lunes, 16 de junio de 2008

¡Qué Lindo el Teatro!



Desde el pasado 29 de mayo, se estuvo presentando en la Sala Experimental del Museo de Bellas Artes, el más reciente montaje de la Compañía Nacional de Teatro denominado El eco de los ciruelos, una propuesta escénico – musical, bajo la batuta de Miguel Issa. Su puesta en escena nos hace reflexionar acerca del teatro venezolano actual.

El teatro venezolano del Siglo XXI, especialmente el caraqueño, hasta la fecha se ha caracterizado por permitirnos ir clasificándolo en varios tipos, según la proliferación de puestas en escena que se asemejan en sus formas y contenidos. En una aventura analítica podemos distinguir los siguientes:

Teatro COLICO: Responde a sus siglas, Comedia Ligera Comercial y se concentra en los monólogos y piezas cómicas con exclusividad de elencos de estrellas televisivas que inundan las salas de teatro de la capital con extensas temporadas de mínimo seis meses y donde lo importante es reventar la taquilla por los carteles que representan los actores sobre el escenario; sin preocuparse por propuestas estéticas, de actuación o dirección, los productores de este tipo de eventos apuntan a las risas a mandíbula batiente y el disfrute del público al tener frente a frente al galán o la heroína favorita de la telenovela de las 9, produciendo chorizos comerciales a diestra y siniestra.

Teatro Hermético: descrito como aquel teatro de arte que sólo es entendido por el director, los actores y sus más íntimos allegados, propuestas que resultan de largos procesos de montaje en el que durante un año o más, los actores trabajan a partir de la improvisación, llegando a producir piezas ininteligibles, y muy profundas.

Teatro Espectacular: Aquel que se concentra en enormes textos clásicos de autores como Shakespeare, Calderón, Lope, o más contemporáneos como: Chejov, Lorca, Müler, sin ningún tipo de edición y enmarcados en inmensos esfuerzos escenográficos y cantidad de efectos especiales, donde importa más el espectáculo que la dramaturgia o anécdota.

Teatro Profesional: Aquel que con profesionalismo y mística de trabajo reúne a un grupo de actores, frente a un director y equipo estético en pro de un objetivo común: brindar verdadero arte teatral, sin muchas pretensiones de producción y obteniendo muy buenos resultados artísticos y de crítica.

Impresionante resulta la variedad en estilos y las innumerables clasificaciones que podemos hacer de nuestro variopinto teatro venezolano, ahora hemos corroborado y le damos la bienvenida a una nueva clasificación: “Teatro Lindo”, gracias a la experiencia como espectadores del más reciente montaje de la Compañía Nacional de Teatro, hemos inaugurado la etapa del “Teatro Lindo”, en Caracas, un nuevo estilo de puesta en escena que caracterizaremos a continuación para su fácil reconocimiento:

Si usted quiere identificar el “Teatro Lindo” la pieza que tendrá ante sus ojos deberá cumplir los siguientes requisitos:

· Representación que se puede realizar en espacios cerrados o no convencionales (Salas de museo, plazas, foros, salas experimentales, terrazas de edificios, entre otros).

· Elencos muy numerosos, alrededor de 25 actores o más.

· Los actores no sólo serán eso, actores, sino, bailarines, cirqueros, cantantes, músicos, entre otros atributos, es decir artistas integrales.

· No pretenda conseguir en este tipo de montajes estrellas de televisión, por lo general los papeles principales (si los hay) lo conforman profesionales reconocidos y el resto, es decir, el reparto, será extraído de todas las escuelas de teatro e institutos y talleres de formación actoral y dancística que pululan por la ciudad.

· Uno de los puntos más importantes y que lo pone frente a un “Teatro Lindo”, es lo que concierne a la resolución estética del montaje, en este sentido usted deberá estar atento a lo siguiente: Si visualiza una aparatosa escenografía movible, grandes tarimas, muchos telones pintados y abundancia de humo, usted estará frente a un “Teatro Lindo”. Por otro lado el vestuario resultará de una combinación ecléctica de elementos que conjugados apuntan hacia una espectacular propuesta. No debe olvidar nunca el uso de máscaras y pelucas que homogenizan a todo el elenco en virtud de que usted no reconozca a nadie. El maquillaje (si existe) hará el mismo efecto que busca la máscara, pero en total armonía con el vestuario.

· Si los actores se transforman además de cantantes, danzarines y cirqueros en “caleteros”, es decir, tramoyas que trasladan todo tipo de elementos y muebles, amén de tarimas escaleras y rampas que permitan el ritmo y la continuidad de la puesta en escena, usted estará en presencia de un “Teatro Lindo”. Porque movilizar todo ese aparataje reporta una coreografía muy hermosa ante los ojos del espectador.

· La música por su parte debe marcar todas las transiciones que tendrá el espectáculo, la misma será igual que el vestuario una mezcla de estilos y géneros en cualquier idioma posible. Lo que funcione para la atmósfera propicia cabe.

· La fusión de elementos propios del audiovisual no pueden faltar: pantallas, cámaras, video beam, que amplíen la visual del espectáculo son indispensables, así se produce una intensa mezcla de disciplinas tecnológicas.

· La iluminación deberá contener por lo menos dos seguidores que, preferiblemente, no atinen nunca a enfocar al actor o actriz que tenga el centro en la escena y estará acompañada de penumbras y atmósferas para resaltar el efecto dramático que requiere el espectáculo.

