección de actores correcta por parte de Fermín,
los actores se quedan en la superficialidad del melodrama forzado y no
construyen los caracteres si no en la superficie, no profundizan y resulta una
sobreactuación tratando de mostrar emociones que no son reales. Sentimos que la
falla se ubica en la inexperiencia de dirección y la incorrecta interpretación
del texto.
Yo invito Sala #12
Esta comedia escrita y
protagonizada por Giulianna Rodríguez, acompañada del actor Kevin García, está
dirigida por Grecia Augusta Rodríguez y cuenta los avatares de una mujer por
conseguir una pareja “solvente” a la que ella no tenga que invitar todo el
tiempo y pagar las cuentas. El ideal del príncipe azul se pone de manifiesto en
esta divertida comedia donde una fémina conoce a un hombre en un bar y con la
esperanza de que “este sí sea” termina
decepcionada y en el eterno círculo vicioso del “yo invito”. Un texto creativo
e inteligente para este tipo de formato, que demuestra la sapiencia del oficio
de Giulianna. Bien resuelto a nivel de puesta y dirección de actores, que
logran la naturalidad con verdad y sin aspavientos espectaculares de ningún
tipo acompañados de una sólida producción, se convierte en una excelente
propuesta a disfrutar en esta 8 va entrega de Microteatro Venezuela.
Una mujer en sus cuarenta decide
dejarlo todo y perseguir sus sueños allende las fronteras. El drama del exilio
que enfrentan los venezolanos en la actualidad se pone de manifiesto en esta
pieza escrita por Rubén León y protagonizada por Claudia Nieto y Verónica
Arellano, quien también dirige. La sensación de insilio (sentirse extranjero en
su propia tierra) aflora en esta mujer que queriendo buscar justicia en su
sitio de trabajo (es trabajadora pública) es despedida y a partir del hecho
hace una revisión de lo que ha sido su vida y de las decisiones que la han
llevado a armar carpa en otro sitio del mundo. La dramaturgia apela a pendular
entre la comedia y el drama que significa dejar la tierra donde se nació. Se
resuelve de manera poética el dolor de abandonar lo propio. La correcta
dirección de Arellano produce un espectáculo sencillo pero conmovedor donde se
demuestra el talento actoral y el saber hacer un teatro divertido pero que deje
al espectador un resquicio para la reflexión.
Contundente y conmovedora resulta
esta micro obra que parte de un monólogo para un hombre escrito por el veterano
Gustavo Ott y que esta vez versionan para una actriz (Violeta Fonseca) Bajo la
acertada dirección de otro veterano William Cuao. Esta mujer que trabaja en una
perrera tiene el infortunio de cumplir el 31 de diciembre, lo que la obliga a
estar sola en fin de año y para mitigar esa soledad trae a escena a través de
su evocación a varios personajes pintorescos de su familia: Sus tías prima y
abuela, ellas cuentan la historia de un país que quedó en el recuerdo con la
excusa de asistir al cumpleaños de la protagonista. Lo que llama la atención de
este montaje, es la capacidad de transformación de la actriz en 6 personajes
totalmente distintos que dan cuenta de un talento desbordado que posee Fons,
apoyada en una pulcra dirección de William Cuao que sabe cómo sacar el mayor
potencial de su intérprete y una creativa y sorprendente puesta en escena. A
nuestro entender una de las propuestas que no se debe dejar de disfrutar en
este evento.
El actor Kevin Jorges creó hace ya unos años el
primer stand up comedy dirigido al público gay de la ciudad realizado por un travesti
llamado La Rompeolas. El éxito y la popularidad no se hicieron esperar y con la
seriedad y profesionalismo que lo caracteriza Jorges tuvo que crearle a su
personaje varios shows y situaciones en donde se viera envuelto para el placer
y gusto del público que lo sigue. Esta vez decidió rendir un homenaje al
programa de variedades más emblemático de la televisión venezolana: Sábado Sensacional que en las décadas de
los 70, 80, 90 y hasta nuestros días forma parte de la idiosincrasia de los venezolanos. ¿Quién
no creció observando las insólitas cosas que entretenían a las masas y se
incrustaron en la cultura popular de todos? Las reinas de bellezas y sus
coronaciones, el reencuentro de familiares perdidos, el paso de las grandes
estrellas del jet set internacional y
local, las premiaciones del mundo del espectáculo, etc son recordadas en tono
de comedia cuando La Rompeolas es la encargada de animar una edición del
programa. Una fresca propuesta, divertida e interactiva con el público que el
espectador agradece y aplaude a rabiar. Realizada con cuidada producción y calidad
profesional.
