miércoles, 15 de diciembre de 2010

¡2010 Baja el telón!



Cerramos 2010 y con él quedan atrás las propuestas de dramaturgos, directores, actores y productores que se las han jugado sobre el escenario caraqueño. Este año que está por terminar, ha dejado un sabor extraordinario a recuperación y a ganancia de nuevos espacios escénicos dispuestos a decir un contundente ¡No! A las intenciones de acabar con las ofertas culturales en la ciudad.
Si analizamos la marquesina de 2010 podemos fácilmente concluir que definitivamente la comedia comercial gana sobre el teatro de texto o llamado teatro de autor. Ciertamente la oferta teatral en Caracas gusto más este año de reír a mandíbula batiente junto a las grandes estrellas de televisión, y este particular no tiene otra explicación que los pocos o casi ningunos espacios que quedan para el trabajo en la pequeña pantalla, luego del cierre de uno de los canales más productivos en cuanto a dramáticos para televisión se refiere, los actores “de cartel” han decidido lanzarse a las tablas para poder subsistir.
En esta larga lista de propuestas, debemos señalar, además de lo anterior, que prevaleció durante el agonizante año los espectáculos de pequeño formato, y ganó mucho terreno el Stand up comedy. Por su facilidad de montaje, y su manejo de producción mucho menos complicado de una pieza teatral formal, amén de la comodidad para el actor en no tener que memorizar un texto ni crear personajes, sino cumplir un esquema y ser él mismo y su humor.
Gracias a este tipo de divertimento es que las artes escénicas han ganado espacios No Convencionales, que poco a poco tientan al público y pululan por toda la ciudad a saber: La Guayaba Verde, Teatro Bar, Capital Jazz, Java’s Bar, Li Bar, entre otros. Sin embargo podríamos afirmar que si hubo un cambio sustancial con respecto a 2009 y es que se demostró que se pueden realizar grandes montajes profesionales de teatro “de Arte” con recurso artístico televisivo y varias agrupaciones lo realizaron, permitiendo al público más neófito en el asunto teatral, disfrutar, reírse y reflexionar con autores más comprometidos y mensajes muchos más contundentes, disfrutando de sus estrellas favoritas sobre el escenario.

Veamos:
En el primer trimestre del año, se estrenó: Adán y Eva Caídos de la mata de coco…En la Sala de Teatro 2 del Centro Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), el más reciente texto de la actriz, directora y dramaturga Lupe Gehrenbeck, una producción de Gladys Seco que lleva a escena a los jóvenes actores: Carolina Torres y Gabriel Agüero con sendos monólogos acerca de las relaciones de pareja.
Lupe Gherenbeck, nos entregó una libérrima suposición de lo que pasó después de que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso. Coqueteando con el absurdo, la dramaturga y directora propuso la anécdota contada desde el trópico, asumiendo que si la historia bíblica nos la contaron desde el otro lado del mundo y se la han atribuido ellos, por qué no estos discutidos personajes pudieran haber sido originarios caribeños. El famoso ¿qué pasaría sí?… lo logra la hábil dramaturga además excusándose detrás de su historia para realmente vociferar a través de sus personajes los pro y contras de estar en pareja.
Creemos que pensar en los absurdos por el absurdo sin son ni ton no es necesario para trasgredir, requiere de una mayor elaboración para centrar los elementos que se presenten sobre la escena en congruencia con lo dicho y hecho por los personajes. Quizás el texto pudiese haber sido valorado y crecido si lo interpretase otro director que no fuese la misma escritora, muchas veces esto nos posibilita el distanciamiento y descubrir otras maravillas de lo propio.
Tomando café después de 30 años…
También en 2010 vimos en la Sala de Conciertos de UNEARTE a Julio Bouley, actor y director venezolano, residenciado hace ya varios años en París, quien nos brindó el unipersonal: Vamos a imaginar que nos estamos tomando un café treinta años después, texto escrito a cuatro manos por él y José Luis Pérez, que recreó las insólitas andanzas de un peluquero venezolano al descubrir el amor. Excesos, diversión, traición, sordidez, locura, engaños, van transitando por la escena durante una hora y media como capítulos de un melodrama que se va construyendo al compás de las canciones de amor, alegría, nostalgia y tristeza que el mismo actor interpretó en vivo junto al pianista Fernando Roa, quien colocó junto a su instrumento el peso dramático de los acordes que crean las atmósferas según sea el caso.
Quizás lo más resaltante de este monólogo, no sea el hecho de haber concebido un personaje completamente desnudo en alma y cuerpo (elemento que pudo haber sido la nota sorpresiva para el espectador) sino, la sencillez y el riesgo con el que Bouley transita por los momentos más intensos de una historia de amor gay con absoluto compromiso y autenticidad. Lo que se agradece en este tipo de trabajos es precisamente eso, la verdad de un actor, desnudo frente a su público entregando alma, vida y corazón en sincera comunión con el arte… ¡Bravo!
Las tríbadas de Strinberg
El año pasado, la Primera Actriz venezolana Diana Volpe decidió concretar un proyecto de vida y dio forma a la nueva agrupación Hebu Teatro. Con la que arrancó a realizar montajes de alta factura de producción, cuidada dirección, elencos teatrales de lujo y textos de autores contemporáneos que representan lo mejor del teatro universal actual.
Para abrir la temporada 2010 del Espacio Plural del Trasnocho Cultural, Volpe escogió una historia que transita entre la ficción y la realidad escrita por el dramaturgo sueco Per Olov Enquist. Considerado el escritor sueco más importante de la actualidad, el escritor nos deja penetrar en el círculo íntimo del famoso dramaturgo, también sueco, August Strindberg, para relatarnos una sórdida y escandalosa historia de su tambaleante primer matrimonio con la actriz Siri von Essen.
Amenazado por su pobreza, desesperado por ser ignorado por los editores, Strindberg decide luchar por el amor enfermizo de su esposa en contra de su “íntima” amiga Marie, con la cual Siri sostiene una relación lésbica que la arrebata de pasión, sin lograrlo, pues su matrimonio se encuentra tan viciado que su esposa decide por su amante, refugiándose por tanto maltrato de su marido.
Bajo la lectura escénica del veterano Costa Palamides, esta joya dramática cobra vida en las interpretaciones de Diana Volpe, Ludwig Pineda, Diana Peñalver y Elvis Chaveinte, un elenco de alta factura, que sabe y conoce su oficio. Grandes actores, los cuatro, como titanes se miden sobre la escena, lo que provoca un gran placer al brindar al público un espectáculo redondo cuidado en su más mínimo detalle, sentido, orgánico y definitivamente pleno de excelencia, emotividad y contundencia.
50 años de El juicio del siglo
También en el Teatro Trasnocho, y en una emotiva función privada, se pudo apreciar al Primerísimo actor Don Fernando Gómez, quien a sus 93 años de edad, aun continúa sorprendiendo por su versatilidad y dominio escénico.
El juicio del Siglo, es un monólogo que creó el actor en 1960 a partir de la anécdota judicial que sucedió en Chicago en 1924, acerca de la defensa, por parte del abogado norteamericano, Clarence Narrow, de dos jóvenes condenados a muerte por el asesinato de un niño. Gracias a su alegato defensor, Narrow logró que los implicados no fueran también asesinados, sino que les conmutaron la pena a cadena perpetua.
Ese alegato es el que escuchamos en dos actos a través de la altisonante y conmovedora voz del maestro Gómez. Pensar en el hecho escénico y todo lo que él puede generar en alguien que ha entregado su vida a las tablas desde su juventud y aun hoy en día cuando lo que debería es estar gozando de sus reconocimientos y fama por ser el actor venezolano vivo con más edad, nos entrega su pasión por el arte teatral dejándonos mudos y con un nudo en la garganta.
El cierre del primer trimestre de 2010, dejó buen sabor en la marquesina caraqueña, sin lugar a dudas, pese a las deficiencias presupuestarias y la falta de espacios de representación, Caracas estuvo llena de posibilidades escénicas que durante los meses de febrero y marzo complacieron a la audiencia que hasta ahora no cambia sus preferencias por la comedia.
Tania al desnudo
En febrero, Tania Sarabia, una de nuestras primeras actrices más prolijas del teatro venezolano, desde que se montó en las tablas en los años 70 de la mano de nuestro gran dramaturgo, actor y director, José Ignacio Cabrujas, no se ha bajado más y suma una magnífica carrera de éxitos que se ve demostrada en más de 30 años de labor.
Tania en pelota, se intitula este espectáculo que suma ya dos temporadas y va hacia su tercer ciclo. La Sala del Teatro trasnocho, albergó esta divertida disección de uno de los deportes más populares en Venezuela, el beisbol, de la mano de la periodista experta en estas lides: Mary Montes, quien a partir de su libro Mis barajitas, donde reúne las experiencias y crónicas beisboleras de una mujer que desde su infancia ha vivido dentro del mundo de la pelota, crea este monólogo que narra la historia de una niña, que ve su vida trascurrir ligada a los bates, pelotas, guantes, uniformes y en medio de un deporte eminentemente creado para hombres.
Bajo la dirección de Basilio Álvarez y producido por Jorgita Rodríguez, Tania en pelota, es una extraordinaria apuesta al teatro de comedia bien hecho, con cuidada producción, un sólido texto, una inteligente dirección que permite a la actriz lucirse y dar rienda suelta a su maravilloso histrionismo, comprobando una vez más por qué Tania Sarabia encontró definitivamente su don sobre esta tierra y ese es el hacer reír o llorar, en definitiva fascinar al público espectador desde las tablas.
Cuando hay que cumplir la voluntad
En la misma sala del Teatro Trasnocho, durante el mes de febrero, cumplió segunda temporada la pieza original de Enrique Bravo: Hágase tu voluntad. Un manifiesto acerca de la terrible enfermedad del cáncer en una mujer víctima de ésta y cómo junto a sus hermanas trata de prepararse para enfrentar el fin.
Bajo la dirección de Juan José Martín y la cuidada producción de Catherina Cardozo; Julie Restifo, Flor Elena González, Andreína Blanco y William Goite, dan vida a este drama que refleja una realidad que cada vez cobra más vidas en las féminas del mundo.
La correcta dirección de Juan José Martín, se evidenció no sólo en la puesta en escena, sino más determinante en la interpretación y dirección de actores. Aquí Martin supo sacarle el jugo a cada uno de sus histriones y explotar sus talentos.
El mayor acierto es la interpretación de Flor Elena González, su construcción de personaje y su destacado talento permitieron que ofreciera una performance magistral, que da cuenta de muchos años de labor en el teatro, el cine y la televisión, confirmando su madurez actoral y demostrando a productores y directores que el suyo, ha sido un talento en muchas ocasiones desperdiciado u olvidado, pero que en Hágase tu voluntad, se reivindica y esperemos que no deje de montarse en las tablas.
Ahora nos reímos de pie
En los últimos años Caracas y sus escenarios, se han plagado de “comediantes” que han dejado el micrófono de la radio, o la pantalla de televisión y han salido a vagar por la noche caraqueña para ofrecer distintas rutinas en vivo. Y cada vez ganan más adeptos, fenómeno de interesante estudio en tanto los espacios antiguamente reservados a piezas teatrales han sido ocupados por este tipo de espectáculos.
El que más sorprendió este año fue Enrique Lazo, con lazo y todo. Rutina de aproximadamente una hora y 20 minutos en la que el veterano locutor, cineasta y melómano venezolano, da rienda suelta a su fino humor y pone a reír al espectador contando las hazañas de su vida en situaciones insólitas que identifican al público con su idiosincrasia de ser venezolano. A diferencia de otros espectáculos similares, Con lazo y todo se yergue como una opción que demuestra el hacer las cosas con profesionalismo e innegable veteranía.
Cuando la tolerancia se transforma en disco.
Disco play, es el título de la pieza teatral escrita y dirigida por Darío Soto, estrenada en el Teatro Escena 8, publicitada como “Espectáculo teatral en contra de la homofobia”. Estelarizada por: Deive Garcés, Rafael Marrero, Christopher Peinado, Patricia Pacheco, Gabriel Agüero, Fernando Moreno, Johanna González, Adolfo Nittoli, Jesús Cova y Sheila Monterola, está estructurada en 7 cuadros donde el autor expone distintas situaciones y personajes de la realidad venezolana de la comunidad Gay, Lesbiana, Bisexual y Transexual (GLBT).
Disco Play ofreció la posibilidad de pasearse por un abanico de personajes involucrados en situaciones comunes y no tan comunes que muestran lo que pueden ser las costumbres y reacciones ante la vida de la comunidad GLBT. Temas como: Asumir la condición homosexual (“Salir del closet”); la rumba; la necesidad de un liderazgo gay en otros ámbitos de la vida ciudadana; las parejas ocasionales; la promiscuidad; el travestismo; entre otras, son la gama de temas recurrentes en la vida escogida de un (a) homosexual.
Darío Soto, en tanto escritor y director, tiene muy claro lo que quiere y así lo planteó sobre la escena, sus textos fueron inteligentes, corrosivos y llegó directo al espectador que se identifica rápidamente, porque el dramaturgo les habló en su mismo idioma. Su espectáculo escénicamente estuvo cuidado y bien estructurado, con algunos bemoles técnicos normales por los cambios de escenario para tantas representaciones de distintas obras en un mismo espacio
Aquí destacaron el trabajo cuidado de Adolfo Nittoli y Sheila Monterola, quienes llevan en sus hombros la historia en tono de drama de la que salen airosos y engrandecidos como profesionales de la actuación que son.
Entre Marzo y Abril, se estrenó en el Celarg la pieza teatral multimedia: Sexo, escrita por el alemán René Pollesch, esta pieza intentó hacer una reflexión desestructurada acerca de la comercialidad de las relaciones sexuales y se preguntó: ¿Cuándo compras sexo, compras sentimientos? ¿Si podemos comprar sexo, entonces podemos adquirir sentimientos de la misma manera?

