miércoles, 15 de agosto de 2012

Cuando el amor no reconoce géneros ni edad


Finalizó con éxito la más reciente temporada del Grupo THEJA, Patrimonio Cultural de la ciudad de Caracas, con su montaje De todas todas, original de su presidente-fundador, José Simón Escalona dirigida por Javier Vidal y protagonizada por Gonzalo Velutini y Nacho Huett, en la Sala Plural del Trasnocho Cultural.

De todas todas, es la pieza que completa una trilogía, llamada por Javier Vidal, la “Trilogía de la esperanza” de la que también forman parte: De todo Corazón y De todos modos y era la que faltaba por enfrentarse al público. “La trilogía de las relaciones” la llamaríamos nosotros ya que en las tres piezas encontramos a seres necesitados de ser amados, en conflicto constante por tener y no poder consumar el amor o por consumarlo y perderlo o tenerlo y tratar de mantenerlo.

Escalona, quien desde 1974 decidió entregarse al arte teatral y consumar un lenguaje propio a través de su agrupación THEJA, ha logrado con esta trilogía llegar a la madurez de una dramaturgia sincera, la llamamos así en tanto el escritor logra una depuración interesante de su lenguaje y plasma con vehemencia y contundencia los conflictos existenciales que le preocupan en lo individual y que se transmiten e identifican en el colectivo.

Particularmente en De todas todas, nos enfrenta a una pareja de dos hombres: El señor (Gonzalo Velutini) asomándose a la cincuentena y El joven (Nacho Huett) un púber que de la mano del primero aprovecha para descubrir la vida y ascender aprovechando la debilidad y el enamoramiento del mayor, lo interesante de la trama es cómo Escalona, sin pelos en la lengua, ni rodeos, logra enredar al joven, de clara tendencia heterosexual, en una relación amorosa homosexual que evade constantemente, pero de la que después de diez años de convivencia no puede escapar.

Más allá del escándalo o no que pueda suponer en nuestra sociedad la temática de una relación entre dos hombres, Escalona logra inteligentemente ofrecer al espectador una radiografía de una relación humana y es lo que aplaudimos de su sagacidad como dramaturgo, es una muestra de una relación de amor, es la carencia de un hombre mayor resuelta con un hombre joven, es a fin de cuentas una metáfora del padre necesitado del hijo, del ser humano que necesita “criar” para poder dejar huella en este mundo cuando ya no esté. Como su protagonista mayor argumenta en algún momento de la obra, no se trata que sean dos hombres o dos mujeres o una mujer y un hombre se trata del amor. Y cómo este amor te hace feliz o te lanza a las fauces de la soledad, cuando dice: “la alegría no alimenta a la mentira. De cualquier manera, yo acepto. De todas todas, yo digo sí, porque esto es para mi el amor”.

Y así lo entiende Javier Vidal, creador de la puesta en escena del texto de Escalona. En su dirección todos los elementos se conjugan de manera feliz para conmover sin mucho esfuerzo al público, sea de la condición sexual que sea. Vidal, también en el mejor momento de su carrera como director, sabe engranar todos los recursos escénicos que le ofrece la sapiencia de su oficio para entregar una puesta en escena limpia, sin grandilocuencias ni exageraciones, y necesaria para poder escuchar y disfrutar de la textualidad de la obra. No hay énfasis en la parafernalia que podría sugerir una obra gay no es necesario, todo lo contrario, apoyado en la sobriedad de una excelente producción, utiliza los elementos de la escena con sobriedad y a su justa medida, sin abusar de estéticas rebuscadas o espectacularidades innecesarias, lo que produce un contundente espectáculo que merece ser visto, analizado y discutido, como un documento escénico importante para la sociedad contemporánea.

Entre esos elementos que lograron feliz coordinación, están los actores, quienes supieron dejarse guiar por Vidal y le sacaron provecho al detalle de las acciones presentadas en escena, además de una correcta interpretación textual. Velutini en el papel del Señor ofrece un carácter mordaz y humorístico sin caer en lo patético que pueda suponer la situación en la que se ve envuelto, su tragedia es el pasar del tiempo y su realidad, enfrentado a la soledad en los albores de sus cincuenta años. Los registros de Velutini permiten llegar a la identificación con el personaje de tal manera que el espectador comprende inmediatamente la situación y se solidariza, lo entiende y se hace cómplice del inmenso amor que vive. A nuestro entender uno de los mejores trabajos que ha realizado el actor.