Monólogo escrito, producido,
dirigido e interpretado por Moisés Berroterán, cuenta la historia de un hombre
sometido a los desmanes de la intolerancia y la violencia que terminó por desfigurar
su rostro hasta convertirlo en un fenómeno de circo del que las personas se
burlan y discriminan. La rabia contenida por la injusticia hace que este
personaje se transforme en un asesino en masa la noche que decide tomar
venganza contra todos los espectadores que asisten a su Freak Show. Una cuidada
producción y dinámica puesta en escena que pone al público en tensión por las
atrocidades que narra este particular personaje y un desempeño correcto del
joven histrión.
Con texto de Jonathan Sierralta y
dirección de Daniel García, Trío aborda
la temática bisexual en la pareja. Un matrimonio joven apela a contratar a un
tercero para satisfacer sus carencias sexuales y terminan por cada uno por
separado obtener la satisfacción con el tercero hasta que el engaño es
descubierto. García plantea una puesta muy bien dibujada que juega a la
duplicidad espacial y la yuxtaposición de escenas que le funciona para dar
ritmo y dinamismo a su espectáculo y no convertir la obra en un melodrama más
de parejas. Varinia Arraíz tiene el mayor peso actoral y como veterana que es
lleva en sus hombros la fuerza interpretativa, sus compañeros con menos
experiencia cumplen el cometido de sus personajes aunque falta formación en la
planta actoral masculina a cargo de Ronny Ostty y Kevin López. En conjunto es
una arriesgada y sólida propuesta de producción y dirección que hay que ver.
Esta micro obra original de
Theylor Plaza y dirigida por Héctor Becerra, cuenta los devaneos de una pareja
de esposos que gusta de asumir personajes de historias famosas para mitigar sus
apetitos sexuales, a propósito de ser él un famoso escritor y guionista.
Protagonizada por Kenia Carpio y el mismo Plaza, enmarcados en una excelente
estética de producción esta propuesta luce confusa en cuanto a dramaturgia se
refiere y en consecuencia la dirección la transforma en un melodrama sin
necesidad. Lo que puede ser una buena idea primaria a desarrollar se cae por no
ajustar bien las bases de la dirección de actores. Theylor Plaza y Kenia Carpio
hacen su mejor esfuerzo como talentosos actores y logran poder superar los
traspiés de la dramaturgia y dirección mostrando un limpio trabajo escénico.
Versión para Microteatro de La rebelión de la granja de George Orwel
escrita a cuatro manos por Alexander Rivera y América Medina y protagonizada
por el primero, un cerdo se encumbra en el poder de una granja toda vez que los
animales han exterminado la raza humana y al llegar a obtener el poder comienza
a transformarse en un tirano para transfigurarse en un ser humano. Una hermosa
metáfora de la sociedad actual que realza el talento de Alexander Rivera como
actor. Una sencilla y nada espectacular puesta en escena innecesaria pues la
interpretación textual y la contundencia de
la dramaturgia son suficientes para atrapara la atención del espectador
y lograr dar un certero golpe en las conciencias del público. Una opción que no
puede dejar de disfrutar.
El clan de los Martínez vuelve a
hacer de las suyas y traen en esta 8va temporada una divertida comedia original
de Fernando y dirigida por su hermana Marisol. Ellos saben del oficio porque
tienen toda su vida en el teatro y lo demuestran con un muy inteligente texto
irónico sobre el después de Blancanieves (Carolina Torres) y su príncipe (Jorge
Melo). A través de estos personajes y un particular espejo mágico encarnado por
el actor Gabriel Agüero nos cuentan en qué se ha convertido la vida de la
adorable princesa luego de 20 años de matrimonio. La pareja sufre el hastío del
matrimonio y exponen sus frustraciones, infidelidades, manías y carencias
propias de cualquier matrimonio común y corriente. Lo interesante de este texto
es cómo juega con el imaginario que todos manejamos de las famosas películas de
Disney para llevar al espectador a la hilaridad absoluta. Marisol Martínez
conocedora de su arte, realiza una impecable dirección apoyada en sus
talentosos y desenfadados actores que manejan el tono de la comedia de una
forma extraordinaria. Una excelente opción de este Microteatro Venezuela 2016
que no hay que perderse.