Dos interrogantes tremendamente existencialistas que se planteaban los protagonistas de esta controversial pieza dramática que no intentó hacer una apología, ni contar una historia de principio a fin con conflictos dramáticos reconocibles, ni personajes que hilaran una historia concreta, más bien eran “momentos” de reflexión, que muchas veces se quedan simplemente dando vueltas en la cabeza.
Talía Falconi, Ana María Vallejo y el propio Francisco Denis, fueron los intérpretes encargados de llevar a cabo esta lectura audiovisual plagada de elementos técnicos, en tanto Denis, desde la dirección, decidió mezclar el arte teatral con el multimedia y el video en vivo (lenguaje acostumbrado ya por la agrupación en otros montajes): Cámaras, micrófonos, imágenes proyectadas bajo la técnica del Cromakey, en la que una pantalla unicolor de fondo verde, que permitieron proyectar cualquier paisaje en donde el director deseara ubicar a los personajes.
Del grupo resaltó la actriz de origen colombiana Ana María Vallejo, quien resultó la más clara en cuanto a interpretación de texto y quien desplegó su talento en un estupendo monólogo acerca de los terrores del capitalismo y su dominio.
También este año asistimos al estreno de la más reciente pieza de Javier Vidal en la Sala del Teatro Trasnocho y que se mantuvo en cartelera, rompiendo records de taquilla por más de seis meses: Ciertas condiciones aplican, fue el título y estuvo dirigida por el hombre de teatro Moisés Guevara, Director Artístico del Teatro Trasnocho y que en una puesta realista logró colocar a estos cinco personajes que reflejaron una desmedida y horadada burguesía caraqueña del siglo XXI.
Los intérpretes: Gerardo Soto, Antonio Delli, Hilda Abrahamz, Julie Restifo y José Miguel Dao, conforman un grupo homogéneo de veteranos en las tablas que hacen divertir al público. Destacan de sobremanera los planteamientos actorales de Antonio Delli, Hilda Abrahamz y José Miguel Dao.
El pasado 23 de junio se dio a conocer el fallo del Premio Municipal de Teatro de Caracas 2010, hoy por hoy el único galardón que se mantiene desde su creación en el año de 1.974 y que reconoce y exalta el trabajo de los hombres y mujeres del teatro profesional en Caracas. A partir de este veredicto, podemos hacer un análisis crítico de las piezas que triunfaron y de las olvidadas que en este segundo trimestre el año han dado de qué hablar en el ambiente escénico de la ciudad.
Cuando presenciamos la puesta en escena de la más reciente pieza escrita por Gustavo Ott, no tuvimos duda que este espectáculo merecía especial atención, al contarnos las historias de dos grandes damas del mundo de la cosmética: Helena Rubinstein y Elizabeth Arden y su eterna guerra por la conquista del mercado de la belleza.
Un texto épico hilado de manera fina por Ott, transforma esta pieza en una joya de nuestra dramaturgia que quizás debamos revisar en años posteriores por su estructura y contenido; y donde una vez más Gustavo Ott demuestra que no equivocó su profesión. Con un premio ya acuestas: la Cuarta edición del Concurso de Escrituras Teatrales Contemporáneas del Caribe, en el renglón de Obra no Francófona, Señorita y madame imprime nuevos aires de renovación a nuestra golpeada y descuidada dramaturgia nacional.
Verónica Arellano (Helena Rubinstein) y Valeria Castillo (Elizabeth Arden) cautivaron al público con el desmedido talento de cada una. El trabajo actoral se mostraba tan correcto que no se puede distinguir cuál de las dos estaba mejor. Es lo que se pretende cuando se quiere realizar un trabajo profesional y es lo que un intérprete se propone al realizar un compromiso tan delicado como es transformarse frente a los ojos del público en una mujer de 80 años a una de 18 años. El elenco lo complementaban: Irabé Seguías, Mariana Alviarez, Jennifer Morales e Ysandra González. Es gracias a esta perfecta conjugación de talento y profesionalismo que Señorita y madame, acumuló seis Premios Municipales.
Otra triunfadora fue Diana Volpe, primera actriz venezolana, se ha dedicado este año a sorprendernos por su continuidad sobre las tablas y sin descanso protagonizar y producir sendos montajes de la mano bien sea de su agrupación Hebu Teatro o del Teatro del Contrajuego. Durante 2010 acumula cinco montajes seguidos en la que la intérprete da rienda suelta al talento que Dios le dio, llevando al público venezolano lo mejor del teatro clásico y contemporáneo. Este trabajo constante e incansable es lo que ha provocado el éxito de sus producciones y el arrase en los galardones del Premio Municipal 2010, tanto con La noche de las tríbadas (que ya comentamos en su momento) como con la exquisita puesta en escena dirigida por Orland Arocha: Cuarteto, lectura escénica del texto del alemán Heiner Müler y que los coloca como la Mejor Producción de este año.
Por su parte Nortier y Volpe, no hacen otra cosa sino disfrutar de sus roles a plenitud, permitiéndole al espectador un goce pleno en cuanto a representación de personajes se refiere. Mordaces, irónicos, irreverentes, crueles, arriesgados, comprometidos y desenfadados, los dos actores hacen de las suyas concretando un sólido trabajo de interpretación que los coloca en el sitial de una de las mejores producciones hasta ese momento vistas en el año.
Aunque no entraron en los finalistas de esta edición del Premio Municipal de Teatro de Caracas, Nueve huecos, la más reciente pieza de Xiomara Moreno Producciones, escrita y dirigida por Javier Moreno, creemos fue la gran olvidada del galardón de este año, en tanto creemos que pudo contarse entre los textos de teatro venezolano que se estrenaron y llamaron poderosamente la atención.
En este diálogo, Moreno plantea la relación masoquista de un hombre y una mujer, en donde la segunda obliga al primero a convivir bajo sus reglas, sin derecho a preguntar ni siquiera el por qué de la invasión. Un texto dramático pleno de referencias a nuestra realidad actual como sociedad, en la que no sabemos realmente qué es nuestro y cuándo podríamos perderlo. Moreno sublima, refleja y hace una disección, a través de una genial estructura, partiendo de los nueve orificios que posee nuestro cuerpo, plantea la destrucción de esta pareja, parangonando esta realidad individual con la realidad externa. ¿Hasta dónde llegan los límites? ¿Hasta dónde puedo invadir y robar el espacio del otro? ¿Quién me da la potestad de irrumpir en la vida de otro ser humano y despojarlo de todo?
Son interrogantes que se lanzan al ruedo en este exquisito texto dramático que lleva a escena el mismo Javier Moreno, en una puesta sencilla, donde importa más lo complejo del drama escrito y dicho por los actores, que la espectacularidad de la escena.
Entre Junio y Julio
Junio y Julio, dieron paso a la nueva lectura y revisión de dos grandes poetas universales, por un lado el Grupo Contrajuego, presentó una nueva lectura del clásico contemporáneo español La casa de Bernarda Alba, bajo la batuta del maestro Orlando Arocha, paralelo a ello en el Teatrino del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, se mostró el único diálogo escrito por el gran poeta lusitano Fernando Pessoa intitulado Marineros que en esta oportunidad fue llevado a escena por el Primer Actor Germán Mendieta.
Marineros, es un particular texto teatral, más que teatral es un poema dialogado, profundamente existencialista, en el que tres seres femeninos deambulan por sus mentes narrando historias oníricas que las hacen pasar el tiempo, desde la madrugada hasta el alba, estas mujeres intentan comunicarse, hacerse compañía, viviendo en un limbo ininteligible e inconcreto. El amor, la soledad, los sueños, la vida son arrullados por el mar.