Por su parte Nacho Huett, exuda encanto sobre la escena. En un complejo personaje que se enfrenta a la verdadera diatriba del amor en pugna con el agradecimiento; dos aspectos que le dan la riqueza dramática necesaria para hacer avanzar el conflicto. La necesidad de una vida propia independiente, enfrentada a la realidad de una posición económica e intelectual que por sí mismo y por las condiciones de su origen no hubiera podido conseguir tan fácilmente como se la ofreció El señor.  La construcción que realiza Huett es extraordinaria, en tanto va hilando fino corporal y vocalmente la evolución del pensamiento de este personaje que lucha contra el amor pero que inevitablemente se doblega ante él. Gestos, pausas, transiciones logran hacer feliz comunión para darle al espectador un determinante carácter sobre la escena.

En Síntesis, De todas todas, se consolida en un espectáculo de alta factura artística, donde todos sus elementos van a engranarse de manera que puedan ofrecerle al público una muestra del profesionalismo de nuestro teatro, demostración además de que un colectivo teatral como el Grupo THEJA, a pesar de todas las trabas oficiales por las que ha tenido que transitar, continúa adelante siendo una de las agrupaciones teatrales más importantes de nuestro país, de la mano de José Simón Escalona, Javier Vidal y Angélica Escalona, estamos en presencia de un espectáculo donde no sobra ni falta nada.
   
Caracas, 15/08/2012
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@rosasla

martes, 14 de agosto de 2012

El melodrama del exilio



La noche del jueves 9 de agosto, el Centro Cultural BOD-Corp Banca, sirvió de escenario para el estreno de la pieza de teatro Mientras te olvido, sugestivo título del periodista y dramaturgo venezolano, residenciado en New York, Andrés Correa. Que lleva adelante el actor-director Marcos Moreno, apoyado en las actuaciones de los veteranos Carmen Julia Álvarez, Alberto Alifa y Francis Romero, bajo la producción del también actor Rolando Padilla.
La anécdota que devela Mientras te olvido, es la de una mujer, Celia (Carmen Julia Álvarez) exilada en Miami, quien se reencuentra en su apartamento, luego de seis años con su esposo Montoya (Alberto Alifa) quien abandonó el hogar en circunstancias extrañas. Celia, acompañada de su fiel sirvienta Ermenegilda (Francis Romero), exilada también, intentará hacer un balance de su vida y saldar las cuentas pendientes con su pasado.
Correa, responsable del texto construye un universo dramático en el que entran en juego: la vida de Celia, las razones del abandono y desaparición de su esposo,  los devaneos políticos de éste, las consecuencias de su desaparición para sus hijos y por otro lado el drama nostálgico de la sirvienta de la casa. Todos estos elementos se unen en un telón de fondo que al parecer es el culpable de todo: el hecho de ser exilados.
El desarraigo, el amor y la política, son los grandes temas por los que transita el autor entramando un drama con pequeños momentos de comedia gracias a Ermenegilda, sin embargo sentimos que la dirección no le hizo justicia al texto.
Esto no sorprende, por dos razones principales: por un lado el autor ha desarrollado su carrera de dramaturgo con mayor expansión en el género de la telenovela, lo que evidencia la gran cantidad de tramas y subtramas que se revelan, además de la excesiva e innecesaria extensión del texto, aunado al dibujo de personajes tipo, o estereotipos que fácilmente encontramos en el género de la pantalla chica. Pero esto no representaría ningún problema, ya que el escritor decide cómo y de qué manera cuenta su historia y es su lectura acerca de un tema específico. Lo que sí va en detrimento del montaje es la equivocada lectura escénica del texto por parte del director, Marcos Moreno. La puesta en escena y la dirección de actores de Mientras te olvido, resultan elementales y podríamos afirmar hasta ingenuas, en el sentido que no existe ningún riesgo por parte del director a la hora de plantear su propuesta. Esta mise en scene carece de toda teatralidad y se queda simplemente en un paseo de actores por el escenario que no aporta nada al texto de Correa. Sentimos que el riesgo que puede exhibir Marcos Moreno como director no existió y lo entendemos por su inexperiencia en este oficio, cosa que no ocurre cuando se monta en las tablas a interpretar personajes, que es donde se ha desarrollado cabalmente. En tanto actor dirigiendo pone énfasis en lo que cree es la fortaleza de sus actores: el melodrama, pues todos han pasado por la experiencia y son figuras de nuestra TV, y el texto es fácilmente interpretable a modo de melodrama. Sin embargo no sólo hay que quedarse con ese particular, puesto que resulta entonces una telenovela teatralizada o un teleteatro, que no sería un problema si esta fuese la estética y propuesta escénica del director de ex profeso, cosa que no ocurre aquí. Con una correcta dirección de actores esto no sucedería.
En tanto la dirección del espectáculo resulta básica y superficial, a los veteranos actores no les queda otro recurso que echar mano a su oficio en las tablas, es así como logran saltar las carencias y salir airosos. Carmen Julia Álvarez encanta por su correcta interpretación del texto, con matices y transiciones adecuados, muestra de la sapiencia cabal de su arte, aunque sentimos que excede el recurso lacrimoso (técnica televisiva) que un director debe cuidar, no es necesario empalagar el texto de llanto cuando ya la situación dramática es un drama, valga la cacofonía. Por el contrario, Alberto Alifa se muestra monocorde y evidentemente a consecuencia de no tener guía en lo que se refiere a la interpretación, por momentos atina al buen decir por su experiencia. Por su parte Francis Romero se defiende gracias a su meteórica carrera sobre las tablas. Su personaje coloca la guinda del humor al drama y transita por hermosos matices que dan frescura al montaje.
En síntesis Mientras te olvido, podría ser un gran espectáculo, con un texto sólido como el de Correa y una estupenda producción, sin embargo no resulta así gracias a una equivocada lectura escénica por parte del director y su ausencia de guía sobre los intérpretes, el riesgo de conducir escénicamente una obra requiere no sólo de conocer el oficio de la actuación y haberlo experimentado de forma eficaz, pues se requiere de códigos estéticos y teatrales que ofrece el conocimiento y la formación. Por otro lado la tímida producción no cuidó el conjunto estético de la puesta para proporcionar un conjunto visual total.
Apostamos por ver Mientras te olvido en otro espacio de representación pues el PH del Centro Cultural BOD-CorpBanca, creemos no es el espacio idóneo para un drama intimista que requiere la complicidad del espectador. Aplaudimos sí el desempeño actoral femenino y estamos seguros que con el correr de la temporada podrán ser ajustados detalles para ofrecer al público caraqueño una hermosa lectura del desarraigo, tema que nos toca muy de cerca más en estos tiempos que corren.    