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jueves, 18 de agosto de 2016
Microcríticas de Microteatro ( I )
La fiesta del microteatro
Venezuela arribó en este mes de agosto a su 8va edición brindándole a la ciudad
de Caracas el disfrute de 28 nuevas propuestas que abordan variopintos temas y
dan la posibilidad de pasearse por disímiles géneros, permitiendo así que
productores, dramaturgos, directores, actores y estetas puedan mostrar su
talento en los espacios del Urban Cuplé por iniciativa de los gerentes
teatrales: Malala Dubuc, Dairo Piñeres y Robert Chacón. A continuación nuestra
apreciación crítica de las micropiezas
que hemos podido disfrutar:
La Licenciada Sala #1
El clan Escalona vuelve a la
contienda con un fresco y divertido monólogo a cargo de Nacarid Escalona y dirigido
por Angélica Escalona, esta vez José Simón se aleja del tema erótico y prefiere
irse por el tema sexista para contar la historia de una mujer llamaríamos
“arrecha” que se presenta en la corporación donde trabaja a dejar en claro que
por ser mujer y gerente ningún “macho” va a venir a pisotearla y así va
relatando la historia de su vida y cómo logró llegar a ese cargo sometiendo al
mal llamado sexo fuerte. Nacarid es una veterana primera actriz y aquí logra
enganchar al espectador con una facilidad impactante producto del talento que
posee, la puesta en escena es sencilla sin muchas posibilidades de juego escénico
por la disposición del elemento escénico, sin embargo esto no resta brillo a la
cuidada producción a las que nos tienen acostumbrados los hermanos
Escalona.
Por cierto…Sala #3
Escrita y dirigida por Mónica
Montañés, resulta un muy inteligente texto que la escritora ya había estrenado
al comienzo de los 2000 en la Sala Horacio Peterson del antiguo Ateneo de
Caracas con notable éxito. Pero esta vez no tuvo la misma suerte, sentimos que
lamentablemente la falta de una correcta dirección hace que lo divertido que
pudiera ser la propuesta de cómo se arma un chisme se perdió. Flojas
actuaciones y poca creatividad en la resolución escénica, resalta del grupo de
noveles actores Grecia Augusta Rodríguez que logra levantar algo el ritmo por
su conocida experiencia como actriz. Una visión de un director (a) que sepa del
oficio pudo haber arrojado otro resultado. Como reza el dicho popular “zapatero
a sus zapatos”.
La loca de Chaillot Sala #4
Original de Gladys Prince, esta
micropieza es un monólogo dirigido e interpretado por la misma autora y por la
actriz Neo Rodríguez, tuvimos la oportunidad de disfrutarlo con la segunda,
ésta es una hermosa propuesta, sencilla y contundente con impecable producción
que envuelve al espectador en los devaneos mentales de una actriz. Neo
Rodríguez echa mano de su sapiencia del oficio, cautiva y conmueve. Su
construcción del personaje deja en el público la sensación de encontrarse con
un trabajo bordado fino, de lo visto ha sido una de las mejores sorpresas que
podemos apreciar en esta 8va temporada.
Boleto al Exilio Sala #5
Bajo la dirección de Maigualida
Gamero y la dramaturgia de Jan Thomas, boleto al exilio es un híbrido entre
comedia y drama que cuenta los devaneos de una pareja de actores de televisión
inmigrantes. Desiré y Mario Sudano son los actores encargados de dar vida a la
pareja que lucha por abrirse camino en el difícil mundo de la tv fuera de su
país de origen y luchan para que su hijo pueda también reunirse con ellos. Inteligente
puesta en escena logra Gamero apoyada por el talento de la pareja Sudano veteranos
de las tablas, el texto busca enganchar al espectador con la comedia y la
sátira de los personajes para luego dar un giro hacia el drama que no termina
de amalgamarse en ninguno de los dos géneros, sin embargo el público disfruta y
aplaude con entusiasmo.
