miércoles, 15 de febrero de 2012

¡Habemus Festival Internacional de Teatro de Caracas!


En las instalaciones de la nueva sede del Ateneo de Caracas, en la Colina de los Caobos, se llevó acabo la ansiada rueda de prensa de los organizadores del XVII Festival Internacional de Teatro de Caracas 2012 (FITC 2012) liderados por su presidenta Carmen Ramia, acompañada de Claudia Urdaneta, Héctor Manrique, Javier Vidal y Eva Ivanyi, responsables de la nueva Fundación Festival Internacional de Teatro, que vestirá de arte escénico algunas zonas de la ciudad de Caracas desde el 29 de marzo y hasta el 8 de abril.

La noticia mantenía en vilo a todo el sector teatral y al público en general. Se había anunciado en principio para 2011 y finalmente y gracias al apoyo de distintos entes como: las alcaldías de: Chacao, Baruta, Sucre y la Gobernación de Miranda. Acompañados por el Ateneo de Caracas, Instituto Goethe, la Alianza Francesa, La Embajada de Francia y México, El Consejo Nacional de Cultura de México y Chile, el Festival Internacional de Santiago a Mil, el Instituto de las Artes Escénicas y de la Música de España, el Celcit –Argentina y los Circuitos Cinex y Gran Cine, hoy podemos decir que tendremos en Semana Santa una razón para quedarnos en la ciudad y disfrutar como en otrora de una selección del mejor teatro del mundo.

10 compañías extranjeras provenientes de Alemania, Francia, España, México, Chile, Bolivia, Argentina y Ecuador, estarán alternando con 11 agrupaciones venezolanas que con sus representaciones en las salas del Trasnocho Cultural, Teatro César Rengifo de Petare, La Asociación Cultural Humbolt y El Nuevo Teatro de Chacao rendirán homenaje al Maestro venezolano José Ignacio Cabrujas. Espacios a los que se sumarán los espectáculos de calle en las plazas Bolívar de Chacao, Alfredo Sadel, Milenium, Avenida Francisco de Miranda y en la ciudad de los Teques.

“Muchas cosas han cambiado y se han transformado durante estos 5 años sin el FITC”, afirmaba Carmen Ramia- “Este será un festival en pequeño formato, ya que no tenemos la misma infraestructura teatral y económica con la que contábamos antes, ni el apoyo de los entes oficiales, que eran los que representaban el grueso del presupuesto”.

Sin embargo y pese a las vicisitudes vividas durante estos cinco años, entre las que se cuenta el arrebato de la antigua sede del Ateneo de Caracas, donde se llevaba a cabo buena parte de las funciones, no ha hecho mella en los organizadores y la alianza con las alcaldías de oposición han permitido que el evento pueda volver a ser disfrutado.

“Me parece una responsabilidad como hombre de teatro con las nuevas generaciones que uno hiciera el esfuerzo indecible para que los estudiantes, las personas que están comenzando en este mundo del teatro, puedan ver lo que está pasando en el mundo teatral.”- Expresó visiblemente emocionado Héctor Manrique- quien ha sido el artífice de la idea de retomar el evento y quien impulsó el motor de relanzamiento del FITC 2012 y afirmaba más adelante: “El teatro es un ente transformador de la gente, el teatro nos hace mejores personas y este país está como está, porque hay pocos teatros y es una responsabilidad de nosotros los hombres de teatro proponer un mundo mejor a través de nuestra acción”.

“Se ha realizado una selección cuidada y acorde con la nueva realidad económica de la Fundación Festival Internacional” – Afirmaba la Directora y Productora General Claudia Urdaneta-en cuanto a lo internacional tendremos la oportunidad de disfrutar de:

Casa de muñecas de Henrik Ibsen (Theater Oberhausen, Alemania); Tercer Cuerpo de Claudio Tolcachir (Timbre, 4 Argentina); Diciembre de Guillermo Calderón (Teatro en el Blanco, Chile); La Razón Blindada de Arístides Vargas (Malayerba, Ecuador); Calisto de Julio Salvatierra (Teatro Meridional, España); Amarillo de Jorge Arturo Vargas y Héctor Bourges (Teatro Línea de Sombra, México). Y en el marco del Festival se proyectará la película documental nominada a los premios Oscar de la Academia “Pina” del cineasta alemán Wim Wenders.