· A esta altura usted se preguntará ¿y el texto? No le dé mucha importancia. El tema trascendente de este tipo de teatro siempre girará en torno al homenaje, recopilación, revisión, adoración, cumplido, distinción de cualquier dramaturgo universal que entre en la centuria de su nacimiento o deceso. Este tipo de representaciones son idóneas, puesto que permiten el collage de cuanta pieza teatral, novela, cuento, canción, poema, discurso, consejo, imagen, libro o postal haya escrito, pintado, boceteado o realizado el mencionado durante su existencia. Cosa que lo maravillará puesto que tendrá un estupendo compendio de la obra del autor, más flashes intermitentes de su entorno político o social que le tocó vivir. Así, si desconocía al personaje podrá ahorrarse la documentación acerca del mismo. No debe preocuparse si nada de lo escuchado tiene sentido o carece de hilo conductor, recuerde que se trata de sintetizar lo mejor posible toda una vida y milagros del personaje en cuestión.

· Es evidente que para llevar a cabo la producción de espectáculos de “Teatro Lindo” se necesitarán excesivos recursos económicos, jamás pretenda usted que cualquier grupo teatral venezolano por sí mismo tenga ni remotamente la capacidad para realizar este tipo de teatro por su cuenta, es sencillamente imposible.

· Finalmente haga un paneo por toda la sala en cuestión y si la distribución espacial de la platea (sitio donde se sienta el público) se distribuye por todos los flancos visuales posibles en cualquier tipo de recurso donde usted pueda colocar sus posaderas, no importa la forma o posición que usted asuma, esté seguro de estar frente a un “Teatro Lindo”.

· Pero el indicativo más inequívoco de nuestro nuevo tipo de teatro es la duración del espectáculo, éste no debe durar menos de dos horas, en las que usted deberá tratar de asimilar todos los puntos anteriores.

Como verá es muy sencillo identificar los elementos de representación que le permita estar frente a un maravilloso espectáculo de “Teatro Lindo”, el adjetivo como puede usted suponer, se desprende de la imposibilidad de entender por separado cada uno de los elementos que conforman el espectáculo total, no intente hacer esto, debe observar y disfrutar del conjunto, y sus ojos, oídos y piel se estremecerán de lo hermoso, lo estéticamente correcto, lo bello, en definitiva ¡Lindo! Que puede resultar el espectáculo. No es posible vislumbrar ni ápice de contenido, sólo forma y está bien, es válido, usted como espectador se merece tener frente a sus ojos espectáculos que alegren los sentidos y que los estimulen y maravillen de una linda manera.

L. A. R.
Caracas, 16 de Junio de 2008

jueves, 22 de mayo de 2008

Skakespeare y su combo




Desde su Inglaterra natal ha llegado a las costas del Caribe un Sr. Que se dice dramaturgo famoso, pero esta vez viene a encontrarse con unos lugareños para formar un combo de sones, guaracha, boleros, merengues, guagancó y cha cha chá. Cansado del frío clima de la isla, este particular personaje propone una historia de amores confundidos y situaciones de enredo, donde al final triunfa la dicha y la felicidad.

El párrafo anterior sirve de introito para nuestro análisis crítico de la pieza Sueño de una noche de verano, que en segunda temporada, desde el 05 y hasta el 27 de abril, se presenta en la Sala Espacio Plural del Teatro Trasnocho, a cargo de la agrupación teatral, La Bacante. Bajo la dirección de Marco Antonio Suniaga.

Al son del Caribe
Esta caribeña versión del clásico inglés, nos llenó de profunda satisfacción al poder apreciar el talento de las nuevas generaciones teatrales venezolanas que están por ocupar su puesto como generaciones de relevo. El proceso, fue un taller montaje que el Grupo La Bacante realizó y en el que, el experimento con el cuerpo, la voz, la actuación, la música y el texto original de Shakespeare se encargaron de ser los protagonistas, para al final engranar un exquisito espectáculo, que da cuenta del sostenido y profesional trabajo de sus monitores: Marcos Suniaga, Diana Peñalver, Oswaldo Maccio, entre otros.

Forman este sonoro combo de músicos, cantantes, bailarines y actores: Abel García, Ana Gabriela Melo, Ernesto Montero, Irene Vivas, Jesús Hernández, Román Mendoza, Roselyn Sosa, Vera Lucía Linares, Yara Daniela Suárez y Yazel Parra. Diez talentosos jóvenes que seguro darán mucho de qué hablar en el futuro cercano.

Suniaga, con su segunda puesta en escena, se refugia en el espacio vacío y la bi-bifrontalidad, el público colma el lugar para vibrar intensamente con los amores, encuentros, desencuentros y divertidas situaciones de quizás la comedia shakesperiana más representada a nivel mundial. El hallazgo de la dirección no sólo se concentra en la correcta puesta en escena y orientación de los actores, que lucen convincentes, divertidos, comprometidos e integrales: al demostrar sobre las tablas sus cualidades histriónicas en la actuación, canto y baile; sino en la adaptación del texto y su “latinización”. Suniaga transforma el montaje en un sorprendente musical caribeño ambientado en la década de los 50, para fascinar con ritmos latinos, sones, cha cha chá, guarachas y boleros, que acompañan las peripecias de estos personajes que viven entre la realidad y la magia de hadas y duendes, la noche de San Juan, por tradición la noche más larga del año y en la que los seres sobre naturales hacen de las suyas. Ya habíamos apreciado la pericia de este director en su versión escénica de Nuestra Señora de las Nubes, con el Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas y en esta oportunidad corrobora su crecimiento y ganas de convertirse en una referencia de las nuevas camadas de directores teatrales venezolanos.