Un anillo para Patty Sala #6
Divertida e inteligente comedia
escrita por Oswaldo Maccio que encierra la más popular idiosincrasia del ser
venezolano, José trabaja en el baño de un restaurante y es el típico
dicharachero aparentemente impertinente, pero termina resolviéndote tus rollos
mentales y hace que tomes las decisiones correctas. Juan Carlos Lira destaca en
su interpretación de este “asistente de baño”, crea un carácter que conecta
inmediatamente con el espectador y el imaginario popular de nuestra ciudad.
¿Quién no se ha tropezado alguna vez en su vida con un José? Anthony Castillo, como el indeciso cliente que va a
comprometerse con Patty esa noche, resulta veraz. Correcta y dinámica es la
puesta en escena lograda por Luis Spinetta. Una de las opciones de comedia que
recomendamos.
La Ganadora Sala #7
Escrita y dirigida por Yanosky
Muñoz, esta comedia travesti hace una ironía sobre el mundo escénico nacional y
los intríngulis que ocurren detrás y delante de cámaras en la entrega de un
premio del espectáculo. La Alpargata de Oro es el galardón y dos actrices
“amigas” son las rivales nominadas y las protagonistas del show. Verdades,
chistes, interacción con el espectador y sobre todo mucho humor negro hacen
pasar 15 minutos de risa a mandíbula batiente. La función vista estuvo a cargo
de Manuel Bastos, veterano en este tipo de comedias y Pedro Padilla, una dupla
que no decepciona a sus asiduos seguidores junto a una cuidada producción de
Juan Carlos Attale.
La Muerte de Safo Sala #8
Con texto y dirección de Dairo
Piñeres, esta micro pieza logra contar la historia de dos mujeres lesbianas que
intentan dar rienda suelta a su amor en la Venezuela de la dictadura de Marcos
Pérez Jiménez. Una afecta al General e incluso agente de la policía política
del régimen, la Seguridad Nacional. La otra una poetisa afecta a la causa de la
democracia y a la lucha clandestina en contra del dictador. Surge el conflicto
cuando intentan escapar. La historia está inteligentemente escrita y juega a
mostrar la anécdota con elipsis temporales, correcta puesta en escena que
permite la utilización de las cuatro esquinas de la sala y juega con el punto
de vista del espectador. Patricia Amenta y Andreína Mesa, son las encargadas de
dar vida a las mujeres que desafiaron una época pero que vieron truncados sus
anhelos por las diferencias ideológicas. Muy buen nivel actoral, sin embargo una
producción poco cuidada, pero la
historia y actuaciones hace que esta opción de la 8va temporada
microteatro sea una de las más visitadas.
Happy Birthday
Mr. President Sala #9
La anécdota y dramaturgia
original de esta pieza es de José Luis Useche, quien con el tiempo ha pulido su
técnica de escritura y cuenta la versión que supuestamente ocultaron a los
medios del asesinato de Marilyn Monroe encomendado al jefe de la CIA del
momento, diciendo que fue un suicidio. Valentina Garrido y Wilfredo Cisneros
fueron los actores encargados de encarnar a los protagonistas. Garrido hace
gala de su talento como intérprete y se mete en la piel de la Monroe de una
forma que seduce al público, su mirada y gestos dan muestra de una cuidada
construcción del personaje. Cisneros por su parte muestra su veteranía de actor
y cumple con su rol de antagonista. La dirección de Dairo Piñeres luce correcta
y dinámica, permitiendo que la bi-frontalidad del espacio ayude a contar la
anécdota y que ningún espectador pierda detalle de lo que ahí acontece. Altamente
recomendada.
En la siguiente entrega estaremos
comentando las demás opciones, de este primer grupo en general observamos
riesgo en los textos, originalidad en las puestas en escena y producciones bien
logradas, aun hay mucho que ver y dos semanas más de micro piezas.