Por su parte los “abanderados” nacionales que confrontarán sus trabajos serán:

El día que me quieras y Acto Cultural, de José Ignacio Cabrujas (GA 80); Cuentos de Guerra para Dormir en Paz, de Karin Valecillos (Tumbarrancho Teatro); La Ola de Basilio Álvarez (Grupo Teatral Skena); Paria, adaptación de Diana Peñalver Denis (Teatro La Bacante); Cuando quiero llorar no lloro, de Miguel Otero Silva (Rajatabla); Nado contaminado, de Marilú García (Ingrávidos); Penitentes de Elio Palencia (Teatrela) Caos y otras esperanzas (Teatro Altosf), la Peor de todas de Iraida Tapias (Water People), Tres noches para cinco perros de Gustavo Ott (Teatro San Martin) y Señoras de Maracaibo I (Fundrama).

Para los espacios abiertos estarán presentándose las piezas: Arcane (Les Philébulistes, Francia); Nado contaminado (Ingrávidos, Venezuela), e Insectos (Sarruga, España); esta última con una particular innovación, su director vendrá días antes del festival para en un taller montaje entrenar a actores venezolanos, quienes serán los encargados de manipular gigantescos insectos que invadirán las calles de Caracas.

Todo está listo para esta XVII Edición del FITC 2012 sólo falta la asistencia y el disfrute del público que seguramente colmará las salas y las calles de Caracas y que podrá adquirir sus entradas en las taquillas de cada espacio teatral o bien por Internet desde el 01 de marzo y no en una taquilla centralizada como se hacía en ediciones anteriores. Teniendo una gama de precios accesibles que varían desde los 35 Bolívares y hasta los 200 Bolívares.

La cita entonces es para la inauguración el Teatro Municipal de Chacao el 29 de marzo a las 8 de la noche cuando se abra el telón con la puesta en escena de El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas dirigida por el recientemente fallecido maestro argentino Juan Carlos Gené, con el Grupo Actoral 80, doble homenaje a dos grandes hombres que dieron su vida por las artes escénicas venezolanas.

Caracas, 15 de febrero de 2012

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jueves, 2 de febrero de 2012

Carlota Sosa vuela Alto


La dupla Mimí Lazo y Luis Fernández, vuelven a hacer de las suyas, esta vez la historia comienza en una visita a la Gran Manzana en la que fueron espectadores de la obra High, protagonizada por Kathleen Turner y escrita por Matthew Lombardo, como cuenta Mimí, en Broadway. Acto seguido, negociar los derechos y permitir a los venezolanos disfrutar de este espectáculo que corroe el sentimiento y pone el alma en un hilo.

Ya lo habíamos anunciado hace algunos años, la fórmula para poder recuperar el brillo teatral de otrora tenía que concentrarse en un gran texto, una excelsa dirección, acompañada de un elenco de veteranas figuras que posean el privilegio de la proyección en la pantalla chica. Así venceríamos el estigma del mal llamado teatro comercial.

Es así como Mimí Lazo y Luis Fernández han entendido el mensaje y se han abocado inteligentemente a producir divertimento teatral a los caraqueños, desde la calidad del producto que ofrecen, con la clara visión de empresarios y entendiendo el arte teatral de forma “comercial” como debe ser ¿O es que todo el esfuerzo, tiempo y dinero que debe invertirse para llevar adelante un montaje teatral no debe ser retribuido y además que produzca ganancias? Creo que la respuesta es obvia.

Así se plantearon una lectura escénica de la pieza High [Alto] que abre la temporada 2012 en el Teatro Trasnocho. La anécdota cuenta la acción de Helena (una monja ex alcohólica) y Miguel (Un sacerdote, cargado de culpas) que mantienen una especie de centro de rehabilitación para drogadictos a donde Miguel lleva a su sobrino, Andy, quien a sus escasos 19 años es un prostituto homosexual que vende su cuerpo para conseguir drogas y mitigar su adicción producto de una violación y una infancia atroz.

La pieza en este montaje dirigido por el mismo Fernández está centrada en el personaje de Helena y cómo esta particular “monja malandra” intenta rehabilitar a este joven perdido en la vorágine de un mundo oscuro y sórdido. La insistencia de Miguel para salvarlo hace que Helena se enfrente a su infeliz pasado y a sus monstruos internos fracasando en su propósito.