@rosasla
Caracas, 10/08/2012

viernes, 27 de julio de 2012

“Un cigarrillo la lluvia y tú”…



Se estrenó esta semana en la Sala de Teatro 2 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) la obra teatral escrita en 1993 por el dramaturgo catalán Sergi Belbel, ya conocido por sus diversas piezas escenificadas en Caracas (Morir, Caricias). Bajo la dirección de Ricardo Nortier, la producción del Circuito Arte Cénica y con un elenco de lujo encabezado por: Beatriz Valdés, Eulalia Siso, Haydee Faverola, Rossana Hernández, Jesús Cova, Malena González, Agustín Segnini y el propio Nortier nos llega Después de la lluvia una comedia existencialista que asoma las necesidades más básicas del ser contemporáneo.

La azotea de un edificio empresarial, donde co-habitan los personajes del drama: jefes, secretarias, mensajeros, asistentes, van mostrando sus debilidades, carencias, frustraciones y sueños unidos por el hilo conductor del vicio del tabaco. Los personajes se encuentran en esta azotea a fumar y es con en esa simple acción cómo se van revelando las difíciles relaciones humanas, que ebullen aún más en un sitio de trabajo.

En este texto, Sergi Belbel, echa mano de nuevo a su particular humor negro, aunado a la crisis existencial del ser humano inmerso en la vorágine de la modernidad: ninfómanas, viciosos, frustrados, enamorados, pobres tipos, amargadas, estériles. Son el abanico de caracteres que se enfrentan en ese pequeño espacio físico, que en esta oportunidad se mostró muy bien resuelto por el actor, director y dramaturgo Ricardo Nortier.

Quizá esta sea la dificultad  principal de la puesta en escena de Después de la lluvia, en tanto el espacio para la planta de movimientos se reduce al mínimo y puede caer en el lugar común o el aburrimiento escénico, cosa que no sucede en esta nueva lectura de Después de la lluvia. Su director inteligentemente, se centra en el movimiento actoral y hace énfasis en el ritmo avasallante de la comedia, que es manejada diestramente por todos los histriones, amén de las acertadas caracterizaciones de cada uno de los intérpretes.