En este desenfadado montaje de Sueño de una noche de verano, destacan los trabajos masculinos de Ernesto Montero y Jesús Hernández, así como los planteos interpretativos de Yazel Parra, Vera Lucía Linares y Roselyn Sosa, plenos de verdad, fluidez y contundencia escénica. Ayudados por los destacados integrantes de este taller montaje que amalgaman un conjunto actoral en general muy bien conformado.

Completan el equipo de creadores, en el diseño de vestuario Oswaldo Maccio, en la producción de vestuario Disireé Monasterios, en los arreglos vocales, diseño de iluminación, vestuario y producción general Diana Peñalver, y en la asistencia de dirección Dalia Castellanos.

No podíamos esperar menos de este colectivo teatral, que con su trabajo sostenido y bajo la inteligente égida de la maestra Diana Peñalver, no se cansan de formar nuevos talentos y permitir que el público venezolano aprecie las nuevas tendencias del teatro contemporáneo.

L. A. R.
Caracas, 23 de abril de 2008.

miércoles, 21 de mayo de 2008

¡El Amor está en Venezia!



Desde el 14 de marzo la marquesina teatral caraqueña exhibe una de las piezas más reconocidas del dramaturgo argentino Jorge Accame, versionada y dirigida por Anibal Grunn, bajo la producción ejecutiva de César Sierra e interpretada por: las primeras actrices Elisa Estela y Virginia Urdaneta, acompañadas de: Adriana Romero, la “Beba” Rojas, Malena González, Anthony Lo Russo y Marco Alcalá, en la Sala Eduardo Mancera del Teatro Escena 8.
Venezia es un juego onírico, donde tres prostitutas ayudan a su matrona a cumplir el sueño de re-encontrarse con su antiguo amor de juventud. La Clemencia, es el nombre del caserío, ubicado por Grunn en los llanos venezolanos, donde se desata la trama de esta poética pieza en la que se plantean temas como: la amistad, el amor, la traición y la solidaridad entre los seres humanos. Ficción y realidad, se mezclan de una extraordinaria manera, permitiendo que el espectador transite por una gama de sentimientos: la risa, la nostalgia, la esperanza, la decepción, se conjugan para ofrecernos hora y media de buen teatro, hecho por profesionales de gran nivel y donde queda demostrado que un buen texto, con una correcta dirección, junto a unas conmovedoras y veraces interpretaciones, no pueden arrojar otro resultado que un arte teatral auténtico y al que el público reacciona de manera inmediata, sin necesidad de echar mano a lugares comunes, lenguaje vulgar o buscar la risa fácil.
El veterano Aníbal Grunn se concentra en la dirección de actores y se apoya en los pilares fundamentales de su elenco: Elisa Estela y Virginia Urdaneta, la primera entrega una caracterización de “La Tana”, matrona venida a menos de un burdel que ha quedado en el olvido, ciega y demente, quien genera la acción dramática, con el sueño de reencontrarse con Giaccomo en Venezia, su antiguo amor a quien traicionó, pero ella asegura haber sido perdonada. No cabe otro calificativo para el desempeño de esta veterana actriz que de magistral, pocas veces en la escena venezolana actual tenemos la posibilidad de disfrutar de una maestra de la actuación como lo es Elisa Estela. Secundada por Urdaneta en el papel de Mary, con una arrolladora personalidad y desenfado, presenciamos la creación de un carácter lleno de matices sorprendentes, que demuestran una vez más el bien llevado título de primera actriz.
Pero el hallazgo de esta pieza creemos, es el descubrimiento como actriz dramática de la “beba” Rojas, quien se convierte en una revelación con su personaje de Rita. Su desempeño habla de una actriz que hasta los momentos se había concentrado en la comedia de televisión y explotado su buen formado físico, pero se había olvidado de sacarle provecho al talento, estamos seguros que Grunn con su agudeza de director, supo entender ese talento y demostrar que no sólo se necesita físico ni estética para actuar en este país, como creemos piensan algunos, sólo hay que encender los canales locales de televisión o asomarse por la cartelera comercial para corroborar lo anterior. Lo cierto del caso es que, con esta oportunidad Rojas sube un gran peldaño en su carrera que apostamos, si continúa con su formación, y desdibuja sus antiguos roles para encarar retos mayores como éste, podrá dar de qué hablar en los próximos años.
Por su parte Adriana Romero vuelve a dar muestras de crecimiento sobre las tablas, esta joven actriz que no se ha detenido en su propósito artístico, con su personaje Chela, imprime inocencia, candor e ingenuidad que llega al espectador de una forma sencilla pero trascendente, dando muestra de su evolución actoral sostenida. No tuvimos la oportunidad de sopesar el trabajo de Malena González, en tanto comparte el papel con Romero, pero estamos seguros sacará adelante este carácter de manera eficaz como lo ha demostrado en muchas ocasiones sobre la escena.
Igual caso es el del elenco masculino, esta vez pudimos disfrutar de la interpretación de Marco Alcalá, quien comparte el rol de Cheo con Anthony Lo Russo. Alcalá, logra mostrar su versatilidad como actor y nos plantea un personaje que puede llegar a enternecer al espectador en cuanto a su solidaridad y arrojo para con sus compañeras de “aventuras” ya que, gracias a Cheo, es que estas prostitutas logran concretar el sueño de llevar a la Tana a Venezia, en un divertido y ocurrente viaje simulado.
En resumen, Grunn sigue sumando éxitos a su larga lista de logros por el teatro venezolano, de la mano de César Sierra quien conduce una limpia y cuidada producción, supieron conjugar los elementos necesarios para demostrar que el teatro venezolano, sí tiene la posibilidad de crear espectáculos donde se demuestre la calidad de unos actores en franca y sincera comunión con un texto, una dirección y con su público, que en definitiva es el eslabón más importantes y que en este caso no hay otra manera que ¡Aplaudirlos de pie! Como ocurre noche a noche.