Luis Fernández logró sintetizar una dinámica y limpia puesta en escena, en donde las imágenes compuestas casi fotográficamente logran impactar al espectador, quien sale conmovido por lo crudo de la historia. Su dirección, estuvo preocupada por el acento en la interpretación actoral, logrando que el debutante en el teatro profesional, Christian Mcgaffney, lograra construir un carácter impulsivo sin quedarse en el exterior del personaje, riesgo que se corre con este tipo de papeles. Por su parte, Fernández deja que Carlota Sosa luzca su bien ganado título de primera actriz. Sus matices y transiciones nos permiten afirmar que se encuentra, con este personaje en una cúspide interesante de su carrera. Comedida y justa luce la construcción del personaje de Miguel, el cura atormentado por la culpa de no haber podido salvar a su hermana en el pasado quien llevaba una vida de excesos y que heredó en su hijo, por lo que Miguel se propone a intentarlo de nuevo con su sobrino (Nos gustaría ver el desempeño de Rafael Romero, quien comparte el rol junto a Luis Fernández).

El hecho de que High [Alto] esté en nuestra marquesina, posibilita el acercamiento del público caraqueño acostumbrado a reír a mandíbula batiente en comedias fatuas y evasivas, a sentarse frente a un producto de alta factura artística, que además de entretener, le permite pensar, verbo al que se desacostumbró hace más de una década. Definitivamente por donde miremos esta nueva producción de Mimí Lazo, nos satisface y nos da esperanzas que con ojo clínico y la sapiencia del oficio al escoger el texto, el casting y una acertada conducción escénica, podemos lograr sin hermetismos filosóficos un teatro de arte comercial. Para permitir que el espectador venezolano vuelva a reencontrarse con el verdadero teatro venezolano y sus artistas.


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lunes, 30 de enero de 2012

El legado del Maestro Gilberto Pinto



Uno de los privilegios que me regaló la vida, fue conocer a Gilberto Pinto, no como maestro de actuación, ni como actor bajo su batuta, si no, creo que me tocó la experiencia más enriquecedora: conocer al hombre sabio fuera del escenario y entre amigos o desde la butaca como cualquier espectador común disfrutando la irreverencia de su verbo dramático y la osadía de sus puestas en escena.

Hace ya casi dos meses (el 7 de diciembre de 2011) decidió partir a una morada más cómoda que ésta su amada Caracas a los 82 años de edad. Su dulce voz siempre la recordaré teñida de enérgica y aguda lucidez, que para pesar de unos y para regocijo de muchos, mantuvo hasta el último minuto de su vida.

Si la memoria no me falla, nos conocimos en una de las tertulias, tipo rituales, que organiza la inigualable Carmen Jiménez, una de nuestras más experimentadas productoras, en su guarida del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, a propósito de cumplirse un aniversario más del cumpleaños del Maestro Peterson, a pesar de su fallecimiento, Carmen y todo los que continúan llevando adelante el proyecto de Peterson, cada nuevo onomástico del maestro se celebra.

Estar en esas reuniones, es como participar de una experiencia religiosa. Hay exquisitas degustaciones, de todo tipo, queso variado y su acompañante más adecuado, el infaltable vino que simboliza, además, el sagrado elixir de nuestro dios Dionisio, deidad que rige a los teatreros. Uno se sienta entorno a una mesa redonda digna de los “Caballeros del Rey Arturo” Entre risas e historias insólitas del baúl de los recuerdos teatrales, me topé esa noche, con Gilberto y su adorada Francis, y jamás imaginé que ese portento de actriz, que yo admiraba desde mis tiernos 14 años frente al escenario del Teatro Nacional (cuando era la “Prima Donna” de la Compañía Nacional de Teatro) y fascinaba al público que abarrotaba el recinto, fuese tan sencilla y amorosa, allí entendí el incondicional amor que podía sentir Gilbert por ella. Cuando me presentaron al Maestro Pinto, sin mediar más palabra exclamó: “Ah éste es Rosas, el que escribe, yo te estoy leyendo”. Uno nunca se espera que un sabio de esa envergadura tenga la humildad de reconocer el trabajo que uno realiza y él lo hizo. Lo cierto es que desde esa noche jamás perdí la oportunidad de sentarme frente a Gilberto y Francis para comentar el más reciente montaje, o simplemente para escucharlo monologar, con su verbo ácido y recalcitrante, no sin un dejo de molestia y soberbia por reconocer cómo el Norte de los destinos culturales del país se había perdido.