Al contar con un staff de esta categoría sobre el escenario, no queda más que sentarse a disfrutar de la veteranía de los histriones: Beatriz Valdés luce desenfadada y  resuelta ofreciendo un papel encantador que desata la hilaridad por su composición, la secundan de forma eficaz Eulalia Siso dando muestra de su veteranía al lado de la contundencia de Haydee Faverola, a la que no le cabe otro calificativo sino de Primera actriz. Los más jóvenes disfrutan el lujo de compartir escena con este trío, Rossana Hernández se muestra cada vez más crecida en escena, Agustín Segnini por su parte demuestra su constante proceso de formación actoral y consolidación como actor joven de nuestro teatro junto a Malena González, que ofrece una solidez de carácter lo suficientemente fuerte como para llevar sobre sus hombros el desenlace del drama. Por su parte Jesús Cova, continúa demostrando que escogió el camino adecuado en su desarrollo profesional, con este papel sube un escalón más en su carrera.

Nortier, en tanto director y a la vez actor, compone un sencillo y conmovedor papel, entendemos las limitaciones de cumplir con los dos roles, cosa nada fácil a la hora de concretar un montaje de esta envergadura pero acompañados de una cuidada producción y el apropiado vestuario de Joaquín Nandez, Después de la lluvia, en este arranque de temporada de verano, puede convertirse sin lugar a dudas en un suceso teatral de comedia profesional bien realizada, donde todos los detalles se conjugan para ofrecer un teatro de comedia de altura. 





Caracas, 21 de julio de 2012

@rosasla

Los refugiados del teatro




No es para nadie un secreto el fracaso estruendoso del actual régimen en cuanto a políticas en el sector vivienda. Las miles de familias damnificadas acumuladas en refugios es una realidad que no se puede tapar con un dedo. La ciudad de Caracas enfrenta en estos momentos la crisis habitacional más grave de su historia y el gobierno no se da abasto para resolver un problema que se viene arrastrando de períodos anteriores pero en estos 14 años se ha agudizado y sólo colocan paños calientes construyendo de forma no planificada en cualquier espacio libre que encuentran, luego de expropiar a comerciantes, propietarios y todo aquel que consideren está inutilizando un espacio físico donde pueda levantarse “una vivienda digna”.



Los lectores se preguntarán ¿qué tiene que ver la crisis habitacional con esta columna teatral? Recordemos que a finales de 2011 se agudizó la misma a causa de las lluvias y cientos de miles de familias quedaron sin techo donde refugiarse pues sus terrenos cedieron o el agua se llevó sus casas, por lo que la Presidencia de la República ordenó habilitar todos los entes públicos donde pudieran habitar familias. Así ministerios, institutos, hoteles, centros culturales y hasta teatros se convirtieron en refugios para estos desplazados.



El Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) fue creado en 1974, en el sitio donde se erigía la quinta Sonia donde vivió uno de nuestros expresidentes y escritores más importantes, Rómulo Gallegos, con el propósito de honrar la memoria de nuestro insigne hombre de letras, además de difundir, apoyar, discutir y plantear nuevos caminos de la literatura venezolana, latinoamericana y caribeña. Loable labor que se desarrolló incansablemente y produjo eventos históricos que engrandecían el intercambio y el nivel de los escritores y artistas de todo el mundo, amén de ser el recinto donde se entrega el Premio Rómulo Gallegos, mayor galardón literario de nuestro país. Con el devenir del tiempo y para su subsistencia, el CELARG comenzó a albergar otras manifestaciones artísticas, entre ellas: el cine, el teatro, la música, las artes plásticas etc. Y se convirtió en un centro cultural, privilegiadamente ubicado, donde artistas de todas las tendencias confrontaban su trabajo.  

Al entrar en vigencia el nuevo orden político y social que rige el actual gobierno el CELARG se ha convertido en un ministerio más. La burocracia reina por todos lados y la inoperancia y dejadez hacen de las suyas en una institución que abandonó el pensamiento y el alma artística para convertirse en un instrumento de los caprichos políticos de un partido. En su estructura (Edificio de 6 pisos de oficinas administrativas; salas de teatro, biblioteca, café, Sala de exposiciones y museos) Su director, Roberto Hernández Montoya, decidió instalar a un número de damnificados, para convertirlos en “dignificados” los pisos 4 y 5 del edificio administrativo están abarrotados de familias, por supuesto sin las condiciones para que éstas estén, imaginará el lector qué puede ser aquello.