Las actrices encargadas de interpretar este difícil texto, en tanto carece de acción teatral concreta, y se concentra en la imagen poética, son: Karla Fermín, Cristina Klatt y Olivia Parra, tres portentosas actrices que dan muestra del placer de la palabra en escena. Inteligentemente Mendieta se apoya en el buen decir de sus féminas y la poderosa presencia que proyectan. El director, juega de forma creativa, concretando una puesta en escena sencilla pero contundente, sacando acciones de donde no las hay y obtiene un resultado que más que hermoso resulta placentero. Como él mismo afirma en el programa de mano: “volver a creer en el teatro de verdad, sin truquitos, ni falsedad”. En síntesis otro logro del Laboratorio Anna Julia Rojas ¡Bravo!

El poeta granadino
Federico García Lorca, volvió a ser representado, sus letras nos volvieron a conmover, más cuando se interpretan de manera correcta y con el sentido de lo que se quiere decir claro y diáfano. Esto ocurrió en la reciente lectura que hizo el director Orlando Arocha del clásico La Casa de Bernarda Alba, por antonomasia su obra de más fama y la más representada en todo el mundo.

Arocha logra concretar una puesta en escena exquisita, de altura que fortalece y le cambió la cara a nuestra marquesina caraqueña, en tanto propone una lectura plena de símbolos y sutilezas que permiten saborear gustosamente cada detalle. Unas hijas que lejos de inspirar ternura dan lástima, por lo que les pasa y por sus aspectos de monstruos amargados, por la férrea vida que les ha dado esa tirana que es la madre. Aún así y para hacerlo más terrible, Arocha apoya este imaginario de los campos ibéricos, con la tradición latina y entre boleros que entonan estos engendros, para tratar de ser un poquito felices, va acechando la tragedia.

La planta actoral lució nivelada, y sobresalieron los trabajos de Hayde Faverola como La Poncia, Gladys Seco, dando vida a la desesperada Martirio, con la maldición de encarnar físicamente la malformación y la fealdad y Diana Volpe en Bernarda, da un giro al personaje presentándonos un carácter más interno que de costumbre. No podemos dejar de lado el desempeño de Antonieta Colón como María Josefa (madre de Bernarda) un derroche de impactante interpretación de la encarnación de la locura que invade esta casa.

Luego en Agosto y Septiembre, la dupla Rebeca Alemán e Iraida Tapias, volvieron a hacer de las suyas, para entregarnos el más reciente montaje que se conoce del teatro profesional venezolano, acerca de una lectura escénica del clásico español La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Que se estuvo presentando hasta el domingo 5 de septiembre en la Sala de Teatro Luisela Díaz, del Caracas Theather Club, de San Román.
El hecho de convocar para el casting principal a reconocidas actrices de nuestra televisión ya es un gran acierto de esta propuesta, en el sentido de saber manejar el marketing de una pieza tan difícil y considerada un clásico del teatro hispanoamericano.
Es un acierto, en tanto el público, aunque ni idea tenga quién es esa señora Bernarda y mucho menos quién es Lorca, acuda por el respaldo de un elenco reconocido, encabezado por la Primera Actriz Carlota Sosa. Esta pericia es plausible desde todo punto de vista e incluso ya lo habíamos escrito en nuestras columnas cuando señalábamos la necesidad de aprovechar el poder de convocatoria de los actores de “cartel” para montar textos más comprometidos que las comedias superficiales que abarrotan las salas hoy en día.
El dibujo escénico de Iraida Tapias, apostó por la sencillez, aunque genera alguna confusión en el espectador en cuanto a ubicación de salidas y entradas que identifiquen los espacios internos y externos de la casa, pero nada grave que tumbe un logrado espectáculo.
En síntesis un espectáculo redondo que apostó y logró la convocatoria que se esperaba, pero más allá de eso impacta al público acostumbrado a la risa fácil y le ofrece un producto de calidad con un sólido texto dramático y una pensada puesta en escena, con una limpia producción de manos de Rebeca Alemán para Water People, abogamos porque sigan propuestas de este tipo.
Se inauguró el teatro Premium en los naranjos, Bajo la dirección artística del hombre de teatro Basilio Álvarez, las artes escénicas venezolanas conquistaron un espacio en el Este de la ciudad. Una tacita de plata, al estilo de la Comedie française, en pequeño formato es esta sala que alberga doscientos puestos para disfrutar del mejor teatro producido en nuestro país.
Para celebrar este acontecimiento, el grupo Actoral 80 retomó su ya estrenada comedia dramática Brujas, del español Santiago Moncada, versionada por el argentino Luis Agustoni, con un remozado elenco de primeras figuras: Violeta Alemán, Fabiola Colmenares, Beatriz Valdés, Amanda Gutiérrez y Francis Romero, bajo la dirección de Héctor Manrique y la producción de Carolina Rincón.
Alejados de la chavacanería y de la risa fácil que es a lo que nos tenía acostumbrados el teatro caraqueño, este montaje goza del buen decir y brinda al público el privilegio de ver a nuestras veteranas haciendo alarde y despliegue de su extraordinario talento. Para Héctor Manrique debe haber sido un placer dirigirlas, pues se nota la integración y la solidez de cinco féminas que van in crescendo en paralelo de la comedia al drama hasta la reflexión, sin dejar un minuto de respiro para el espectador, que las acompaña y ovaciona, no podría ser de otra manera. ¡Gran apertura para este nuevo espacio!
Rajatabla comenzó la celebración de sus primeros 40 años de vida artística y qué mejor manera que con el montaje del más reciente texto dramático del reconocido dramaturgo venezolano Elio Palencia: Promoción Honor a mis padres. Esta tragicomedia con sabor a costa venezolana, mostró el patético retrato de una sociedad marginal plagada de sueños que pocos pueden llegar a consolidar. 7 graduandos del liceo “los Símbolos Patrios” de un pueblo costero de nuestro país se van a la playa para celebrar el logro, entre alcohol, sexo, tambores y deseos de conseguir una vida mejor.
Dirigidos por Rufino Dorta, de quien creemos se graduó como puestista profesional con esta osado y divertido montaje, en donde los códigos teatrales se rompen para ofrecer al espectador una dinámica pieza multi-focal, aderezada con el sabor de la música folclórica venezolana que inunda las costas de nuestro país. Dorta supo conducir a estos jóvenes recién egresados del Taller Nacional de Teatro (TNT) Centro de formación que mantiene Rajatabla y donde se instruyen las generaciones de relevo de las artes escénicas en Venezuela.
El sueño de Pessoa
La dramaturga y directora Katty Rubens creaó un cuadro vivo de reminiscencias que nos invitó a penetrar el mundo íntimo del poeta lusitano Fernando Pessoa. Como todos los poetas su atormentada vida creativa, plena de imágenes, permitieron a la autora conducir al espectador a un mundo onírico, sencillo, arrullados por la canción de la nostalgia y la esperanza que es el Fado portugués.
Un espectáculo en pequeño formato, íntimo, cuidado y limpio, que dejó un sabor a nostalgia y atardecer en altamar, digno de ser visto por todos los caraqueños y la comunidad portuguesa de nuestro país.
La nueva lectura escénica de la pieza de Mariela Romero: Esperando al Italiano, dirigida por Tulio Cavalli, se engalanó con un elenco de veteranos, encabezados por Caridad Canelón, quien en el papel de Rosalba, da rienda suelta a su gran don, no sólo en una excelsa interpretación, además contaba con la actuación de Carolina Perpetuo, Dora Mazzonne, Hernán Marcano, y la Primera Actriz Marisol Matheus, quien personifica a la doméstica, una ordinaria y fisgona, que pone la nota de comedia a este drama “ochentoso” que junto a la nostalgia de la época y a lo insólito de la anécdota contada, permitió al público regodearse en una contundente identificación con lo que ve, para arrancar vítores y aplausos desde la platea del Teatro Trasnocho y que bajo temporada en Diciembre.
En Septiembre, Talento Femenino, la agrupación que lidera la productora Jorgita Rodríguez, volvió a sorprendernos con su lectura escénica de la mano del veterano director de tv y cine, Luis Alberto Lamata y las interpretaciones de Gledys Ibarra y Rafael Romero, gracias al montaje de la pieza Hombres en escabeche, original de la dramaturga Costarricense, Ana Istarú.
Con tres temporadas en Caracas, este recorrido por la vida amatoria de su protagonista femenina, se nos presenta como una radiografía acerca de la afectividad femenina y su tránsito por los laberintos del amor, desde la infancia hasta la madurez.
Gledys Ibarra, se muestra sencilla, justa, clara y absolutamente orgánica, sin pretensiones de “espectacularidad” y eso es lo que la engrandece en el escenario; su decir, conmueve, sus acciones y reacciones hacen un guiño cómplice no sólo al espectador femenino, sino a los hombres que dejan asomar una risa pícara, porque ellos también han pasado por “eso”, amén de su presencia escénica que es un placer. Por su parte Rafael Romero, sentimos está en su mejor momento como intérprete, ha madurado y es hoy por hoy un actor dúctil, versátil, pleno de matices.
El último trimestre del año nos regaló sendas propuestas llamativas y “espectaculares” en el sentido exacto del término, nos referimos al musical Cabaret, que fue estrenado por Magno Producciones y la Compañía Lily Alvarez Sierra, de la mano de César Sierra como director. Un espectáculo de altura que demostró en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño que cuando los venezolanos sabemos lo que hacemos y además contamos con el profesionalismo y el ojo agudo del buen teatrero, no podemos obtener otro resultado sino el éxito. De este espectáculo sorprendió su cuidada puesta en escena, las interpretaciones de Luis Fernández y Francis Rueda se llevaron todos los aplausos de la sala, al igual que Naty Martínez, Adrián Delgado y Karl Hoffman. Al mejor estilo de Broadway esta lectura de Cabaret enaltece las tablas venezolanas, esperemos que continúen los proyectos de este tipo.
Otro de los acontecimientos escénicos de fin de año fue la propuesta de Oscar Gil del Teatro Party- Sueño de una noche de verano, espectáculo que encabezaron Antonio Delli y Enma Rabbe y en donde se demostró una vez más que cuando se quiere se puede. El público disfrutó de nada menos que un texto Shakesperiano en medio de una fiesta plagada de efectos especiales, bailarines, dj’s y una cantidad de divertimentos que bajo el amparo de una carpa instalada en el estacionamiento del Centro Comercial San Ignacio, cautivó y acercó a un clásico de esa envergadura a los jóvenes noctámbulos de Caracas. Desde hace ya un tiempo que no veíamos este despliegue técnico cuando apreciábamos los recordados Festivales Internacionales de Teatro de la ciudad. Esperamos que en 2011 se retomen este tipo de iniciativas y pensemos más en acercar al público a los dramaturgos más comprometidos y trascendentes del teatro universal.
No queremos cerrar este resumen anual, sin mencionar el cuidado y profesional trabajo de Hebu Teatro que de las manos de Juan José Martín, nos trajo la premiada pieza norteamericana: Buenas Noches Mamá, estelarizada por Diana Volpe y Dag Dáger, una estupenda forma de cerrar el año 2010 que ofreció en el Teatro Trasnocho un despliegue de sólidas actuaciones, conmovedoras interpretaciones de textos y una exquisita dirección de arte. Definitivamente el teatro venezolano muestra, pese a los escollos de producción que puedan existir una cara esperanzadora que promete un 2011 inolvidable.