Para estrechar aun más mi afecto hacia Gilberto y Francis, en 2008 la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, convocó la I edición del Premio de Dramaturgia Breve en homenaje a Gilberto Pinto y una pieza de mí autoría recibió una mención especial y su posterior publicación. Nunca podré olvidar el día del bautizo de esta mi primera obra teatral publicada, al lado del ganador del Premio José Antonio Barrios, y que el maestro asistiera para tomar el micrófono en la FILVEN 2010 para decirles unas cuantas verdades a los presentes.

No le importaba quien estuviese enfrente, porque la verdad de su pasión y su lúcido intelecto se imponían. En ese breve discurso, evoco cómo calificaba la gestión cultural y, palabras más palabras menos, afirmaba que “el arte no puede ser para todo el mundo, eso es una gran mentira. Cómo es posible que se haga en una sala tan respetable como la Ríos Reyna del Teresa Carreño, donde hemos presenciado al Berliner Ensamble de Alemania, un Festival de Salsa, eso es una aberración. Ahora todo está mezclado, todo es un despelote. Eso es mentira, eso no es arte nada. Es puro pan y circo”

El legado más grande que aprendí de Gilberto fue su sinceridad, su verdad, su dolor por el país y por la realidad que ante nuestros ojos nos aturde. Su sentir por el arte y su pesar por el pisoteo cultural que han realizado los que detentan el poder, quizás por eso no quiso continuar más en este plano. Su herencia más evidente son sus personajes en sus dramas, sus ensayos acerca del trabajo del actor y de nuestro teatro en general. Los que tuvieron el privilegio de ser sus estudiantes o estar bajo su égida como director, nunca tienen una palabra de reclamo, si no todo lo contrario, se sienten elegidos y bendecidos por su inteligencia. Y por trabajar junto a él.

Sin embargo, me considero privilegiado porque pude disfrutar, aunque me hubiese encantado que fuese por más tiempo, de su enseñanza y su genial sentido del humor con el que muchas veces sonrojaba a su amada Francis Rueda. Su obra está allí para ser revisada, re-interpretada y nunca se deje de representar, en ella se concentra buena parte de la “venezolaneidad” de la realidad transformada en metáfora con atormentados e inocentes personajes que deambulan incansablemente por buscar justicia. Ojala nosotros la encontremos en algún momento y así podamos decir que Gilberto Pinto nos guió alguna vez en su búsqueda.

Caracas, 27/01/2012

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viernes, 20 de enero de 2012

Qué nos depara 2012 en las tablas




El año que finalizó dejó una turbia sensación de que el teatro en Caracas ha experimentado un nuevo “boom” durante todo 2011, las agrupaciones y productores estuvieron haciendo malabares para lograr conseguir un espacio y mostrar sus espectáculos. Sin embargo decimos turbia, ya que este boom a nuestro juicio es relativo, explicaremos nuestras razones para argumentar tal afirmación:

En principio, la proliferación cada vez mayor de Comedias Ligeras Comerciales (CO.LI.CO) se atornillaron aun más en las salas más visitadas, con temporadas que muchas veces duraron hasta seis meses, dejando poco espacio para programar a los grupos teatrales emergentes con interesantes propuestas y a los colectivos profesionales que deseaban estrenar sus espectáculos ¿Las razones?

En primer lugar una muy poderosa, los programadores de las salas teatrales deben mantener un nivel de taquilla “aceptable” (argumentan ellos) para subsistir. Aunado al impactante índice de desempleo de los artistas de televisión que se han tenido que volcar a las tablas para poder comer. Estos argumentos son aceptables y no criticables, sin embargo esperamos que 2012 sea el año del equilibrio, nos referimos a posibilitar la muestra tanto de CO.LI.COS como de teatro de arte. Creemos puede existir un balance que resulte comercial para todos y ser los propulsores de los artistas del teatro que gracias a la ola de compañeros del medio televisivo, han quedado sin posibilidades de montarse.