Pero esto de pronto podría suponer un acto de solidaridad ante la emergencia (emergencia que tiene más de 9 meses) sin embargo se ha convertido en un peligro y amenaza perenne para los asistentes al antiguo centro cultural. Agrupaciones teatrales y público en general están a la buena de Dios, sometidos al riesgo de una balacera o reyerta en los sótanos de la edificación, víctimas de constantes robos dentro de camerinos y salas y hasta actos lascivos contra toda moral tras bastidores de los teatros. ¿De qué se trata todo esto? ¿Por qué debemos soportar la desidia y la ineptitud de un gobierno inoperante e incapaz? ¿Por qué los artistas y el público que busca un espacio de esparcimiento y cultura debe “calarse” esta situación y hasta poner su vida en riesgo?



Por otro lado y emulando la situación del CELARG, se encuentra el Teatro Alberto de Paz y Mateos, ubicado en la Avenida Prolongación Los Manolos de las Palmas, arrebatado al Grupo Theja (Patrimonio Cultural de la ciudad de Caracas) y el Ballet Contemporáneo de Caracas, antes sede del célebre Nuevo Grupo que produjo el mejor teatro que los venezolanos hayamos visto en décadas. Ahora sus salones de ensayo (diseñados estratégicamente para ballet y danza están convertidos en rancheríos y comunas, donde habitan los “dignificados” sin ningún orden ni piedad para ellos. Repetimos, lo grave del caso no es la ayuda que pueda prestar una institución en caso de emergencia, se trata de apoyar al prójimo, si no la improvisación y la anarquía de lanzar a estos desposeídos a su suerte en edificaciones culturales diseñadas para esos fines y no para albergar habitantes, donde las condiciones de residencia no son las idóneas; lo más grave fue lo ocurrido el pasado 9 de junio mientras se desarrollaba la función de la obra Teatral Carmela, La Pecadora, suerte de radionovela teatral llevada adelante por el Grupo Encuadre Teatral, dirigido por Katty Rubens y con un elenco de lujo donde figuraban los veteranos artistas: Aura Rivas (Premio Nacional de Teatro 2010), la primera actriz Gladys Prince, Salomón Adames, Norma Monasterios, Jorge Canelón, Francisco Díaz  (Paco) y Edisson Spinetti. Los hechos fueron los siguientes relatados por la directora:

“Hoy sábado 9 de junio, la función de la radionovela para teatro, Carmela la pecadora terminó como "fiesta de cerro", así diría la actriz Norma Monasterios cuando en plena función entraron personas violentas dentro de la sala buscando a alguien para entrarse a golpes con miras a matarse, protagonistas: refugiados de las adyacencias del teatro. La violencia fue tan bochornosa que reventaron la puerta de la sala y la puerta principal de vidrio del teatro. Bochorno, indignación, golpe bajo al teatro venezolano. Permanecimos prácticamente secuestrados por más de media hora por temor a ser agredidos. El elenco y yo, estamos aún en shock por el desagradable momento que se suscitó en plena función y durante al permanencia en el teatro. ¿Las razones de la violencia? Muchas suposiciones ajenas a nosotros. Tanto personal del IAEM [Instituto de las Artes Escénicas y Musicales, responsables de los destinos del teatro oficial del país] su directora y nosotros hicimos llamadas al 171 para que se presentara la guardia, sin embargo, no se obtuvo respuestas inmediatas. ¿Hasta cuándo la miseria humana, la desidia, las frustraciones, los resentimientos y la sed de crear caos?”



Así relata la directora lo acontecido aquella funesta tarde, pero como siempre no pasa nada. Sustos, sobresalto, impedimento para representar las piezas teatrales, molestias, amenazas y peligro incluso de muerte, frente a los ojos de los entes oficiales pero “no existe ninguna autoridad ante quien quejarse” como decía uno de los personajes de la pieza teatral Primero la moral de José Gabriel Núñez.



El silencio y la costumbre a la violencia por unas pocas dádivas son los más temibles enemigos de la cultura, creemos es hora de tomar cartas en el asunto, los productores y artistas están llamados a protestar más allá de una simple publicación en las redes sociales, hay que ser más contundente ¿Qué vamos a esperar que uno de los nuestros o peor un espectador asistente muera dentro de una sala teatral? Hay que decidir no presentarse en estas salas-refugios que ha creado el régimen. El público, menos responsable por su ignorancia de la situación, debe protegerse y no acudir a estas salas. Quizás así despierte la sensatez y la sindéresis sumidas en un sueño profundo desde hace unos cuantos años. ¡Basta de hacernos los locos!