Caracas, 05 de mayo de 2008

martes, 15 de abril de 2008

La Nueva Rajatabla




El ser humano por naturaleza siempre ha pretendido invertir su tiempo en algo productivo, pero muchas veces no lo logra. El ocio en su definición más concreta etimológicamente, hablando, proviene del latín otium, que significa reposo. Según el Diccionario de la Real Academia Española (1992), ocio es el tiempo libre, fuera de las obligaciones y ocupaciones habituales.
Pero para llegar a una adecuada comprensión del concepto de ocio, es imprescindible diferenciarlo tanto del tiempo libre, como del tiempo liberado. El tiempo libre se considera y contempla como el periodo de tiempo no sujeto a obligaciones. Sin embargo, en el tiempo libre se realizan una serie de actividades, que aunque no son propiamente laborales pueden llegar a ser obligatorias, tales como las tareas domésticas cotidianas, los desplazamientos sobre todo en las grandes ciudades, las compras de primera necesidad, entre otras. Por el contrario el tiempo liberado, ocurre cuando la persona ha cumplido con todas sus obligaciones y le resta tiempo que lo utiliza en lo que decida hacer de acuerdo a sus preferencias, es ahí donde entra en juego la palabra objeto de nuestro análisis: la ociosidad.

Este introito nos permite dar antesala a la más reciente puesta en escena del Grupo Rajatabla, El peligroso encanto de la ociosidad, llevada a escena por el actor Germán Mendieta, en su primera puesta en escena profesional, y de la mano del reconocido dramaturgo, director y maestro del teatro venezolano: Gilberto Pinto. El peligroso encanto… a nuestro modo de ver, marca una diferencia en el trayecto escénico de esta agrupación bandera del teatro venezolano. Afirmamos esto, en tanto consideramos que hasta este montaje la agrupación venía intentando repetir los esquemas pasados de representación escénica que la habían llevado en los ochenta y noventa a convertirse en el grupo venezolano con mayor proyección nacional y universal. La concreción de esta puesta llena de renovación y nuevo lenguaje se aleja de lo ya harto visto por el público “rajatablino” bajo la égida de su artífice Carlos Giménez, fallecido en 1993, y quien transformó la escena nacional con sus espectaculares interpretaciones de los clásicos universales y latinoamericanos. Desde 1993 a la fecha, Rajatabla ha intentado no perder el brillo de otrora y ha jugado al “teatro museo”, reviviendo puestas en escena de Giménez, haciendo un titánico esfuerzo por no perder el sitial de honor que gozaba en el pasado, con algunas puestas en escenas nuevas de directores invitados. Ahora, con este texto de Pinto y la dirección de uno de sus más representativos actores, logran trascender al “maestro” para ofrecer una visión distinta de la “trouppé gimeniana”.

Mendieta logra su cometido, apoyándose en un renovado elenco estable, provenientes del Taller Nacional de Teatro (TNT), proyecto de formación actoral, ideado por Giménez en los ochenta y que ha servido de semillero de muchos profesionales de las tablas venezolanas que hoy dan que hablar en nuestra marquesina. Rosana Hernández, Gabriel Agüero, Carolina Gentile, Elvis Chaveinte, Eliseo Pereira, Tatiana Mabo y Berluz Briceño, son los intérpretes encargados de dar vida a esta familia de clase pudiente de los años 80 que para mitigar el tiempo libre se convierten en justicieros anónimos e intentan sanear la corrompida sociedad venezolana de la época por sus propias manos.

Enmarcados en una propuesta audiovisual, con utilización de elementos propios del cine y la televisión, estos hermanos y primos liderados por el mayor, Carlos (Elvis Chaveinte), intentan dar razones a sus ociosas vidas llenas de despilfarro y consentimientos propios de la clase social a la que pertenecen. De esta forma, el texto concebido por Pinto a finales de los años setenta y perteneciente a la trilogía conformada por “El hombre de la rata (1963) y La noche moribunda (1966) en la que el autor trata de contestar con voz airada a los gritos histéricos de la contra-cultura, de exacerbación erótica, de su "muerte a la palabra" y de propagación de lo más nocivo de la televisión”(tomado de: http://www.venezuelatuya.com/), inaugura la I Muestra Concurso Rajatabla de Dramaturgia Nacional.

Durante cinco semanas finalizando el 16 de marzo pasado, la Sala sede de la Fundación , se transformó en el sótano de la familia que reúne a estos rebeldes a favor del saneamiento social. Un espacio bi-frontal que ayudó a crear el clima de la pieza sorprendiendo con salidas y entradas, dan un punto a favor del director, ya que llena de dinamismo una puesta de un texto que por su estructura resulta bastante cuesta arriba llevar a las tablas. Pinto nos va narrando la historia hasta llegar a un clímax inevitable, pero sin embargo al culminar el desenlace se desinfla y queda su tesis en el aire. No sabemos a fin de cuentas si estos “niños de papá” cumplen o no su cometido y en qué para todo.

Lo anterior obliga al director a echar mano a cuanto recurso escénico puede, para contar la historia, así llena el escenario de simultaneidad: cámaras de video, pantallas, disfraces, coreografías alusivas a famosas películas de los ‘70 y ‘80, sexo, drogas, entre otras cosas. La propuesta de Mendieta no la consideramos fallida, por el contrario creemos hizo un esfuerzo titánico para lograr darle “contemporaneidad” a un texto producido hace ya más de 30 años, el problema reside en mezclar tantos recursos y ponerlos en la escena al mismo tiempo. Lo anterior, da como resultado que el público no sepa a dónde mirar ni qué mirar, terminando por escoger lo que más le interese y perderse otras partes importantes para el desarrollo de la historia. Si se priorizaran los elementos escénicos, se pudiese dar concreción a una puesta mucho más limpia y cuidada, lo que no descalifica el trabajo de Mendieta en ningún sentido.