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lunes, 15 de agosto de 2016
Rojo pasión contra Negro razón
Conocí al actor Basilio Álvarez por allá en los primeros años de la década de los noventa cuando apenas se daban los primeros pasos del Festival de Teatro Estudiantil "José Ángel Porte Acero" del Ateneo de Caracas. Él lideraba, como lo sigue haciendo, a la agrupación Skena del Colegio Champagnat y yo daba mis primeros pasos como actor en el Taller de Teatro para Adolescentes del Ateneo. Me sedujo un montaje llamado La Noche en donde la interacción con el público y los efectos escénicos fascinaban al espectador. Desde ese momento hablar de Basilio era hablar de Skena, durante todos los años noventa y la llegada del nuevo siglo no dejaron de resaltar con sus montajes atrevidos y su preocupación por formar a las nuevas generaciones de actores, productores, directores y dramaturgos. A lo largo de los años continuamos encontrándonos en pasillos, teatros, premiaciones, estrenos y la vida nos ha demostrado que no equivocamos la profesión.
Este introito me permite no solo hablar del génesis de Skena, si no de reseñar el trabajo de Basilio como actor en el montaje Rojo, acompañado de Gabriel Agüero y bajo la dirección de Daniel Dannery que cumple funciones en la Sala El Dedal de la Concha Acústica de Bello Monte y se enmarca en el II Festival de Teatro Estadounidense que realiza La Caja de Fósforos. Rojo narra la historia de vida del pintor Mark Rothko (Lituano-Estadounidense) quien desarrolla su trabajo artístico entre los años 20 y los 70 del siglo pasado, siendo considerado uno de los mayores representantes del Expresionismo Abstracto. La acción dramática que estructura el autor, John Logan, coloca al personaje central entre 1957 y 58 cuando realiza un contrato millonario para decorar un prestigioso restaurante de Manhattan y contrata a un asistente para dicho fin, un joven aspirante a pintor que se transformará a medida que entiende los preceptos artísticos del maestro en su mayor antagonista.
Pero ustedes se preguntarán ¿Por qué introducir los orígenes de Basilio Álvarez y Skena si se trata de la pieza Rojo, que no la produce esta agrupación? La respuesta es muy sencilla, apreciar el trabajo artístico de un actor fuera de su zona de confort (su agrupación habitual) resulta una aventura extraordinaria y es que con este montaje, Basilio Álvarez ha logrado hilar fino un atormentado Rothko que dista mucho de los caracteres antes realizados y creemos que con éste ha logrado una madurez actoral y un cambio sustancial que le hace conquistar otro peldaño en su carrera y conseguir un peso y madurez al permitirse salir de sus acostumbrados códigos bajo la carpa de Skena.
Todo lo anterior es gracias a la inteligente dirección de Daniel Dannery, quien supo conducir a sus intérpretes y crear un sutil espectáculo en el que la influencia cinematográfica determina la acción teatral. Dannery construye cuadros, fotogramas con su puesta en escena y logra que el espectador visualice a través de los ojos de sus personajes lo que no existe en la escena, difícil tarea de creación que da muestra de conocer hacia dónde se quiere orientar un texto dramático.
La hiperrealidad del montaje facilita la prevalencia de la acción y la utilización excepcional del silencio y el manejo orgánico de los objetos en escena, que convierte al espectador en un voyeurista real del enfrentamiento de dos fuerzas que inevitablemente chocan: la razón encarnada en el maestro pintor versus la pasión implícita en su asistente con el ímpetu de la juventud.
Por su parte la sutilidad y el mundo interior que crea Gabriel Agüero al encarnar al joven aprendiz, da cuenta de una correcta línea de trabajo que demuestra la inteligencia y el talento de un intérprete que sabe medir los matices de su creación; sin extralimitarse Agüero permite que el personaje fluya de forma natural y va mostrando la evolución de un personaje antagónico que logra su objetivo: hacer suyo los conocimientos del maestro y poder lograr que él mismo "pise tierra" y enfrente la realidad de un ego desgastado con el paso al ocaso de su fulgurante carrera aceptando la diversidad de las nuevas propuestas artísticas de las nacientes generaciones. Amén de lograr exorcizar su violento pasado.
Una compleja propuesta dramática que vincula el mundo de las artes plásticas al del teatro, en donde debe prevalecer lo visual y que Dannery lo resuelve a través del poder de la palabra y la organicidad actoral en composiciones de cuadros cinematográficos que es lo que resulta de la puesta en escena de esta pieza ganadora en 2010 de un Premio Tonny a mejor obra dramática.