L.A.R

Caracas, 10 de julio de 2012.

@rosasla

viernes, 29 de junio de 2012

La Dama de la Cultura ya no está




Cúa, Estado Miranda, la vio nacer un 15 de octubre de 1908, año convulsionado en la política del país, salía Castro del poder para entrar Gómez y comenzar la más férrea dictadura que ha conocido Venezuela en su contemporaneidad. Ese fue el panorama que vio crecer a María Teresa Castillo, quien debió abandonar su Cúa natal debido al fallecimiento de su padre Rafael Castillo. Su madre María Teresa Terán Dunlop y su hermana Alicia, debieron abandonar la provincia para hacerse un porvenir en la capital. Así llega a Caracas y entre venta de dulces y sacrificio, va creciendo la que sería llamada La Dama de la Cultura venezolana.

Con sólo 20 años ya es una activista en contra de la dictadura gomecista y entra en las filas de la llamada Generación del 28, grupo de estudiantes, intelectuales y artistas que levantan su grito en contra del “Benemérito”. Una mujer de fuerte templanza y decisiones contundentes, María Teresa Castillo siempre tuvo como Norte la justicia y la defensa de la libertad, jamás durante sus 103 años de existencia descansó para conseguir lo que se proponía. Fue una mujer que transformó la visión y participación de las féminas en distintos ámbitos de aquel país que apenas veía la alborada de la democracia. Hasta ser presa política cuando las primeras organizaciones intentaban dar una respuesta de libertad y pluralidad a la nación.

Desde 1942 estuvo ligada activamente al periodismo como reportera del Diario Últimas Noticias hasta conseguir licenciarse en la Universidad Central de Venezuela en 1949 perteneciente a la primera promoción Leoncio Martínez de donde egresa junto a Miguel Otero Silva, su compañero de vida, con quien contrae matrimonio en 1947, para no separarse jamás sino hasta la muerte del excelso periodista y escritor, fundador del Diario El Nacional.

De allí en adelante la lucha de la Dama de la cultura no descansará hasta su retiro de la vida pública ocurrido a los 99 años de edad.

Quizás su mayor legado es su desempeño como Presidenta vitalicia del Ateneo de Caracas, cargo que asume en 1958 y desde ese momento no descansó en convertir, como lo hizo, a esta institución en la referencia y centro cultural más importante del país. El Ateneo, se transformó rápidamente en casa que cobijaba y cobija las expresiones más diversas del pensamiento político y artístico, académico y popular, amén de las diversas manifestaciones culturales: el teatro, las artes plásticas, el cine, la música, la danza, fueron el motor que impulsó la vida de María Teresa Castillo y se propuso, hasta lograrlo, que el Ateneo generara e irradiara un impresionante movimiento cultural que constituyó una referencia en Latinoamérica. A la vez que dio techo a innumerables proyectos que vieron luz desde esa casa: el grupo teatral Rajatabla, el Centro de Creación e Investigación Teatral (CELCIT), la Fundación Teatro Teresa Carreño, El Instituto Internacional de Teatro (ITI), el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles, El Festival Nacional e Internacional de Caracas, son sólo algunos de los sueños alcanzados por María Teresa, enumerar sus logros sería imposible.

Pero sentimos, y creemos que los lectores estarán de acuerdo con nosotros, que el mayor logro de esta incansable mujer es siempre mantener una humilde sonrisa en los labios y jamás limitar a nadie en su posibilidad de expresión y desarrollo de su arte. El apoyo a los jóvenes y la creencia en un mejor país a través del hecho cultural, le permitió siempre tener las puertas abiertas a cualquier propuesta por sencilla o novel que pareciese y todo el tiempo brindar el apoyo incondicional viniese de donde viniese.

Junto a su equipo de trabajo pudo transformar y brindarle al venezolano la posibilidad de acceder a las mejores manifestaciones culturales del mundo, sin distingo de ningún tipo. Sin condiciones consiguió gerenciar una impresionante épica de la cultura venezolana, pero no desde el protagonismo individual, todo lo contrario, si no en pro de que el pueblo venezolano pudiera entrar en contacto con la cultura.