Por su parte los histriones sorprenden por su fuerza interpretativa, mucho más amalgamados y sólidos los trabajos masculinos que los femeninos, quizá por el carácter que le imprime el dramaturgo a los mismos o por la puesta a las que están sometidos. Las féminas lucieron más débiles en su caracterización de las que destacan Rosana Hernández en una extraordinaria ninfómana drogadicta, y Carolina Gentile, como la ingenua niña rica. Chaveinte, Pereira y Agüero, son definitivamente los que se roban el show al ser motores de toda la acción dramática. Creíbles, sinceros y audaces estamos seguros que crecerán aun más si continúan el camino del arte teatral.

En resumen, este homenaje a Gilberto Pinto, impregnó de aires nuevos a Rajatabla, que tanta falta le hace, su productor y presidente Francisco Alfaro, creemos está apuntando a donde debe ser, y es dar oportunidad a que su propia gente plantee nuevos proyectos y se arriesguen a nuevos códigos escénicos, para lograr llevar el barco “rajatablino” a buen puerto como lo está haciendo y una muestra clara de ello es El peligroso encanto de la ociosidad, que lejos de restar suma puntos a lo que llamaremos “la nueva Rajatabla”.
L. A. R. *
Caracas, 9 de Abril de 2008

domingo, 2 de marzo de 2008

2007 Un año para la reflexión ( II )

2007 Un año para la reflexión (II)

En nuestra entrega anterior ofrecíamos varias interrogantes que en este nuevo año ponemos en el tapete para contribuir a la reflexión y revisión de nuestro arte escénico, como señaláramos en la entrega anterior, a continuación ofrecemos una panorámica crítica de los espectáculos que tuvimos la oportunidad de ver y no comentar, así como también aquellos trabajos individuales que por su importancia debemos resaltar en este año que acaba de expirar.

Cuando nos invade la duda

Finalizando el primer trimestre de 2007, se estrenó en el CELARG, la pieza ganadora en 2005 del Premio Pulitzer (máximo galardón de las letras estadounidenses), original del dramaturgo norteamericano John Patrick Shanley, estelarizada por Elba Escobar y Luigi Sciamanna acompañados por Mariaca Semprum y Beatriz Vásquez, bajo la batuta de dirección de Matilda Corral. La duda resultó ser un exquisito texto existencial que critica y muestra una realidad muchas veces trabajada en otros formatos como el cine y la TV , que desnuda el mundo corrompido de la religión. El gran tema: la pedofilia, esta vez de manos, aparentemente, de un maestro sacerdote en un colegio. Corral, inteligente directora, apoyó todo el esfuerzo en la planta actoral, realizando un excelente casting que le permitió concretar un espectáculo contundente, de sobrias y creíbles actuaciones, que acompañan la regia pluma del dramaturgo Shanley, lo escabroso del tema y la construcción dramática del conflicto es lo que pone la guinda al helado, al sembrar la duda, no sólo en los personajes, sino en el mismo espectador que a fin de cuentas no logra determinar si realmente el Padre es culpable o no de lo que se le acusa. Soberbio el carácter creado por Sciamanna y sorprendente la composición de Mariaca Semprum como la religiosa encargada de los alumnos y responsable de la primera sospecha. Siempre resulta un placer ver sobre las tablas a Elba Escobar dando muestra de su veteranía y fuerza escénica, así como a Beatriz Vásquez que demuestra su madurez como actriz, encarnando a una peculiar madre del alumno involucrado en el suceso de pedofilia y que clama porque dejen a su hijo terminar sus estudios para poder lograr sacarlo de la miseria en que viven. A nuestro juicio uno de los mejores montajes de 2007.

El diablo entró en el Vaticano

Yo Satán es el título con el que su autor, el español, Antonio Álamo, nombró el texto dramático que con fino humor negro, desentraña el plan para asesinar al Papa. El argumento es creerlo poseso del demonio y a partir de esto desatar todo un complot que lleva a sacar a relucir los más oscuros sentimientos de deseos de poder. La producción fue llevada a cabo en conjunto por el Taller Experimental de Teatro (TET) y el Teatro del Contrajuego, bajo la dirección de Juan José Martín. Este espectáculo que consolidó una extraordinaria planta de actores donde destacaron sin lugar a dudas: William Goite (Premio Municipal de Teatro 2007 como Actor de Reparto) en la construcción del Arzobispo Emmanuel Malama , una caracterización inolvidable, Israel Moreno como el homosexual asistente del Papa Monseñor Luciano Vanini y Guillermo Díaz (Yuma) como el Cardenal Joseph Hacker, despuntan con exquisitas propuestas de interpretación, sin dejar de lado a Ludwing Pineda como el Cardenal Giusseppe Chiaramonti, Jesús Sosa como Monseñor Luigi Bruno y Alexander Leterni como Fray Gaspar Olivares, quienes completan el cuadro que corona el maestro Omar Gonzalo en una caracterización del Papa realmente contundente.

Sin lugar a dudas este espectáculo representa un gran logro artístico para su director, que gracias a éste se convierte en uno de los directores más avezado de las nuevas generaciones teatrales del país.