Los mejores de 2010:
Como acostumbramos todos los años esta es nuestra propuesta de los hombres y mujeres que marcaron la diferencia en sus propuestas profesionales en el teatro caraqueño y los premiamos con nuestro aplauso admiración y reconocimiento público:
Mejor actriz: Dag Dáger por Buenas Noches Mamá.
Mejor Actriz de Reparto: Flor Elena González por Hágase tu voluntad.
Mejor Actor: Ricardo Nortier por El Cuarteto.
Mejor Actor de Reparto: Rafael Romero por Hombres en Escabeche.
Mejor escenografía: Oscar Salomón por Buenas Noches Mamá.
Mejor director: César Sierra por Cabaret
Mejor producción: Magno Producciones por Cabaret.
Mejor texto original: Elio Palencia por Promoción Honor a mis Padres./Javier Moreno por Nueve huecos.

jueves, 14 de octubre de 2010

El escabeche tiene sabor a hombre


Talento Femenino, la agrupación que lidera la productora Jorgita Rodríguez, vuelve a sorprendernos con su lectura escénica de la mano del veterano director de tv y cine, Luis Alberto Lamata y las interpretaciones de Gledys Ibarra y Rafael Romero, gracias al montaje de la pieza Hombres en escabeche original de la dramaturga Costarricense, Ana Istarú.
Con dos temporadas en Caracas, este recorrido por la vida amatoria de su protagonista femenina, se nos presenta como una radiografía acerca de la afectividad femenina y su tránsito por los laberintos del amor, desde la infancia hasta la madurez. La dramaturga hábilmente y con su sobrada experiencia en las letras costarricenses, nos entrega un texto pleno de frases inteligentes, que enganchan de inmediato al público con situaciones que pueden desatar la hilaridad o la reflexión en cuanto a la vida amorosa de los seres humanos.
Indecisiones, inocencia, enamoramientos, despechos, decepciones, euforia, ilusiones, encuentros y desencuentros son los planteamientos que nos hace Istarú en un singular texto pleno de teatralidad y en el que la pareja responsable de escenificarlo, tienen la oportunidad de lucirse como histriones, ya que su autora, blinda a sus personajes y los construye de tal manera que se muestran como los caracteres que cualquier actor gustaría representar. Y Jorgita Rodríguez con su agudo ojo y olfato teatral no se equivocó al escoger la dramaturgia y mucho menos a sus actores.
Gledys Ibarra, da rienda suelta a su facilidad interpretativa, don que Dios le dio y que para beneplácito de los venezolanos ha sabido disfrutar y explotar para entregarnos innumerables personajes en telenovelas, películas y piezas teatrales. Esta vez se muestra sencilla, justa, clara y absolutamente orgánica, sin pretensiones de “espectacularidad” y eso es lo que la engrandece en el escenario; su decir, conmueve, sus acciones y reacciones hacen un guiño cómplice no sólo al espectador femenino, sino a los hombres que dejan asomar una risa pícara, porque ellos también han pasado por “eso”, amén de su presencia escénica que es un placer.
Por su parte Rafael Romero, sentimos está en su mejor momento como intérprete, ha madurado y es hoy por hoy un actor dúctil, versátil, pleno de matices en una tarea tan difícil como la de representar a más de cinco personajes. Cada uno diferenciado, verdaderos y convincentes, que nos hacen determinar definitivamente que con este trabajo se revela como uno de nuestros actores más talentosos. Así como en la escritura, definitivamente en la actuación se cumple la premisa de que mientras más se vive mejor actor se es. A medida que pasan los años este intérprete ha crecido y hoy con Hombres en escabeche, nos regala una gran interpretación.
Por su parte, Luis Alberto Lamata, asume la dirección sin mucho esfuerzo ni artificio escénico, demuestra que sobre las tablas es más director de actores que puestista, por lo menos en esta ocasión, prefiere explotar el buen decir de sus intérpretes, el humor del texto y la inteligencia de sus líneas, en una puesta en escena sin grandes pretensiones, más que el espectador disfrute de un extraordinario texto con dos soberbias actuaciones.
Una vez más Jorgita Rodríguez y su equipo se anotan un punto positivo con Hombres en escabeche, que lejos de parecer otra comedia banal a las que estamos acostumbrados, cuando de relaciones de pareja se trata, ofrece todos los ingredientes para que el público asista a una exquisita degustación de buen teatro.
L. A. R.
Caracas, 14 de octubre de 2010.
Comentarios: luisalbertorosas@gmail.com

viernes, 8 de octubre de 2010

¡El tercer trimestre del año deja sabor a buen teatro! Brujas, Promoción Honor a mis padres, Pessoas y Esperando al italiano.



Un Teatro de estreno y unas brujas de re-estreno.

El golpeado teatro caraqueño por fin ganó una a su favor, y gracias al empeño de la empresa privada se inauguró el nuevo Teatro Premium, en la urbanización Los Naranjos. Bajo la dirección artística del hombre de teatro Basilio Álvarez, las artes escénicas venezolanas conquistaron un espacio en el Este de la ciudad. Una tacita de plata, al estilo de la Comedie française, en pequeño formato es esta sala que alberga doscientos puestos para disfrutar del mejor teatro producido en nuestro país.

Para celebrar este acontecimiento, el grupo Actoral 80 retomó su ya estrenada comedia dramática Brujas, del español Santiago Moncada, versionada por el argentino Luis Agustoni, con un remozado elenco de primeras figuras: Violeta Alemán, Fabiola Colmenares, Beatriz Valdés, Amanda Gutiérrez y Francis Romero, bajo la dirección de Héctor Manrique y la producción de Carolina Rincón.

Esta nueva temporada muestra un despliegue de fascinantes interpretaciones, son cinco actrices de las mejores cotizadas en nuestro país y que han demostrado junto a su director y una cuidada producción que cuando se quiere ofrecer un producto de calidad, amparados por un extraordinario texto, se logran conjugar todos los elementos para el éxito. Alejados de la chavacanería y de la risa fácil que es a lo que nos tenía acostumbrados el teatro caraqueño, este montaje goza del buen decir y brinda al público el privilegio de ver a nuestras veteranas haciendo alarde y despliegue de su extraordinario talento. Observamos a una Fabiola Colmenares madura y encontrando el savoir faire de su profesión, definitivamente el teatro engrandece el oficio. Violeta Alemán plena de un carácter y un juego de transiciones exquisitas en el rol de la dueña de casa traicionada por alguna de sus “amigas”. Amanda Gutiérrez, desenfadad, divertida y aplomada, brinda al público un cuidado rol que no permite olvidar el arte que corre por sus venas; por su parte, Beatriz Valdés, quien viene del elenco anterior, aunque se pudiera pensar que por tantas funciones ya pierda la frescura de su personaje, deja al público pegado a sus butacas con su arrolladora caracterización de la prostituta fina, es un placer oír el texto de Moncada en sus labios y para cerrar el cuadro, la histriónica Francis Romero, que invade el escenario con su impactante juego de transiciones entre la comedia y el drama, a la altura de las grandes comediantes.