Todo artista veterano y en formación debe encontrarse con esta propuesta que re-plantea la eterna problemática de que el arte sea un producto comercial al servicio del lucro o responda a la pasión y el sentir del artista movido por lo que realmente quiere comunicar sin ningún interés que interfiera en su producción artística.
@rosasla / Instagram: @luisalbertor
Pero ustedes se preguntarán ¿Por qué introducir los orígenes de Basilio Álvarez y Skena si se trata de la pieza Rojo, que no la produce esta agrupación? La respuesta es muy sencilla, apreciar el trabajo artístico de un actor fuera de su zona de confort (su agrupación habitual) resulta una aventura extraordinaria y es que con este montaje, Basilio Álvarez ha logrado hilar fino un atormentado Rothko que dista mucho de los caracteres antes realizados y creemos que con éste ha logrado una madurez actoral y un cambio sustancial que le hace conquistar otro peldaño en su carrera y conseguir un peso y madurez al permitirse salir de sus acostumbrados códigos bajo la carpa de Skena.
Todo lo anterior es gracias a la inteligente dirección de Daniel Dannery, quien supo conducir a sus intérpretes y crear un sutil espectáculo en el que la influencia cinematográfica determina la acción teatral. Dannery construye cuadros, fotogramas con su puesta en escena y logra que el espectador visualice a través de los ojos de sus personajes lo que no existe en la escena, difícil tarea de creación que da muestra de conocer hacia dónde se quiere orientar un texto dramático.
La hiperrealidad del montaje facilita la prevalencia de la acción y la utilización excepcional del silencio y el manejo orgánico de los objetos en escena, que convierte al espectador en un voyeurista real del enfrentamiento de dos fuerzas que inevitablemente chocan: la razón encarnada en el maestro pintor versus la pasión implícita en su asistente con el ímpetu de la juventud.
Por su parte la sutilidad y el mundo interior que crea Gabriel Agüero al encarnar al joven aprendiz, da cuenta de una correcta línea de trabajo que demuestra la inteligencia y el talento de un intérprete que sabe medir los matices de su creación; sin extralimitarse Agüero permite que el personaje fluya de forma natural y va mostrando la evolución de un personaje antagónico que logra su objetivo: hacer suyo los conocimientos del maestro y poder lograr que él mismo "pise tierra" y enfrente la realidad de un ego desgastado con el paso al ocaso de su fulgurante carrera aceptando la diversidad de las nuevas propuestas artísticas de las nacientes generaciones. Amén de lograr exorcizar su violento pasado.
Una compleja propuesta dramática que vincula el mundo de las artes plásticas al del teatro, en donde debe prevalecer lo visual y que Dannery lo resuelve a través del poder de la palabra y la organicidad actoral en composiciones de cuadros cinematográficos que es lo que resulta de la puesta en escena de esta pieza ganadora en 2010 de un Premio Tonny a mejor obra dramática.
Todo artista veterano y en formación debe encontrarse con esta propuesta que re-plantea la eterna problemática de que el arte sea un producto comercial al servicio del lucro o responda a la pasión y el sentir del artista movido por lo que realmente quiere comunicar sin ningún interés que interfiera en su producción artística.
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lunes, 8 de agosto de 2016
Ni siquiera Cristo aguanta
Hasta el día de ayer domingo 7 de agosto, se estuvo presentando en la Sala Experimental del BOD la pieza teatral No hay Cristo que aguante original del dramaturgo brasileño Augusto Boal, bajo la correcta e inteligente dirección de la actriz Valentina Garrido, quien orquesta al nuevo Grupo Miradas, en representación de la Universidad Nacional Experimental de las Artes UNEARTE, en el marco de la segunda edición del Festival de Teatro Universitario organizado por el BOD.
Este nuevo ensamble teatral demuestra de forma determinante que el teatro venezolano se encuentra vivo y respaldado por una nueva generación de creadores que se lanzan a la difícil tarea de ser el relevo necesario, y lo realizan de manera profesional y sin tapujos. El texto de Boal, le permite a Garrido denunciar una realidad social contundente: cómo la necesidad conlleva a la manipulación del sistema político, esa es la premisa que desata la trama de No hay Cristo que aguante adaptándola a la realidad venezolana el texto sufre modificaciones y se convierte en espejismo del país.