Una particular revolución

A finales del mes de marzo de 2007 a 31 años de su estreno, volvió a escena de la mano del Grupo Actoral 80 el célebre clásico del teatro venezolano La Revolución , escrita por uno de nuestros dramaturgos más importantes, Isaac Chocrón, esta pieza plantea la relación de dos homosexuales que en su ocaso ofrecen un espectáculo de cabaret donde desentrañan sus carencias, miedos y frustraciones. Basilio Álvarez y Héctor Manrique fueron los encargados de interpretar a Gabriel y Eloy, respectivamente, además de llevar adelante la dirección a cuatro manos. Creemos que el error de esta puesta se evidenció en este particular, pretender dirigir y actuar al mismo tiempo, resta concentración y trabajo interno de los personajes, lo que resultó unos caracteres más externos que internos, la banalización de la figura de los homosexuales no se hizo esperar y el texto de Chocrón con su contundencia de otrora quedó en segundo lugar. Los personajes de La Revolución van más allá del ademán afeminado y la muñeca de la mano colocada hacia abajo. Estos personajes suponen una vida interna mucho más interesante, profunda que al trabajarlos superficialmente sólo se obtiene una fachada poco creíble. Quizá la mirada de un director acucioso desde fuera pudo coronar esta vuelta del clásico de Chocrón a las tablas. Aunque positivamente el espectáculo quedó enmarcado en una sobria y cuidada producción de manos de Carolina Rincón.

La isla de Pavese

Oswaldo Maccio, joven actor del Grupo La Bacante , asumió el reto de lanzarse a la dirección profesional y nada más y nada menos de la mano del escritor francés Césare Pavese, tomó sus Diálogos con Leuco y armó el espectáculo: Islas junto a tres actrices egresadas del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, a saber, Karla Fermín, Gryselt Parra y Sheila Beltrán. El resultado fue la inteligente adaptación al teatro de un conmovedor encuentro de mujeres que disertan sobre los hombres a la orilla del mar. Y como reza el programa de mano: “en ese mar de orillas que se hallan totalmente impregnadas de esperma y de lágrimas”

Estas mujeres no son cualquiera: Safo, Britomarte, Leucotea, Arianna y Circe, las mujeres de la mitología las sufridas y aguerridas, las amadas y traicionadas, las deseadas y abandonadas. Encontrarse con el verbo de Pavese en los labios y cuerpos de estas féminas fue una experiencia inigualable. Aunque las tres actrices mostraban un extraordinario nivel, resaltó el trabajo de Karla Fermín y Gryselt Parra. Aunado a la sencilla pero contundente puesta en escena de Maccio, quien con su primer espectáculo se anota un puesto seguro en la generación de relevo de directores venezolanos.

Shakespeare celebra junto a Xiomara Moreno sus quince años

Han pasado ya quince años desde que la dramaturga, actriz, directora y docente Xiomara Moreno, decidió armar su trouppé, convocó a sus más allegados e hicieron posible el nacimiento de Xiomara Moreno Producciones, corría el año de 1992 y nada más que Pedro Calderón de la Barca les sirvió como partida de nacimiento, ¡Menudo génesis! La celebración que marca a la quinceañera, se concreta de la mano de otro grande: William Shakespeare y su pieza Como Gustéis, cumplieron temporada, primero en el mágico espacio de la Concha Acústica de Bello Monte, donde tuvimos el placer de apreciarla, para luego mudarse al Teatro Trasnocho en segunda temporada. Bajo la dirección de su hermano Javier Moreno, Carolina Leandro, Claudia Nieto, Antonio Delli, Nelson Lehman, Mayte Parias, Raúl Hernández, Hans Velásquez, Trino Rojas, Valentina Castellanos, Eduis Guerra y John David Peña; fueron los encargados de dar vida y acompañar u oponerse a las aventuras de Rosalinda, el personaje central de la trama. Una historia de amor, una comedia de enredos, un bálsamo al oído y a la vista que nos regaló el también adaptador del texto Javier Moreno. Hay que destacar sin lugar a dudas el performance de Carolina Leandro, versátil, dúctil y con la sapiencia de su oficio como ninguna, nos impactó con su carácter de Rosalina (papel que ha sido interpretado por las grandes de Inglaterra y Estados Unidos, y a las que Leandro no tiene nada que envidiar. Frescura, verdad, gracia y madurez son los calificativos para resaltar el trabajo de su acompañante Claudia Nieto, dando siempre muestras de su talento. Por su parte Antonio Delli no deja de hacer de las suyas sobre las tablas, que lo han convertido en uno de los actores venezolanos más respetados, encarnando al disoluto bufón Yesca. No podemos dejar de nombrar en este breve análisis crítico, el desempeño actoral de Nelson Lehman, que se nos revela como un excelente cómico en franca comunión con el verbo y la forma “shakesperiana” y dando rienda suelta a su desfachatez escénica que lo convierte en un inteligente actor.
Por su parte la puesta dibujada por Javier Moreno, facilitó inteligentemente visualizar un Shakespeare en 2007 cuando la costumbre es otra, como la risa fácil o la banalidad en las piezas de hoy en día. Moreno, se apoyó en su limpia dirección de actores y junto al espacio vacío insufló de magia el “pequeño coliseo” de la Concha Acústica. ¡Bravo por esos 15 y que sean el comienzo de muchos años de buen teatro de mano de Xiomara Moreno Producciones!


Como todos los años ofrecemos nuestras nominaciones que resaltan los mejores trabajos que a nuestro juicio se realizaron en el teatro profesional venezolano durante 2007:

Mejor Actriz: Carolina Leandro por Como Gustéis y Francis Romero por La Quinta Dayana
Mejor Actor: Luigi Sciamanna por La duda
Mejor actriz de reparto: Mariaca Semprum por La duda y Claudia Nieto por Como Gustéis.
Mejor actor de reparto: Daniel Rodríguez por Siempre Nada
Mejor Dirección de arte: Oscar Salomón por La piel de Elisa
Mejor Producción: Cocó Seijas y Juan Carlos Azuaje, por La piel de Elisa
Mejor Dramaturgia: Elio Palencia por La Quinta Dayana
Mejor Dirección: Javier Moreno por Como Gustéis.