Para Héctor Manrique debe haber sido un placer dirigirlas, pues se nota la integración y la solidez de cinco féminas que van in crescendo en paralelo de la comedia al drama hasta la reflexión, sin dejar un minuto de respiro para el espectador, que las acompaña y ovaciona, no podría ser de otra manera. ¡Gran apertura para este nuevo espacio!

Cuando los sueños se acaban

Rajatabla comienza la celebración de sus primeros 40 años de vida artística y qué mejor manera que con el montaje del más reciente texto dramático del reconocido dramaturgo venezolano Elio Palencia: Promoción Honor a mis padres. Esta tragicomedia con sabor a costa venezolana, muestra el patético retrato de una sociedad marginal plagada de sueños que pocos pueden llegar a consolidar. 7 graduandos del liceo “los Símbolos Patrios” de un pueblo costero de nuestro país se van a la playa para celebrar el logro, entre alcohol, sexo, tambores y deseos de conseguir una vida mejor.

Dirigidos por Rufino Dorta, de quien creemos se gradúa como puestista profesional con esta osado y divertido montaje, en donde los códigos teatrales se rompen para ofrecer al espectador una dinámica pieza multi-focal, aderezada con el sabor de la música folclórica venezolana que inunda las costas de nuestro país. Dorta supo conducir a estos jóvenes recién egresados del Taller Nacional de Teatro (TNT) Centro de formación que mantiene Rajatabla y donde se instruyen las generaciones de relevo de las artes escénicas en Venezuela.

Por su parte, Palencia nos vuelve a golpear fuerte en nuestra idiosincrasia, su texto, es un grito desesperado a la marginalidad, a la esperanza derrotada, a la frustración. Sus personajes, como los recordados caracteres “cabrujianos”, son patéticos personajes que desean salir de su situación precaria, pero que la realidad los supera y logra vencerlos.

El sueño de Pessoa

¿Cómo eran los sueños de Pessoa? ¿Cómo era visto y amado por su musa? ¿Por qué nunca pudo concretar su amor? Estas interrogantes son las que se propuso la dramaturga y directora Katty Rubens para crear un cuadro vivo de reminiscencias que nos invita a penetrar el mundo íntimo del poeta lusitano Fernando Pessoa. Como todos los poetas su atormentada vida creativa, plena de imágenes, permiten a la autora conducir al espectador a un mundo onírico, sencillo, arrullados por la canción de la nostalgia y la esperanza que es el Fado portugués. Así como el tango argentino, el fado es un lamento, una búsqueda más allá de lo sentido que engalana el oído para colocar la mente en reposo y permitir que los recuerdos afloren.

Encuadre Teatral, es la agrupación responsable de contarnos la espera de Alma Blanco, en el papel de Ophelia y Manuel Chourio, como el fantasma de Fernando Pessoa, junto a la exquisita interpretación actoral y vocal de la cantante y actriz Norma Monasterios, quien junto a los músicos Gonzalo Mendoza y Rodolfo Aranguibel, ponen la nota de ensueño a través de la música en vivo.

Un espectáculo en pequeño formato, íntimo, cuidado y limpio, que deja un sabor a nostalgia y atardecer en altamar. Donde la poesía del gran Pessoa deambula y cala en el sentimiento para refrescar el oído y el alma. Sin exageraciones espectaculares de puesta en escena, Rubens logra conmover al espectador y regalarle un sentido trabajo, digno de ser visto por todos los caraqueños y la comunidad portuguesa de nuestro país.

Vuelve el italiano

Mariela Romero, es si se quiere una de nuestras dramaturgas más prolíficas, el teatro y la televisión han sido su resguardo y sus personajes cambiaron esquemas del escenario y la telenovela venezolana durante los años ‘70 y ‘80, esta dramaturga ofrece un mundo inagotable de la esencia femenina, desde su trasgresora El juego (1976), pasando por su Inevitable destino de Rosa de la noche (1980), El vendedor (1981) hasta Esperando al italiano (1988), sus personajes ofrecen posibilidades de manifestar sus carencias justificando sus acciones, pero siempre esperando un agente externo que los venga a salvar de sus precarias vidas.

En Esperando al italiano, no es distinto, tres amigas y un viejo cómplice masculino más una hilarante doméstica, forman una comparsa de venezolanos clase media que van narrando sus miserias y esperan que llegue un macho italiano, al que han contratado a distancia, para satisfacer y cambiarle el color a sus mustias, monótonas y frustradas vidas.

Esta nueva lectura escénica de la pieza de Romero, se engalana con un elenco de veteranos, encabezados por Caridad Canelón, quien en el papel de Rosalba, da rienda suelta a su gran don, no sólo en una excelsa interpretación, plena de matices, transiciones y verdad escénica, sino que enmudece al público con su impactante voz al interpretar dos temas que representan los momentos más sublimes de esta puesta en escena del director y productor Tulio Cavalli.

Acompañan a Canelón: Carolina Perpetuo, desenfadad dueña de casa, típica venezolana de clase alta venida a menos, traicionada por el macho militar que la abandonó. Dora Mazzonne, más refugiada en la comedia y lo externo del personaje, ofrece un carácter desfachatado ganado a la risa, aunque con matices de tragicomedia al revelar el drama que la atormenta. Por su parte Hernán Marcano, encarna la presencia masculina, que confirma una constante en los textos de Mariela Romero, y es el desdibujo de la figura del hombre para presentarlo como un pusilánime que no hace nada por cambiar su situación, aquí, actúa de alguna manera como conciliador en medio de las féminas. Cierra el cuadro estelar la Primera Actriz Marisol Matheus, quien personifica a la doméstica, una ordinaria y fisgona, que pone la nota de comedia a este drama “ochentoso” que junto a la nostalgia de la época y a lo insólito de la anécdota contada, permite al público regodearse en una contundente identificación con lo que ve, para arrancar vítores y aplausos desde la platea.

En síntesis aplaudimos a todos los creadores teatrales que para este tercer trimestre del año se han arriesgado a llevar a escena textos más comprometidos y que hablan más del venezolano como sociedad, en definitiva el teatro eso es lo que hace, ser el espejo infinito donde nos proyectamos inevitablemente. Sentimos que con estos montajes, nuestro arte teatral, está volviendo poco a poco a reverdecer. Ojala no pare de hacerlo.

L. A. R

Caracas, 8 de octubre de 2010.

Comentarios: luisalbertorosas@gmail.com

miércoles, 8 de septiembre de 2010

De nuevo Bernarda


La dupla Rebeca Alemán e Iraida Tapias, vuelven a hacer de las suyas, estas dos mujeres del teatro unieron sus esfuerzos y talento para entregarnos el más reciente montaje que se conoce del teatro profesional venezolano, acerca de una lectura escénica del clásico español La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Que se estuvo presentando hasta el domingo 5 de septiembre en la Sala de Teatro Luisela Díaz, del Caracas Theather Club, de San Román.
Vayamos de lo general a lo particular, como se debe en estos casos de análisis críticos: el hecho de convocar para el casting principal a reconocidas actrices de nuestra televisión ya es un gran acierto de esta propuesta, en el sentido de saber manejar el marketing de una pieza tan difícil y considerada un clásico del teatro hispanoamericano.
Es un acierto, en tanto el público, aunque ni idea tenga quién es esa señora Bernarda y mucho menos quién es Lorca, acuda por el respaldo de un elenco reconocido, encabezado por la Primera Actriz Carlota Sosa. Esta pericia es plausible desde todo punto de vista e incluso ya lo habíamos escrito en nuestras columnas cuando señalábamos la necesidad de aprovechar el poder de convocatoria de los actores de “cartel” para montar textos más comprometidos que las comedias superficiales que abarrotan las salas hoy en día. Y allí está el resultado, vítores, aplausos y un espectador agradecido que volverá al teatro no sólo por el staff de reconocidas figuras, sino porque “¿Ese Lorca no es el mismo de la obra aquella que vimos con Carlota Sosa?” y allí está la ganancia.
Iraida Tapias, es una corrida y ducha mujer de tablas, por herencia y por talento ganado, actriz, productora, dramaturga y directora ha probado todas las facetas del arte escénico, lo que la lleva a conocer por dentro y por fuera su oficio. Féminas directoras en el teatro venezolano las contamos con las manos y sobran dedos, ella es una que a pulso de trabajo ha logrado que el público la siga y la respete, fundó hace años el Teatro Profesional de Venezuela junto al maestro Cabrujas y desde ahí no se detuvo en su afán de producir teatro del bueno, hasta llegar a las instalaciones del Trasnocho Cultural donde hasta hace poco compartió funciones artísticas. Esta vez se arriesga y decide llevar a cabo un proyecto que para muchos pudiera ser un gran reto, ya que esta pieza en particular es un ícono ibérico que está enclavada en el inconsciente colectivo de las personas medianamente cultas o profesionales que han leído más allá de Relato de un náufrago de García Márquez. Lo que trae como consecuencia, que muchas veces sintamos que no hay más nada qué mostrar en un montaje de Bernarda Alba, más de lo que se ha visto hasta ahora y que en nuestra ciudad, estaba coronado con la extraordinaria puesta en escena que realizó el Grupo Theja, en el que Javier Vidal se lució con su versión masculina del texto lorquiano y los aires orientales que dio a la estética del espectáculo.
Pero como clásico es clásico, esta nueva lectura que hace Tapias no decepcionó. En principio está apoyada por el innegable talento de sus actrices que no la abandonaron y lograron amalgamarse como grupo para mostrar un conjunto coherente del que resaltan: Rebeca Alemán como Martirio (que creemos es el personaje más sólido del texto lorquiano); Eulalia Siso como La Poncia; Mariaca Semprum como Adela y María Antonieta Castillo como Magdalena. Acompañadas de un reparto completado por: Sandy Siquier, Anabella Troconis, María Elena Heredia, María Gabriela González, Ingrid Muñoz y la Maestra Ligia Tapias, como la Madre de Bernarda.
El dibujo escénico de Iraida Tapias, apuesta por la sencillez, aunque genera alguna confusión en el espectador en cuanto a ubicación de salidas y entradas que identifiquen los espacios internos y externos de la casa, pero nada grave que tumbe un logrado espectáculo.
Quizás dudaríamos si la propuesta de Tapias es de apoyar y reiterar más el tono dramático de la situación que plantea Federico García Lorca, que ya de por sí es terrible, o por el contrario lo realiza conscientemente, quizás, sería interesante si a través de los contrastes se proporcionaría un entendimiento mucho más crudo de la situación y generaría más conmoción en el espectador que el esperado grito desesperado o el llanto desgarrador.
Sentimos que en tanto Carlota Sosa lleva la responsabilidad mayor sobre sus hombros mostrándonos el férreo carácter de esta temible mujer que es Bernarda, el matiz del personaje no puede dejarse de lado, ningún personaje es sólo recio y amargado, y tan alto desde el principio, porque cuando realmente explota el drama, en el climax del final de la pieza, se ha estado en un punto tan elevado que subir más el drama resulta una batalla titánica para la actriz. No lo reconocemos como un error, meditamos en ello y de pronto romper el molde para observar desde otro punto, como dijimos antes, lo harto conocido de La casa de Bernarda Alba, posibilitaría el impacto mayor de lo que Lorca quiere transmitir. Sosa con esta interpretación confirma una vez más su lugar, y la admiración que el público le tiene y sigue en sus múltiples trabajos.
Por otro lado, las atmósferas de tensión están logradas, al igual que la complicidad entre las hermanas y sus vínculos con su nana La Poncia, donde Eulalia Siso demuestra una vez más el conocimiento de su oficio. En esta lectura del Poeta Granadino, se observa un cuidado en el decir del texto, que no es nada fácil, menos cuando la mayoría del elenco desarrolla más su trabajo frente a la cámara de televisión, que en las tablas, esto es plausible en el trabajo de Tapias. Y merecido reconocimiento es el del trabajo de vestuario de la veterana diseñadora Raquel Ríos, que siempre atina al punto adecuado cuando se trata de vestir a los actores.
En síntesis un espectáculo redondo que apostó y logró la convocatoria que se esperaba, pero más allá de eso logra impactar al público acostumbrado a la risa fácil y le ofrece un producto de calidad con un sólido texto dramático y una pensada puesta en escena, con una limpia producción de manos de Rebeca Alemán para Water People, abogamos porque sigan propuestas de este tipo.
L.A.R.
Caracas, 06 de septiembre de 2010.