Como lo ejemplifica Tulio Hernández, en el ensayo: La pasión como forma de vida contenido en el libro homenaje que le hiciera el Ateneo de Caracas: María Teresa Castillo, retratos de una pasión:

“Lo que la gente quiere y admira en María Teresa no es tanto un curriculum, sino una dimensión ilimitada del cariño y la pasión, no la condición de ser promotora de un repertorio de determinadas obras, sino el encarnar un sentimiento escaso y extraño en naciones de culturas democráticas e inacabadas, titubeantes e inseguras. Ese sentimiento se explica en la capacidad de ser a la vez pluralista y comprometida, tolerante y combativa (…) de servir de puente entre las convenciones tradicionales del poder y la irreverencia de los artistas (…) pero su ingrediente particular es el haber hecho todo desde una postura  personal, más parecida a la inocencia que a las estrategias modernas de quienes aspiran a la fama” (1998:24)  
 
            Esa era la Dama de la cultura que nos entrega un legado inmenso, desde su partida ocurrida la madrugada del viernes pasado a sus 103 años. Es el momento de tomarla como ejemplo y de utilizar sus enseñanzas en pro de superar los desvíos frenéticos de la profunda división e ignorancia en los que se sume la vida cultural y política de la actualidad.

¡Doña María Teresa, Gracias por enseñarnos la libertad!

Caracas, 25 de junio de 2012
@rosasla 

viernes, 11 de mayo de 2012

Los Escándalos Personales de Chéjov.


El amor es un escándalo personal, por todo lo que produce en el ser humano, así lo define Antón Chéjov, el escritor dramático ruso más importante de principios de Siglo XX. Y es que Chéjov logró a través de su poética brindarnos la mejor radiografía de la sociedad que vivió, amó y padeció en extraordinarios relatos y obras teatrales que hasta hoy en día continúan conmoviendo al espectador.

Lo anterior fue entendido muy bien por el joven director, Jesús Delgado, quien lidera la agrupación Grupo Emergente de Caracas, que se han dado ala tarea de revivir al literato ruso y el 13 de mayo arribarán al final de su segunda temporada, con la que se han ganado el respeto del público y la crítica pues representan una generación importante de jóvenes profesionales que saben encarar de manera eficaz el futuro de nuestro teatro de arte en Caracas.

El espectáculo se construye de 5 relatos, entre cuentos y obras breves del dramaturgo ruso, a saber: El Oso (humorada), El Arreglo, La Institutriz, La Audición, y El Estornudo que logran hilvanar con inteligencia a través de la presencia del mismo escritor, encarnado en la piel del primer actor venezolano Gerardo Soto, que con sobriedad logra hipnotizar al público con la sapiencia de su oficio.
La puesta de Escándalos Personales, resulta sencilla sin aspiraciones de “espectacularidad” pero con una sabia dirección de actores, lo que permite la inmediata comunión del público con el montaje. Se comprueba una vez más con esta obra, que conjugando de manera adecuada los elementos de creación que nos permite el teatro, se logra un producto profesional y bien cuidado.

Los dramas de hombres y mujeres, las diferencias de clases sociales, el amor, la explotación del hombre, la verdad y la muerte, son los grandes temas por los que nos pasea el Grupo Emergente de Caracas de la mano de Chéjov y logra su cometido apoyándose en el talento de los noveles actores: Yuruby Soto, Marisol Da Silva, Germán Anzola, Ivonne Vela, Patricia Pacheco, Stella Guerrero, Fulvio Quintana, y Carlos Clemares. Quienes demuestran que la escena venezolana tiene un futuro promisorio. Destacan los trabajos de las féminas del grupo que le imprimen el buen decir y la verdad a sus distintos personajes, seguramente tendremos noticias de ellas en un futuro no muy lejano si continúan por el camino de la actuación.

En síntesis Escándalos Personales, se convierte en una excelente opción alejada de lo común que exhibe la mayoría de nuestra marquesina en la ciudad. No sólo el público general, si no estudiantes, docentes y sobre todo los responsables de conducir los destinos de la cultura en este país tendrían que volcar la mirada a proyectos como este para apoyarlos y fortalecer nuestro teatro contemporáneo.  