L. A. R.
Caracas, 18 de Febrero de 2008

viernes, 4 de enero de 2008

2007 Un año para la reflexión ( I )


Aunque desde los años setenta, con la creación del INCIBA y posteriormente su cambio de nombre a CONAC, para transformarse luego en el Instituto de las Artes Escénicas y Musicales IAEM, dependiente del recién estrenado Ministerio del Poder Popular para la Cultura , las agrupaciones artísticas de toda índole se vieron apoyadas con los llamados subsidios anuales, que pretendían financiar las producciones musicales, teatrales, dancísticas, cinematográficas, entre otras. Sin embargo hoy en día se comprueba que la “subsidio-dependencia” ya no es suficiente para llevar a cabo el trabajo artístico en el país.

Comenzamos ésta, nuestra última columna de 2007 con este introito, ya que creemos que es un año en el que se debe reflexionar. Las producciones teatrales de todos los grupos profesionales ya no pueden seguir dependiendo de un aporte gubernamental, aunque es una obligación del Estado, las posibilidades de producción deben apuntar hacia otros horizontes posibles: la autogestión o la empresa privada, cada vez más alejada del compromiso artístico, pero dadivosa, a veces, con intercambios de publicidad a cambio del préstamo de algún material que se necesite en la producción.

Aunado a esto, hay una realidad innegable y es que desde el año 2002 a las agrupaciones no se les revisa el monto recibido, ni equipara con la inflación y el costo de los insumos para producir, de esta forma se cerca cada vez más la posibilidad de llevar adelante proyectos artísticos de envergadura en donde actores, directores, dramaturgos, diseñadores y personal técnico puedan trabajar con dignidad y recibir por su esfuerzo la recompensa merecida y no la utopía de “vivir de los aplausos”.

Es conocido por todos, también, la tragedia en donde estamos sumidos y la imposibilidad de poder hacer algo efectivo cuando las cabezas visibles que rigen los destinos oficiales de la cultura en nuestro país les resulta “molestoso” escuchar las quejas y se hacen de la vista gorda colocando paños calientes con el “pan y circo” que pretende “llevar la cultura a todo el pueblo”, nada más alejado de la realidad. O simplemente dividen en grupos los tomados o no en cuenta.

E incluso pretenden censurar lo incensurable y callar esas “quejas” cerrándoles la posibilidad a artistas de realizar su trabajo, bien sea por el control de los espacios públicos de representación o por la indiferencia, que creemos es la peor actitud que se debe tomar.

Sin embargo no creemos que la responsabilidad es de un solo lado, evidentemente que no, nosotros los artistas profesionales, por lo menos del gremio teatral, que es el que conocemos, hemos sido silentes y complacientes con las situaciones. Quienes hemos permitido la indiferencia somos nosotros mismos que nos hemos vuelto más indiferentes aún que los que tienen el poder de decidir las “cosas artísticas oficiales” con tal que llegue el dinero (aunque sea tarde) pero que llegue.

Desde la redacción de esta columna estamos seguros que este 2007 que termina tiene que ser objeto de análisis y reflexión de nuestras posturas ante lo que no se puede tapar con un dedo: el estancamiento y paralización del arte teatral en el país. El público caraqueño asiste a las salas de teatro a ver estrellas de televisión y no a ver propuestas artísticas, no a escuchar a la nueva dramaturgia venezolana, ni a reconocer el trabajo de las nuevas generaciones de actores o directores salidos de escuelas, universidades e institutos, no. El público venezolano está complacido como la más cómoda golfa que se va con cualquiera con tal de ver sobre las tablas a su galán o ver de cerca las tetas de su protagonista favorita del horario de las 9 de la noche. Y volvemos al mismo punto, cierto que debe haber de todo en la viña del Señor y eso lo entendemos, evidentemente este “estilo” de teatro debe y tiene que existir para que haya un equilibrio, el problema es que el equilibrio del otro lado no es posible, las razones ya han llenado miles de páginas de reflexión en este y otros espacios.

Por eso 2007 es el espejo de horror donde están reflejadas nuestras artes escénicas. Y para terminar podríamos simplemente hacer algunas interrogantes que evidentemente quedarán en el aire para ser pensadas en 2008:

¿Qué pasó con el tan anunciado Festival Nacional de Teatro?
¿Qué sucederá con las Salas públicas para las artes escénicas de la Casa el Artista, cuando ya han sido sacadas todas las instituciones y agrupaciones que allí hacían vida?
¿También se le sumará a los logros de la gestión cultural la toma del Ateneo de Caracas?
¿Habrá Festival Internacional de Teatro de Caracas en 2008?
¿A quiénes tenemos que incluir en nuestros elencos para poder acceder a las salas oficiales y comerciales?
¿Será una realidad la universidad de las artes como una institución “inclusiva” de todos los sectores a quienes les interesa esta fusión de institutos?

Estas son sólo algunas inquietudes que simplemente se nos pasan por la cabeza al observar el final de este 2007, invitamos a nuestros colegas del gremio teatral y al público consecuente lector a pensar cuáles podrían ser las fórmulas o propuestas para que en 2008 podamos trabajar para y por ellas.