Otra de las razones para pensar que es un espejismo este “boom” es que las agrupaciones profesionales de teatro de arte han dejado de percibir, ya hace un tiempo, las ayudas gubernamentales para sus producciones. Muchas han decidido quemar sus naves y desaparecer, y otras continuar luchando para no fallecer y realizar producciones en pequeños formatos para ser presentadas en las pocas salas alternativas que quedan o vender sus espectáculos para funciones puntuales y así poder sobrevivir.

Sin embargo 2011 nos dejó un buen sabor a “mucho teatro” gracias a la realización del Festival de Teatro de CCS, organizado por FUNDARTE en noviembre, institución que depende de la Alcaldía de Caracas y el Gobierno Metropolitano. Ironías oficiales que es FUNDARTE quien lleva adelante este festival y el Instituto de Artes Escénicas y Musicales IAEM, ente rector del Ministerio del Poder Popular para la Cultura en materia teatral quedó ausente. Observación que dejamos para la reflexión. Pero sorteando la rapidez en la organización del evento, no podemos hacer la vista gorda y reconocer el esfuerzo del equipo de FUNDARTE por mostrar los trabajos de las agrupaciones profesionales más vistas y las que no habían podido exponer sus trabajos durante el año. Amén de la recuperación del Teatro Principal, Cristo Rey, Municipal y Nacional para el hecho escénico, esperemos que se continúe programando en estas salas y se contribuya a educar al espectador para disfrutar del trabajo de los profesionales del teatro en Caracas.

Este “aparente” renacer también estuvo acompañado de los espacios no convencionales, a donde debió emigrar buena parte de los productores y actores del teatro venezolano: bares, “taguaras”, boites, hoteles, discotecas, lounges, etc. Arroparon propuestas teatrales y no tan teatrales llamadas “Stand up” que distan mucho de llenar los requisitos de una pieza teatral estructurada.

2012 promete, empezando por el anuncio del retorno del Festival Internacional de Teatro de Caracas en su edición número XVII en homenaje al Maestro José Ignacio Cabrujas. Marzo y abril serán los meses donde la ciudad vuelva a vestirse de teatro y celebración y confrontar las propuestas de grupos extranjeros, que evidentemente no será en el formato acostumbrado y con el despliegue de otrora, pero volverá. Teniendo como sede principal el nuevo Teatro Municipal de Chacao, preciosa obra arquitectónica que regala esa alcaldía a sus habitantes y a toda la ciudad.

Aunque el panorama luzca aún incierto 2012 augura ser un año donde este “aparente boom” disipará las neblinas, para poder ver mejor y podrá hablarse de un nuevo tiempo teatral. Esperemos que los programadores de las salas estén conscientes que sí podemos hacer teatro de arte con actores del teatro y la televisión, tuvimos claros ejemplos que hicieron de 2011 un año de esperanza teatral: Diógenes y las camisas voladoras de Javier Vidal, Un informe sobre la banalidad del amor, dirigida por Luigi Sciamanna, A 2,50 la Cuba Libre (dirigida por Luis Fernández) arribando a su segundo año de temporada, Paria del grupo la Bacante, Ciclo en homenaje a Tennessee Williams en su centenario, llevado adelante por Diana Volpe y Orlando Arocha, Viene la reina, de Tumbarrancho Teatro, Petroleros suicidas, Acto Cultural y Excusas bajo la batuta de Héctor Manrique, o las propuestas de Teatro Forte con Amén, REPICO con sus Monstruos en el closet de Gustavo Ott o Texto teatro con la más reciente puesta de su fundador Lírica. Dieron muestra que sí se puede brindar un excelente nivel artístico para continuar educando al espectador, no pedagógicamente hablando, sino ofreciéndole buenas y contundentes propuestas que lo enamoren de nuestro teatro.

A fin de cuentas el público es quien tiene la última palabra…

jueves, 1 de diciembre de 2011

Las Señoras de Maracaibo se pasearon por Caracas


Richard Oliveros y Fundrama, colectivo teatral provenientes del Estado Zulia, tuvieron la oportunidad de mostrar su trabajo en el recién finalizado Festival de Teatro de Caracas, dejando al público que colmó el Teatro Principal con un buen sabor a teatro inteligente y bien hecho.