Caracas, 11/05/2012
Comentarios: luisalbertorosas@gmail.com

viernes, 4 de mayo de 2012

Adiós “Lulú”




La tarde del miércoles 2 de mayo se impregnó de tristeza con la fatal noticia del fallecimiento de una de las primeras actrices más versátiles del país, Lourdes Valera. La intérprete de innumerables personajes de las tablas la televisión y el cine, dejó de regalarnos su talento, víctima del cáncer contra la que luchó por cuatro años.
Tuve el privilegio de conocer a “Lulú”, como le gustaba que le dijéramos, por allá por el año 2000 cuando junto a Enrique Bravo protagonizaba el monólogo de su autoría Click, desde ahí comprendí la verdadera esencia de una gran actriz: una mujer con un destacado talento interpretativo, pero con una humildad avasalladora y siempre con una sonrisa en los labios. Una verdadera maestra, y desde ese momento entendí que así son los grandes maestros, sencillos en su cotidianidad pero inmensos sobre las tablas o frente a las cámaras, sin necesidad de dictar cátedra.
Luego en 2005 tuve la osadía de entregarle una obra de teatro que iba a dirigir con mi grupo y ella era perfecta para ese personaje, se trataba de  Atra Bilis, cuando estemos más tranquilas de la española Laila Ripoll. Una tarde en un café cercano a su casa, nos reunimos a conversar del texto y la posibilidad que formara parte del elenco. Sus enormes ojos verdes y su lúcida inteligencia, me permitió descubrir a una mujer que no sólo conocía su oficio por dentro, si no que además conversaba de forma tan agradable acerca de lo descubierto en esa obra que leímos. Finalmente no pudo asumir el compromiso pues estaba a punto de entrar al elenco de una telenovela y el tiempo se le acortaba. Lo cierto es que a partir de esa conversación jamás dejó de brindarme un saludo, una pequeña conversación en algún estreno y un abrazo aunque nunca llegamos a trabajar juntos.
Fue bueno conocer a “Lulú” pero lo mejor de todo fue disfrutar de sus personajes. Lo más interesante de su trabajo era ver cómo en cada reto actoral que asumía jamás se repitió, cada carácter que construía era distinto al otro, su versatilidad sorprendía. Fuese comedia o drama, cine, televisión o teatro nunca le observé algo igual.
En su recorrido artístico, que duró por más de 30 años, es imposible olvidarla por ejemplo en la pantalla chica dando vida a la “Cerebrito” de la célebre telenovela Cristal, el papel que la catapultó a los corazones del público mediático. En teatro no será fácil borrar sus interpretaciones (nombrarlas todas sería imposible por la extensión) Pero algunos de los personajes más trascendentes en mi recuerdo son: La purificación de la versión de Acto Cultural del maestro Cabrujas que dirigió Iraida Tapias para el teatro Paraíso. Esa madre esperando la muerte de su hijo en la pieza de Javier Moreno Un corrido muy mentado, que luego se convertiría en la película El enemigo, dirigida por su esposo Luis Alberto Lamata. Reí, como se dice a mandíbula batiente con sus personajes en comedias teatrales como: Locas trasnochadas y melancólicas de Indira Páez o en Brujas, sin olvidar la caracterización que brindó de una enajenada religiosa obsesionada por las llaves de la casa y el peligro que supone dejar el hogar solo en la pieza Toc – Toc, su último trabajo sobre las tablas.
En la pantalla gigante nos conmovió hasta el borde de las lágrimas con la tierna mujer de Desnudos con naranjas, su primera película junto a su amado Lamata, que le valió varios premios y reconocimientos. Entendimos su madurez actoral en su último trabajo estrenado Patas arriba, donde dibujó un soberbio carácter de una mujer a la que se le acaba el tiempo de ser feliz y debe luchar contra la estética y los defectos de su cuerpo; allí nos regaló una interpretación plena de detalles, transiciones y desbordante de ternura que obliga a no dejarla de ver siempre que está en cuadro.
No es fácil entender los destinos de la vida y las injustas pérdidas a las que vivimos sometidos los seres humanos. No resulta sencillo ver cómo se van extinguiendo las llamas del fuego que alimenta la fragua del arte escénico en nuestro país. Desde finales del año pasado y en lo que va de 2012 nos han golpeado fuertemente y nos han arrebatado talentos que pasarán a la historia como los protagonistas de nuestro arte.
El trabajo de “Lulú”, está ahí, dispuesto a no ser nada más reconocido y llenar centímetros de columnas en diarios, revistas o portales web. Está allí para ser revisado, investigado y pensado en trabajos que permitan que esa memoria de nuestros histriones no se pierda en el limbo.
Debemos, necesariamente que cambiar nuestra mala costumbre de dejar en el olvido a nuestros grandes artistas, hay que reconocerlos, estudiarlos y disfrutarlos para entender cómo funcionan las piezas y engranajes de esa máquina maravillosa que permite conmovernos frente a un televisor, una pantalla de cine o frente al escenario…
Para “Lulú” la ovación de pie que todo artista de su talla se merece…


L.A.R
Caracas, 04 de mayo de 2012.