martes, 3 de agosto de 2010

Entre Pessoa y Lorca Vuelve el Teatro Poético



La cartelera teatral caraqueña de las últimas semanas, dio paso a la nueva lectura y revisión de dos grandes poetas universales, por un lado el Grupo Contrajuego, presentó una nueva lectura del clásico contemporáneo español La casa de Bernarda Alba, bajo la batuta del maestro Orlando Arocha, paralelo a ello en el Teatrino del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, se mostró el único diálogo escrito por el gran poeta lusitano Fernando Pessoa intitulado Marineros que en esta oportunidad fue llevado a escena por el Primer Actor Germán Mendieta.



Entre Marineros y sueños



Ya lo hemos reiterado en varias oportunidades, la labor formativa en pro de las nuevas generaciones del teatro en Caracas que realiza el Laboratorio Anna Julia Rojas es innegable. Ya son casi cuatro décadas desde que el Maestro Horacio Peterson, visionario como siempre, impulsó junto a María Teresa Castillo, Esteban Herrera y la misma Anna Julia Rojas esta escuela de formación actoral que hoy se mantiene batallando gracias a la incansable labor de Carmen Jiménez su directora.

Los ex alumnos del Laboratorio, engrosan hoy las filas de grupos de teatro, películas, telenovelas, y las diferentes instituciones teatrales del país. Recogiendo lo cosechado es que han reunido a tres de sus talentos y junto Germán Mendieta, han concretado el montaje de Marineros.

Marineros, es un particular texto teatral, más que teatral es un poema dialogado, profundamente existencialista, en el que tres seres femeninos deambulan por sus mentes narrando historias oníricas que las hacen pasar el tiempo, desde la madrugada hasta el alba, estas mujeres intentan comunicarse, hacerse compañía, viviendo en un limbo ininteligible e inconcreto. El amor, la soledad, los sueños, la vida son arrullados por el mar. Quizás sirenas, quizás diosas, quizás mujeres perdidas o fantasmas de las costas que interminablemente repiten el ciclo de sus existencias para sentirse vivas.

Las actrices encargadas de interpretar este difícil texto, en tanto carece de acción teatral concreta, y se concentra en la imagen poética, son: Karla Fermín, Cristina Klatt y Olivia Parra, tres portentosas actrices que dan muestra del placer de la palabra en escena. Inteligentemente Mendieta se apoya en el buen decir de sus féminas y la poderosa presencia que proyectan. El director, juega de forma creativa, concretando una puesta en escena sencilla pero contundente, sacando acciones de donde no las hay y obtiene un resultado que más que hermoso resulta placentero. Como él mismo afirma en el programa de mano: “volver a creer en el teatro de verdad, sin truquitos, ni falsedad”. En síntesis otro logro del Laboratorio Anna Julia Rojas ¡Bravo!


El poeta granadino








Federico García Lorca, vuelve a ser representado, sus letras nos vuelven a conmover, más cuando se interpretan de manera correcta y con el sentido de lo que se quiere decir claro y diáfano. Esto ocurre en la reciente lectura que hace el director Orlando Arocha del clásico La Casa de Bernarda Alba, por antonomasia su obra de más fama y la más representada en todo el mundo.

Bernarda la tirana, la que decreta ocho años de duelo a sus cinco hijas ávidas de experiencias juveniles como es normal. Una sociedad que se avalancha sobre las “descarriladas” y en donde la compostura y el “qué dirán” importa más que los sentimientos que se puedan expresar. Una sociedad pacata, lapidaria, castradora. Así es Bernarda con sus hijas y obtiene lo que en consecuencia le corresponde, la tragedia.

Arocha logra concretar una puesta en escena exquisita, de altura que fortalece y le cambia la cara a nuestra marquesina caraqueña, en tanto propone una lectura plena de símbolos y sutilezas que permiten saborear gustosamente cada detalle. Unas hijas que lejos de inspirar ternura dan lástima, por lo que les pasa y por sus aspectos de monstruos amargados, por la férrea vida que les ha dado esa tirana que es la madre. Aún así y para hacerlo más terrible, Arocha apoya este imaginario de los campos ibéricos, con la tradición latina y entre boleros que entonan estos engendros, para tratar de ser un poquito felices, va acechando la tragedia.

La planta actoral luce nivelada, en donde sobresalen los trabajos de Hayde Faverola como La Poncia, ese extraordinario carácter que dibuja Lorca coqueteando entre la conciencia y la libertad de ser, hacen comunión en la humanidad de esta Primera Actriz que no deja de sorprendernos cada vez que se monta en las tablas. Por otro lado Gladys Seco, dando vida a la desesperada Martirio, con la maldición de encarnar físicamente la malformación y la fealdad, un trabajo que cuida el detalle y expresa en su justa medida el volcán inmenso que debe poseer este personaje. Por su parte Diana Volpe en Bernarda, da un giro al personaje presentándonos un carácter más interno que de costumbre, cuando de Bernarda Alba se trata. Entendiendo que este personaje se ha convertido en un ícono de la idiosincrasia iberoamericana y que es sinónimo de rigidez, junto a su director, Volpe presenta una Bernarda menos dinámica físicamente hablando y más contundente, sin embargo pasiva en la acción de la palabra. No podemos dejar de lado el desempeño de Antonieta Colón como María Josefa (madre de Bernarda) un derroche de impactante interpretación de la encarnación de la locura que invade esta casa.

El grupo es completado por la veterana Nattalie Cortéz, Carolina Torres, Ana Melo, Jenifer Morales, Maritza Cabello y Gema Llanos, que lucen justas en sus caracteres.

En síntesis, una exquisita versión escénica que demuestra una vez más que el teatro profesional venezolano toma nuevos aires volviendo la cara a los grandes poetas de siempre. Ojala podamos disfrutar de más espectáculos con este talante.

L. A. R
Caracas, 03 de agosto de 2010.Comentarios: luisalbertorosas@gmail.com

miércoles, 14 de julio de 2010

El Premio Municipal de Teatro de Caracas, revela lo mejor y los olvidados de 2010.





El pasado 23 de junio se dio a conocer el fallo del Premio Municipal de Teatro de Caracas 2010, hoy por hoy el único galardón que se mantiene, desde su creación en el año de 1.974 y que reconoce y exalta el trabajo de los hombres y mujeres del teatro profesional en Caracas. A partir de este veredicto, podemos hacer un análisis crítico de las piezas que triunfaron y de las olvidadas que en este segundo trimestre el año han dado de qué hablar en el ambiente escénico de la ciudad.