Señoras de Maracaibo, es un espectáculo que en tono de farsa, recrea la vida doméstica de cinco féminas típicas de la región, su director, decidió armar este montaje, partiendo de las anécdotas y cuentos de la idiosincrasia maracucha. Es un espectáculo travesti, donde: José Molero, Ricardo Lugo, Carlos Guevara, Henry Semprún y José Bermúdez, todos veteranos actores de nuestra “Tierra del sol amada” asumen las vidas de: La China Contreras, Dalia, Guillermina Vílchez de Osorio, Marucha Boscán y “La muda” Mística, respectivamente quienes encarnan las más insólitas situaciones de la vida popular de los marabinos.

Con sencillez, ingenio y profesionalismo, Fundrama construye un sólido espectáculo en el que no solamente reímos a rabiar con las ocurrencias y situaciones de estas damas, sino que el texto permite transitar por la ciudad de Maracaibo recordando sus íconos más representativos, sus personajes, sus costumbres, comidas y frases, reviviendo así la memoria de la urbe. Una hazaña plausible en este país de olvido. Gracias a Señoras de Maracaibo, podemos asistir a un extraordinario documento de la idiosincrasia marabina al que se debería apoyar y difundir lo más posible, para que se convierta en un instrumento eficaz de difusión de lo nuestro.

Lejos de ser un astracán ordinario y vulgar, o una simple comedia comercial, Señoras de Maracaibo es un cuidado trabajo de investigación en donde los artistas demuestran no sólo la sapiencia de su oficio de histriones, sino, el compromiso regionalista con el que debemos contar cada uno de los venezolanos con las distintas zonas geográficas donde nacimos.

La excusa para armar este extraordinario montaje se centró en un homenaje a los célebres comediantes: Fernando Perdomo y Homero Montes, quienes fueron los pioneros del hilarante travestismo teatral con sus recordados personajes: Mariíta Carrasquero y Fredefinda viuda de Bracho, respectivamente y abrieron la brecha del camino para que estas Señoras de Maracaibo estén cosechando el éxito de hoy en día cuando llevan ya tres años de presentaciones a sala llena en el rincón donde se muestren con más de 50 mil espectadores. Un verdadero record cuando sabemos que las temporadas teatrales en Maracaibo, sólo duran dos fines de semana.

Si usted piensa ir al Zulia y por casualidad se topa con la publicidad de este espectáculo, no puede dejar de verlo para que además de divertirse, aplauda el esfuerzo y profesionalismo con los que estos cinco grandes actores han logrado concretar una impecable puesta en escena que nos hace sentir orgullosos de nuestro teatro regional.

L. A. R

Caracas, 01/12/2011

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lunes, 21 de noviembre de 2011



En co- producción con la Compañía Nacional de Teatro, la agrupación merideña Dramart, llevó a cabo en 2008 el montaje del espectáculo basado en el texto original del alemán Georg Büchner, Leonce y Lena, que trajo como su mejor equipaje a esta edición del Festival de Teatro de Caracas.

Hurgando en la existencia del ser humano, el autor plantea cómo nos podemos enfrentar a las decisiones impuestas por otros, Lena, la princesa, debe casarse y su padre el Rey decide que sea con el príncipe Leonce del reinado vecino, ella desobedece y huye, pero como el destino no se puede evitar en el trayecto de su huída conoce por accidente a Leonce y se enamoran perdidamente.

Dirigidos por Irina Dendiouk, Dramart con este espectáculo demuestra que el músculo teatral en el interior del país está en muy buena forma, un montaje de vanguardia, donde se mezclan lo circense con lo teatral para ofrecer una mágica puesta en escena plena de artificios técnicos y guiños al público que inmediatamente se sorprende por la atmósfera creada sobre el escenario. Siguiendo las enseñanzas del Taller Experimental de Teatro, esta agrupación conecta sus raíces con el teatro de experimento, donde el trabajo corporal y vocal son los protagonistas del montaje, así como los riesgos en puestas en escena que suponen una forma distinta de reinterpretar la teatralidad de la obra de teatro. En este sentido Dramart cumple su objetivo y manifiesta que es una agrupación comprometida con su oficio.