Con un ritmo rutilante y una resolución escénica dinámica, la directora logra enganchar al espectador con la historia del obrero José y sus múltiples peripecias para lograr conseguir el pan para él y su familia, hasta morir de hambre. En cuanto a anécdota y estructura la pieza se asemeja a la escrita por José Ignacio Cabrujas en 1962 El extraño viaje de Simón el Malo, donde Cabrujas critica duramente a un sistema corrupto y viciado que arrastra todo a su paso. Así como Simón, José debe sortear gran cantidad de situaciones donde se verá enfrentado a su honestidad y su condición de obrero aunado a la voracidad del sistema consumista y los intereses políticos y electorales.
La dirección comprende que al ser una pieza de teatro político y épico, debe desprenderse de una propuesta realista por lo que logra resolver los elementos escénicos de manera eficaz apoyada en la escenografía movible y los elementos escénicos que manipulan los actores para crear cada uno de los espacios por los que se desarrolla la acción.
Sentimos y creemos es lo más importante de este montaje, cómo el conjunto de intérpretes, orquestados por su directora logra funcionar como un engranaje casi perfecto para conseguir un cautivador montaje, pleno de caricaturescos personajes.
Al igual que lo anterior, sentimos que el desempeño actoral es de primera línea, permitiendo a los intérpretes lucir su talento e histrionismo al asumir varios personajes (estas piezas teatrales por contar la travesía de un protagonista en el tiempo gusta de tener una lista amplia de caracteres) Alberto Rodríguez, Omar Ochos, Malhoa Marcano, Alejandra Ridell, Angélica Ruiz, Martin Moreno, Santiago Osuna, Carlos Mendoza y Sergio Pérez, son los jóvenes estudiantes que tienen la responsabilidad de encarnar a los personajes de Boal resaltan por su versatilidad en escena. No en vano se convierten en los ganadores de esta Edición del Festival de Teatro Universitario.
En síntesis, este montaje inyecta ímpetu a la escena venezolana y demuestra que con formación, constancia, disciplina y talento se puede orquestar un proyecto contundente y que vaya acorde con lo que la escena venezolana necesita decir.
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jueves, 17 de abril de 2014
Vidas atormentadas en el Municipal
En
esta tercera edición del Festival de Teatro de Caracas, hay una particularidad
y es que en el mismo escenario, en distintas fechas, coincidirán dos
espectáculos que giran en torno a biografías de mujeres que han transformado a
la humanidad con sus artes, por un lado la célebre estrella de Hollywood Bette
Davis (encarnada por Luis Fernández) en Todo
sobre Bette y por el otro la legendaria pintora mexicana Frida Kahlo
(interpretada por Prakriti Maduro) con la pieza Frida Kahlo, ¡Viva la vida!
Todo sobre Bette
Resume
la vida de la actriz Bette Davis, inspirada en la biografía que escribiera su
hija y transformada en pieza teatral por la dramaturga norteamericana Camilla
Carr. Dirigida y protagonizada por Luis Fernández, este monólogo llama la
atención por su extraordinaria dramaturgia. Lo más complejo del género es
lograr que el personaje “accione” con la palabra y que narre pero con acción y
no sólo “eche el cuento”. En el caso de Todo
sobre Bette, esta premisa se logra a cabalidad, aunado a una limpia y
correcta puesta en escena de Fernández quien corona su espectáculo con una
desgarradora, convincente y fascinante interpretación. La estética
cinematográfica está presente en la totalidad del montaje, reforzado por la
potente atmósfera creada por José Jiménez en la iluminación. Todos los
elementos se conjugan para entregarle al público caraqueño un espectáculo
cuidado, limpio y redondo que impacta por su realización bien orquestada, y
logra conmover al espectador. Sentimos que con esta performance, Fernández se apunta un peldaño más en su ascendente
madurez como intérprete.
El pincel de la angustia
El
próximo 23 y 24 de abril, el mismo escenario dará albergue a la historia de la
pintora más famosa de México, aquella que vivió signada por la tragedia y el
dolor para volcarlo en el lienzo. Frida
Kahlo ¡Viva la vida! Es el monólogo escrito por Humberto Robles que cumple
temporada actualmente en la Sala Plural del Trasnocho Cultural y formará parte
de esta fiesta teatral caraqueña.