San Martín Imbatible
Cuando presenciamos la puesta en escena de la más reciente pieza escrita por Gustavo Ott, no tuvimos duda que este espectáculo merecía especial atención. Ya hacía tiempo que el teatro caraqueño no disfrutaba de una pieza de este calibre, en donde todos los elementos escénicos se conjugaron para conformar un montaje de excelencia. Actuaciones, dirección, dramaturgia, comulgaron de manera increíble para contarnos las historias de dos grandes damas del mundo de la cosmética: Helena Rubinstein y Elizabeth Arden y su eterna guerra por la conquista del mercado de la belleza.
Un texto épico hilado de manera fina por Ott, transforma esta pieza en una joya de nuestra dramaturgia que quizás debamos revisar en años posteriores por su estructura y contenido; y donde una vez más Gustavo Ott demuestra que no equivocó su profesión. Con un premio ya acuestas: la Cuarta edición del Concurso de Escrituras Teatrales Contemporáneas del Caribe, en el renglón de Obra no Francófona, Señorita y madame imprime nuevos aires de renovación a nuestra golpeada y descuidada dramaturgia nacional.
La propuesta escénica que planteó Luis Domingo González, lejos de ser audaz o efectista, se concentró en la interpretación de sus actrices y del texto en sus labios. Lo que consiguió fue una puesta minimalista pero cargada de verdad, permitiendo que sus protagonistas probaran las mieles del éxito, pudiendo encarnar a cada una de las divas en las distintas etapas de su vida, desde su juventud hasta sus últimos días. Y en esta titánica tarea González no se equivocó en seleccionar a Verónica Arellano (Helena Rubinstein) y Valeria Castillo (Elizabeth Arden) para cautivar al público con el desmedido talento de cada una. El trabajo actoral se mostraba tan correcto que no se puede distinguir cuál de las dos estaba mejor. Es lo que se pretende cuando se quiere realizar un trabajo profesional y es lo que un intérprete se propone al realizar un compromiso tan delicado como es transformarse frente a los ojos del público en una mujer de 80 años a una de 18 años. El elenco lo complementaban: Irabé Seguías, Mariana Alviarez, Jennifer Morales e Ysandra González. Es gracias a esta perfecta conjugación de talento y profesionalismo que Señorita y madame, acumuló seis Premios Municipales.

Cuando la pareja es un Cuarteto

Diana Volpe, primera actriz venezolana, se ha dedicado este año a sorprendernos por su continuidad sobre las tablas y sin descanso protagonizar y producir sendos montajes de la mano bien sea de su agrupación Hebu Teatro o del Teatro del Contrajuego. Ya a estas alturas del año (Julio) acumula tres montajes seguidos en la que la intérprete da rienda suelta al talento que Dios le dio, llevando al público venezolano lo mejor del teatro clásico y contemporáneo. Este trabajo constante e incansable es lo que ha provocado el éxito de sus producciones y el arrase en los galardones del Premio Municipal 2010, tanto con La noche de las tríbadas (que ya comentamos en su momento) como con la exquisita puesta en escena dirigida por Orland Arocha: Cuarteto, lectura escénica del texto del alemán Heiner Müler y que los coloca como la Mejor Producción de este año.
En Cuarteto, asistimos al juego cruel entre una pareja, basada en la célebre novela Relaciones peligrosas. Un texto cargado de teatralidad y juegos macabros que realizan La Marquesa de Merteuil (Diana Volpe) y el Conde de Valmont (Ricardo Nortier) Una difícil tarea representar este drama que arroja reflexiones sobre los más bajos instintos carnales del ser humano,. Por su carga existencialista y filosófica, a la que ya nos tiene acostumbrados Müller. El autor, hace una disección de una corrompida clase social y es reforzado por el extraordinario trabajo de dirección del maestro Orlando Arocha, quien se coloca con este montaje, como el director más importante de nuestro teatro actual. Un hallazgo es la reinterpretación del espacio escénico y el uso estético de los elementos de reciclaje, que permiten sorprender con gran creatividad al espectador. El vestuario por su parte, realizado por Joaquín Nández, quién también se alza con el galardón en ese rubro, resulta impactante al recrear la atmósfera de una corte en decadencia y que saca a flote sus más viles inclinaciones y se consume en sí misma, se pudre.
Por su parte Nortier y Volpe, no hacen otra cosa sino disfrutar de sus roles a plenitud, permitiéndole al espectador un goce pleno en cuanto a representación de personajes se refiere. Mordaces, irónicos, irreverentes, crueles, arriesgados, comprometidos y desenfadados, los dos actores hacen de las suyas concretando un sólido trabajo de interpretación que los coloca en el sitial de una de las mejores producciones hasta el momento vistas en el año.

Javier Moreno mostró sus Nueve huecos.



Aunque no entraron en los finalistas de esta edición del Premio Municipal de Teatro de Caracas, Nueve huecos, la más reciente pieza de Xiomara Moreno Producciones, escrita y dirigida por Javier Moreno, creemos fue la gran olvidada del galardón de este año, en tanto creemos que pudo contarse entre los textos de teatro venezolano que se estrenaron y llamaron poderosamente la atención.
En este diálogo, Moreno plantea la relación masoquista de un hombre y una mujer, en donde la segunda obliga al primero a convivir bajo sus reglas, sin derecho a preguntar ni siquiera el por qué de la invasión. Un texto dramático pleno de referencias a nuestra realidad actual como sociedad, en la que no sabemos realmente qué es nuestro y cuándo podríamos perderlo. Moreno sublima, refleja y hace una disección, a través de una genial estructura, partiendo de los nueve orificios que posee nuestro cuerpo, plantea la destrucción de esta pareja, parangonando esta realidad individual con la realidad externa. ¿Hasta dónde llegan los límites? ¿Hasta dónde puedo invadir y robar el espacio del otro? ¿Quién me da la potestad de irrumpir en la vida de otro ser humano y despojarlo de todo?
Son interrogantes que se lanzan al ruedo en este exquisito texto dramático que lleva a escena el mismo Javier Moreno, en una puesta sencilla, donde importa más lo complejo del drama escrito y dicho por los actores, que la espectacularidad de la escena.
Los actores: Mayte Parias y Frank Silva, lucen correctos, enfáticos en sus propuestas, resaltando más el trabajo femenino que el rol masculino, en donde Mayte Parias da cuenta de su evolución como intérprete y su crecimiento sostenido, armando una desquiciante invasora a la que el público termina odiando por sus acciones insólitas. Apostamos a que se haga justicia en una nueva temporada de esta pieza y que sea vista y evaluada pues no se puede pasar por alto cuando la dramaturgia venezolana da pasos agigantados en sus signos de recuperación, y con Nueve huecos, podemos decir que ahora es que hay dramaturgos para rato en nuestra escena nacional.
L. A. R.
Caracas, 12 de julio de 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

Sexo y burguesía una mezcla ideal para las tablas venezolanas.



Sexo…

Escrita por el alemán René Pollesch, esta pieza intenta hacer una reflexión desestructurada acerca de la comercialidad de las relaciones sexuales ¿Cuándo compras sexo, compras sentimientos? ¿Si podemos comprar sexo, entonces podemos adquirir sentimientos de la misma manera?

Dos interrogantes tremendamente existencialistas que se plantean los protagonistas de esta controversial pieza dramática que no intenta hacer una apología, ni contar una historia de principio a fin con conflictos dramáticos reconocibles, ni personajes que hilen una historia concreta, más bien son “momentos” de reflexión, que muchas veces se quedan simplemente dando vueltas en la cabeza, con la intención que el espectador se cuestione o no, acerca de su relación con una de las debilidades y necesidades más básicas del ser humano: el sexo.

Río Teatro Caribe, celebrando sus primeros 15 años, es el responsable de estrenar por primera vez en Venezuela al controvertido y reconocido dramaturgo alemán, hoy por hoy el más discutido en su país.

René Pollesch nació en 1962 en Friedberg/Hessen. Entre 1983 y 1989 estudió Ciencias del Teatro Aplicadas en Giessen. Ha realizado proyectos con los docentes invitados Heiner Müller, George Tabori, John Jesurun, entre otros. En 1996 recibió una beca de trabajo en el Royal Court Theatre de Londres, donde estudió en varios seminarios con maestros de la talla de Harold Pinter, Caryl Churchill y otros. En la temporada 1999/2000 fue autor residente del Luzerner Theater. En otoño de 2000, fue autor residente del Deutsches Schauspielhaus. Desde la temporada 2001/2002 programa el Prater en la Volksbühne am Rosa Luxemburg Platz en Berlín.

Ha recibido varios premios y galardones entre los que se cuentan: Beca de la Academia Schloss Solitude en Stuttgart 1997; Premio de Dramaturgia de Mülheim 2001; Mejor Dramaturgo Alemán, según la encuesta de críticos teatrales de la revista Theater Heute en 2002, Premio del Público y Premio de Dramaturgia de Mülheim 2006 por su reciente obra Capuccetto Rosso.

Talía Falconi, Ana María Vallejo y el propio Francisco Denis, son los intérpretes encargados de llevar a cabo esta lectura audiovisual plagada de elementos técnicos, en tanto Denis, desde la dirección, decidió mezclar el arte teatral con el multimedia y el video en vivo (lenguaje acostumbrado ya por la agrupación en otros montajes): Cámaras, micrófonos, imágenes proyectadas bajo la técnica del Cromakey, en la que una pantalla unicolor de fondo verde, permite proyectar cualquier paisaje en donde el director desee ubicar a los personajes. La tecnología del video se adueña del espacio y los actores recitan sus partes, trabajo este titánico para mantener la atención del público y no ser opacados por el juego técnico.

Los intérpretes desatan su talento en la memorización y el decir de estos textos complejos, casi filosóficos que hurgan en la complejidad del pensamiento humano y sus reacciones a las pulsiones más elementales, en este caso el sexo y qué consecuencias trae éste a la hora de convertirse en transacción. Sin embargo no observamos elocuentes construcciones complejas de caracteres en los personajes y estamos seguros que el texto como está planteado no lo requiere, más bien se apuntó a la naturalidad de las actuaciones sin mucho artificio, del grupo resalta la actriz de origen colombiana Ana María Vallejo, quien resulta la más clara en cuanto a interpretación de texto y quien despliega su talento en un estupendo monólogo acerca de los terrores del capitalismo y su dominio, los demás actores cumplen su cometido sin problema demostrando los años de experiencia y experimentación en este tipo de teatro de vanguardia, que quizás sorprenda a los más jóvenes, pero que sin duda son propuestas que desde hace ya mucho tiempo hemos visto en innumerables Festivales Internacionales.

Bien por los primeros quince años de Río Teatro Caribe, quizás uno de los grupos de mayor avanzada en cuanto a planteo escénico en Caracas, con este montaje Sexo, dan muestra de su madurez y de un lenguaje fácilmente identificable cuando se asiste a una puesta en escena de estos bailarines- actores que han sabido conjugar hábilmente los recursos técnicos que ofrecen hoy en día otras artes afines al teatro.