En cuanto a las actuaciones, resultaron estar ajustadas a caracterizaciones e intensidades, sin embargo, y suponemos que por las complicaciones técnicas de un montaje como el que describimos, se mostraron con una rítmica mucho más lenta de lo que se esperaba, este particular, produce un retraso en la acción dramática que sólo puede corregirse con la conciencia actoral de engranarse al ritmo planteado en la puesta.

El elenco conformado por los jóvenes: Leandro Arvelo, Letibeth Badell, Naysabeth Ríos, Leonidas Urbina, Irina Masini, Anderson Monje, Letibeth Badell, Naysabeth Río, Salvador Villegas y Jairo Osorio. Demuestra compromiso y técnica, así como un limpio trabajo de conexión y relación sobre las tablas lo que ya garantiza un resultado exitoso.

En síntesis comprobamos con este montaje que el país teatral no sólo es lo que ocurre en la capital, y que con trabajos como éste nos debemos sentir orgullosos de nuestro teatro regional, al que recomendamos poder girar de forma más constante para así llevar el talento y la investigación escénica de nuestras regiones por todo el país.

Caracas, 21 de Noviembre de 2011

viernes, 18 de noviembre de 2011

El Arca de Noelia zarpó desde la Sala Rajatabla


La Barraca, con una trayectoria incansable por el desarrollo del teatro venezolano es una de las pocas agrupaciones que lucha desde su espacio en la ciudad de Puerto Ordaz en el Estado Bolívar, con más de treinta años de labor, se han convertido en una referencia importantísima cuando hablar de teatro regional en Venezuela se refiere, y eso gracias al tesón de su director y fundador Juan Pagés, quien no ha desmayado en su afán por formar y llevar al público guayanés lo mejor de la dramaturgia universal.

Esta vez nos traen a la capital una sencilla puesta en escena del texto dramático del escritor mexicano Humberto Robles que cuenta la historia de una pequeña familia pueblerina enfrentada a la homofobia y a la terrible realidad que uno de sus miembros contrae el virus del HIV.

El título: El arca de Noelia, alude simbólicamente y de una manera inteligente, a la historia bíblica del castigo que Dios manda a los habitantes de la tierra por sus pecados “lloverá por 40 días y 40 noches” este pasaje le funciona perfectamente al dramaturgo para a través de él hablarnos del pecado y de cómo seremos “castigados” por las desviaciones que podemos cometer. Así como en aquel tiempo el diluvio ocurrió para “renovar” a los seres vivos que debieron resguardarse en el arca de Noé, ahora en la actualidad tendrán que protegerse en el Arca de Noelia aquellos que incurran en las desviaciones de las que habla la pieza.

Crítica a nuestra sociedad contemporánea, llamado de atención en cuanto a la homofobia y el rechazo a las minorías que piensan y accionan distinto, al igual que a los que indiscriminadamente dañan nuestro planeta (el autor alude el diluvio que vendrá al calentamiento global que sufrimos actualmente).

Con esta pieza Juan Pagés (su director) confirma que La Barraca es un grupo teatral que no deja de estar en sintonía con los temas de interés de nuestra realidad, apoyado en su planta de actores, logra entregar un espectáculo limpio, correcto en movimientos y puesta en escena; las veteranas Sonia Prieto (Noelia) y Lourdes Rojas (Genoveva) dan muestra de su oficio de actrices y fascinan al espectador con su performance, siendo las dos miradas contrapuestas del problema que se les avecina, la primera, la madre homofóbica, la segunda, la abuela comprensiva, que ama sin prejuicios a su nieto. Por su parte la planta actoral masculina (más jóvenes y por lo tanto menos expertos sobre las tablas) cumple cabalmente con su objetivo de encarnar la contraparte que detona el conflicto de la obra. Luis Gabriel Ramírez (Alejandro) el hijo de Genoveva y quien sufre la debacle de la enfermedad y Alejandro Bertho (Esteban) en el inquilino que llega a poner la nota reconciliatoria en la casa y ser el personaje que salva de alguna manera a Alejandro ofreciéndole comprensión amor.

En síntesis es un placer admirar el trabajo sin descanso que colectivos de las regiones de nuestro país realizan en materia teatral, con El arca de Noelia, esta agrupación guayanesa, demuestra que existe la posibilidad de realizar teatro profesional, de altura y de contenido profundo en temáticas que cautiven al espectador. Nuestro aplauso para ellos.

Luis Alberto Rosas

Caracas, 18/11/2011