En nuestra segunda entrega realizaremos un recorrido por las piezas más resaltantes de este 2007 y aquellas que no tuvimos la oportunidad de redactar, en su momento, el análisis crítico, pero a las cuales sí tuvimos la oportunidad de asistir, al igual que la mención, como cada año, de los hombres y mujeres que destacaron por su trabajo exitoso en esta temporada que finaliza.


Caracas, 28 de Diciembre de 2007

domingo, 30 de diciembre de 2007

In Memorian Julio Timaure* (1970-2007)










No quisiéramos estar escribiendo estas líneas, hoy nos dejó, un extraordinario cantante, un envidiable actor, un docente excepcional, pero por sobre todas las cosas un entrañable amigo. Pocas veces en este mundo artístico que nos somete a tantos encuentros y desencuentros, uno puede conseguir personas que inviten a lo profesional, al talento y que estos dos atributos se conjuguen con la más difícil cualidad que podemos desarrollar los seres humanos: La Humildad. En Julio estos atributos y esa cualidad estaban conjugados de manera única.

Julio, me atrevo a tutearlo porque compartí y admiré su trabajo, como espectador y como compañero de tablas. Muchas veces me conmoví escuchando las notas que salían de su garganta privilegiada. Hoy no está más con nosotros en este plano, intempestivamente ha decidido unirse a otros coros y otros escenarios muchos más etéreos y eternos, sin dejarnos siquiera decir adiós, nuestro compañero, amigo, decidió emprender la búsqueda de otros horizontes.

Cada vez que "uno de los nuestros" esos seres sensibles, hermosos, con genialidad a mares por dar, se van de nuestro lado, las eternas preguntas que por siglos hemos querido responder saltan como resortes: ¿Por qué estamos acá? ¿Hacia dónde vamos? Que pausa tan larga surge en el pensamiento. Que injusta decisión han tomado en esos espacios que el imaginario colectivo ha pretendido definir sin ningún éxito…

Los que nos quedamos acá desde estos derroteros, desde los arduos escenarios musicales y teatrales, nos levantarnos de nuestros asientos y le brindamos a Julio la despedida que todo artista merece: UN INFINITO APLAUSO con estruendosos ¡BRAVOS! Que deben abarcar la inmensidad del talento que este HOMBRE DEL ARTE nos regalo por muchos años. Y la esperanza de que en algún instante, podamos volver a compartir…

Desde En Primera Fila, sólo nos resta respirar profundo, mirar al cielo y cerrar los ojos recordando en nuestro interior las melodías, bien sea en canciones o en sonrisas que este maravilloso venezolano nos regaló.

"Así, cuando la vida rezagada retorna leve, apenas en el paso breve de un aire, de una nube, un vaso que irisa al sol la curva de su nada,
Así, grisalla de la madrugada, sombra del ave por el cielo raso, menos que imagen o recuerdo, paso del beso por la boca ya olvidada.
Te contemplo, naciendo de la ausencia, halo de juego de agua donde juegas con la infancia liviana del reflejo…"
Julio Cortázar

Donde quiera que estés amigo… ¡Hasta Siempre!



(*)Fue actor y cantante. Completó su entrenamiento escénico en el Taller de Formación Teatral de la Compañía Nacional de Teatro y proseguía su formación académica en el Instituto Universitario de Estudios Musicales IUDEM, bajo la tutela de la excepcional soprano venezolana Sara Catarine en la mención Canto Lírico.
Sus intereses se extendieron desde el repertorio solista hasta la música de cámara y abarcan muy diversos estilos y repertorios, teniendo como énfasis primordial la interpretación histórica.
Participó en cursos y clases magistrales con especialistas de interpretación histórica y técnica vocal, tales como Isabel Palacios, James Taylor, Constanze Schumacher, Doris Döllinger, Sara Catarine, Sandrah Silvio, Euro Navas, Rubén Guzmán, Paul Herrera, Abraham Abreu, Max van Edmong, Ingrid Haubold, Gary Bachlund y Markus Eiche.En innumerables ocasiones actuó como solista bajo la batuta de Isabel Palacios, María Guinand, Rodolfo Saglimbeni, Pablo Castellano, Antonio Delgado, Bartolomé Diaz, Sandrah Silvio, Jerry De Los Ríos, Gustavo Dudamel, Teresa Hernández, Cesar Iván Lara y Helmuth Rilling.
Julio Timaure se presentó en las más importantes salas de nuestro país y en numerosos escenarios internacionales incluyendo el Queen Elizabeth Hall del Royal Festival Hall, Londres; EXPO Mundial 2000, Hannover; Odeon Atticus de Herodes en el Partenón, Atenas; Filarmónica de Berlín; Lieder Halle, Sttutgart; Beethoven Halle, Bonn y en gran cantidad de recintos religiosos tanto en Venezuela como en el extranjero. Y participó en festivales musicales tales como: "From Distant Lands" Early Music Festival, Londres, 1999; XXI Jornadas Gulbenkian de Música Antiga, Lisboa, 2000; Festival Choir and Orchestra en sus ediciones del 2001, 2002 y 2003 de la Intenational Bach Academie de Stuttgart y en su Europäisches Musikfest Stuttgart (Festival de la música Europea de Stuttgart); Beethoven Festival, Bonn y Rheingau Musikfestival.
Actuaba regularmente junto a la Camerata Renacentista de Caracas, Camerata Barroca de Caracas, Syntagma Ensemble, El Taller de los Juglares, Música Reservata, Estudio de Opera del IUDEM, E-ón Ensamble Electrónico y Hexacorde Grupo Vocal, del cual fue miembro fundador desde 1992.

Luis Alberto Rosas
Caracas, 11 de diciembre de 2007
mailto:luisalbertorosas@gmail.com