Dirigido
por Juan José Martín y protagonizado por Prakriti Maduro, este monólogo fascina
por las imágenes que se logran a partir de la puesta en escena y la interpretación,
apoyados al universo pictórico y la rica imaginería de las tradiciones
mexicanas. A diferencia de Todo sobre
Bette, la vida de Frida en cuanto a dramaturgia ofrece mucho más narración,
trabajo titánico que supone a la actriz para “hacer con la palabra” tarea que
Maduro logra sortear con éxito. Envueltos en la dirección de arte del cineasta
Diego Rízquez, la producción impecable de Yehilyn Rodríguez, logra conectar al
espectador con el hilo conductor de todo el drama: el dolor y la muerte que
rondaron a la artista durante su corta existencia.
Dos
vidas, dos mujeres, dos artistas entregadas a sus pasiones, en dos monólogos
que no pueden pasar por alto ya que son muestra que el teatro venezolano está
dando señales de intensa recuperación para revivir a una nueva época de oro.
@rosasla
17/04/2014
domingo, 13 de abril de 2014
Dos amores intentan amar a un bicho
Sin
duda alguna Gustavo Ott se ha convertido en nuestro más aventajado dramaturgo-cronista. Como ya nos tiene
acostumbrados toma las anécdotas de los sucesos de la realidad, reflejados en
la prensa y los convierte en poesía teatral, para hablarnos de nosotros. El
Grupo REPICO, liderado por Consuelo Trum llevó a escena, en la sala Anna Julia
Rojas de Unearte, en el marco de este tercer festival, su obra teatral Dos amores y un bicho, escrita a
comienzos de los dos mil y en donde el autor realiza un contundente y hermoso
tratado acerca de la homofobia.
Un
hombre ha asesinado a su perro ya que el can tenía prácticas homosexuales con
otro perro, luego de quince años de ocurrido el suceso, éste vuelve a relucir
en una visita que padre y madre hacen a su hija en el zoológico de la ciudad donde
la misma trabaja. Y comienza a desencadenar todo tipo de conflictos, verdades y
razones, que llevarán al límite a los personajes.
Esa
es la anécdota que Gusta Ott nos cuenta en una obra con una dificultad mayor al
ser escenificada, pues hay mucho de
información necesaria, de “echar el cuento” de lo que les sucedió en el pasado
a estos personajes. Este recurso se hace más complejo a la hora de resolverlo
en escena, pues el teatro es acción, los personajes hacen, no narran lo que
hacen y Consuelo Trum, hábilmente, logra resolver en una puesta en escena minimalista el hacer y
decir de los personajes.
Karolins
Rodríguez (Madre); Adolfo Nittoli (Padre) y Miling Cabello (Hija) son los
protagonistas de este drama de humor negro en donde nos enfrentamos a los lados
más oscuros del ser humano y ver hasta dónde son capaces de llegar cuando la
intolerancia maneja sus vidas. Rodríguez como la madre, estructura un carácter
contenido, que poco a poco se va desmoronando hasta lograr estallar y repeler
al monstruo que tiene al lado como esposo; su ejecución es limpia y sobria con
contundencia en el decir. Nittoli dibuja un padre aterrador, que justifica sus
conductas bajo ataques de pánico y resulta siendo un peligro, un asesino, su performance, logra hacer que podamos
detestar al personaje, es el objetivo. Por su parte Miling Cabello, da rienda
suelta a su talento innegable y construye una hija que en buscas de respuestas
se confronta consigo misma, logrando conmover al espectador.
En
definitiva una sobria y cuidada puesta en escena, que demuestra la veteranía de
Consuelo Trum como una de nuestras mejores directoras actuales, al igual que
una estética de iluminación impecable de Lina Olmos, que marca la atmósfera del
drama, aunado a unas aplomadas y bien resueltas interpretaciones, hacen de Dos amores y un bicho de REPICO una
extraordinaria muestra de nuestro teatro venezolano con calidad de
exportación.
@rosasla
Caracas,13/04/2014
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