Cuando Ciertas condiciones aplican

Javier Vidal es el artífice de esta pieza que se estrenó el pasado mes en la Sala del Teatro Trasnocho y que aún se mantiene en cartelera, rompiendo records de taquilla. Se trata de una oscura comedia que como su mismo autor afirma:

“es un bíptico sobre la parca y la violencia que se completa con la pieza que escribiera hace 10 años: C.I.N.K.O., pero en esta oportunidad en el género de comedia trigueña. Unos nietos se reúnen en el salón VIP de una funeraria donde van a velar a la abuela multimillonaria que a la edad de 99 años fue brutalmente asesinada por un marginal, mientras ella viajaba por la ciudad con su BMW” admite Javier Vidal en entrevista realizada a la prensa venezolana- .

Luego del duro golpe recibido por el Grupo Theja, el pasado mes de septiembre, cuando tuvieron que entregar su espacio que los albergó por más de 15 años, Javier Vidal, miembro principal de este grupo, irrumpe de nuevo en la escena caraqueña demostrando que no hay momento para sentarse a lamentarse por las vicisitudes de las decisiones políticas, sino por el contrario, la mejor respuesta es el trabajo y la creación, y creemos es la salida más inteligente, así, nos entrega su más reciente pieza, pero esta vez dirigida por el hombre de teatro Moisés Guevara, Director Artístico del Teatro Trasnocho y que en una puesta realista logra colocar a estos cinco personajes que reflejan una desmedida y horadada burguesía caraqueña del siglo XXI y producida por MJM Producciones.

A partir de la anécdota descrita, Los nietos de esta multimillonaria nonagenaria, harán lo posible por conseguir el plato fuerte de la repartición, como siempre ocurre en cualquier familia que debe pensar en repartir sus bienes.

Los intérpretes: Gerardo Soto, Antonio Delli, Hilda Abrahamz, Julie Restifo y José Miguel Dao, conforman un grupo homogéneo de veteranos en las tablas que hacen divertir al público. Destacan de sobremanera los planteamientos actorales de Antonio Delli, Hilda Abrahamz y José Miguel Dao, ya que sus personajes dibujados por Vidal, enganchan inmediatamente al espectador. Por otro lado el correcto desempeño de Soto, permite la fluidez de la comedia. Sí notamos cierta rigidez en el desempeño del difícil carácter que asumió la destacada Julie Restifo, que con su reconocida trayectoria no la sentimos cómoda el día del estreno en el difícil personaje de la hermana “rockera”, pero estamos seguros que con el correr de la temporada encontrará la forma de fluir de manera más convincente con el personaje de Nacha, quizás como fue enfocado el personaje desde la dirección, no le permitió ir un poco más allá.

Por su parte la correcta y cuidad dirección de arte, así como la producción permiten apreciar un montaje de altura con buen gusto y estética plausible a lo que nos tiene acostumbrados el esteta Fernando Calzadilla.

En resumen una hilarante propuesta que de seguro seguirá cosechando éxitos, donde una vez más Javier Vidal demuestra la sapiencia del oficio y el manejo exacto de la técnica dramática a la hora de escribir. Ciertas condiciones aplican, se muestra como un espectáculo redondo, una ironía social que intenta diseccionar a esta parte de la sociedad caraqueña para que el humor negro nos permita reírnos y reflexionar sobre ella…

L. A. R
Caracas, 4 de mayo de 2010.
Comentarios: luisalbertorosas@gmail.com

miércoles, 14 de abril de 2010

Febrero y marzo de risas y un toque de reflexión






El cierre del primer trimestre de 2010, ha dejado buen sabor en la marquesina caraqueña, sin lugar a dudas, pese a las deficiencias presupuestarias y la falta de espacios de representación, Caracas está llena de posibilidades escénicas que durante los meses de febrero y marzo han complacido a la audiencia que hasta ahora no cambia sus preferencias por la comedia.



Tania al desnudo

Tania Sarabia es una de nuestras primeras actrices más prolijas del teatro venezolano, desde que se montó en las tablas en los años 70 de la mano de nuestro gran dramaturgo, actor y director, José Ignacio Cabrujas, no se ha bajado más y suma una magnífica carrera de éxitos que se ve demostrada en más de 30 años de labor. Es admirable ver como esta incansable actriz sorprende de nuevo y en soliloquio, tarea difícil para cualquier histrión, puesto que la exigencia de memoria y manejo escénico deben ser mayores.

Tania en pelota, se intitula este espectáculo que suma ya dos temporadas y va hacia su tercer ciclo. La Sala del Teatro trasnocho, albergó desde el mes de Enero esta divertida disección de uno de los deportes más populares en Venezuela, el beisbol, de la mano de la periodista experta en estas lides: Mary Montes, quien a partir de su libro Mis barajitas, donde reúne las experiencias y crónicas beisboleras de una mujer que desde su infancia ha vivido dentro del mundo de la pelota, crea este monólogo que narra la historia de una niña, que ve su vida trascurrir ligada a los bates, pelotas, guantes, uniformes y en medio de un deporte eminentemente creado para hombres.

Bajo la dirección de Basilio Álvarez y producido por Jorgita Rodríguez, Tania en pelota, es una extraordinaria apuesta al teatro de comedia bien hecho, con cuidada producción, un sólido texto, una inteligente dirección que permite a la actriz lucirse y dar rienda suelta a su maravilloso histrionismo, comprobando una vez más por qué Tania Sarabia encontró definitivamente su don sobre esta tierra y ese es el hacer reír o llorar, en definitiva fascinar al público espectador desde las tablas.



Cuando hay que cumplir la voluntad




En la misma sala del Teatro Trasnocho, durante el mes de febrero, cumplió segunda temporada la pieza original de Enrique Bravo: Hágase tu voluntad. Un manifiesto acerca de la terrible enfermedad del cáncer en una mujer víctima de ésta y cómo junto a sus hermanas trata de prepararse para enfrentar el fin.

Bajo la dirección de Juan José Martín y la cuidada producción de Catherina Cardozo; Julie Restifo, Flor Elena González, Andreína Blanco y William Goite, dan vida a este drama que refleja una realidad que cada vez cobra más vidas en las féminas del mundo.

Victoria (Julie Restifo) al celebrar su cumpleaños número 50 es diagnosticada con cáncer de seno, y comienza a batallar junto a sus dos hermanas para tratar, en primera instancia de entender el destino que le ha tocado, para luego asumir y luchar contra la enfermedad, para finalmente morir en paz consigo y con sus congéneres. Las distintas posturas en torno al tema, las distintas personalidades de estas tres mujeres, plantean sus puntos de vista y toman posición, para entender lo que les ha tocado vivir.

La correcta dirección de Juan José Martín, se evidencia no sólo en la puesta en escena, sino más determinante en la interpretación y dirección de actores. Aquí Martin supo sacarle el jugo a cada uno de sus histriones y explotar sus talentos. Julie Restifo se muestra aplomada y justa en su representación, Andreína Blanco cumple su rol de hermana menor, tratando de comprender y evitar la muerte de su hermana mayor por todos los medios posibles y a la vez encontrar su verdad como ser humano. Por su parte la “hermana del medio” encarnada por Flor Elena González (Quizás el personaje mejor logrado dramatúrgicamente hablando) es la desfachatada, pragmática y mujer contemporánea a la que aparentemente todo “le resbala” pero con un volcán por dentro que al estallar deja atónitos a todos.

Creemos que este espectáculo ofrece una reflexión que no va más allá de la advertencia que se puede hacer a los espectadores acerca del tema. El peligro es convertirse en educativos y panfletarios a la hora de trabajar temas de este tipo, el autor cuenta una historia con visos de autobiografía por haber vivido una situación cercana similar, sin embargo, trata de distanciarse y lo hace a través de un personaje “narrador-muerte” encarnado correctamente por William Goite, quien funge como ángel de la muerte que espera la hora para llevarse a la protagonista, intentando hacerles entender a los espectadores que hay que aceptar la voluntad de Dios. Difícil tarea la de Goite, al tener que recitar un texto muchas veces tan poético que las imágenes son difíciles de digerir.

Otro de los aciertos es la interpretación de Flor Elena González, su construcción de personaje y su destacado talento permitieron que ofreciera una performance magistral, que da cuenta de muchos años de labor en el teatro, el cine y la televisión, confirmando su madurez actoral y demostrando a productores y directores que el suyo, ha sido un talento en muchas ocasiones desperdiciado u olvidado, pero que en Hágase tu voluntad, se reivindica y esperemos que no deje de montarse en las tablas.



Ahora nos reímos de pie

Una tradición que marca sus raíces en los Vodevilles de finales del Siglo XIX es el conocido y popularizado Stand up comedy (Comediante de pie o en vivo) género de comedia popularizado y difundido enormemente en los Estados Unidos e Inglaterra. Género que busca la risa inmediata y que supone una rutina para el comediante que gusta de chistes actuales, subidos de tono, exigiendo un extraordinario talento y simpatía para realizar la tan ansiada comunión con el público. Por lo general, estas rutinas se realizaban en bares y sitios nocturnos, que hoy en día abundan en la geografía citadina del país del Norte, sin embargo en nuestro país es una tradición reciente.

El Stand up comedy, no es teatro, aquí no hay personajes, no hay libretos que aprender que cuenten una historia de principio a fin, no hay vestuarios y escenografías. Se pudiese emparentar con el teatro en su esencia, en vista que se trata de alguien que “echa” un cuento frente a unos espectadores. Sin embargo, sus formas son distintas.

Hacemos esta introducción en virtud de que en los últimos años Caracas y sus escenarios, se han plagado de “comediantes” que han dejado el micrófono de la radio, o la pantalla de televisión y han salido a vagar por la noche caraqueña para ofrecer distintas rutinas en vivo. Y cada vez ganan más adeptos, fenómeno de interesante estudio en tanto los espacios antiguamente reservados a piezas teatrales han sido ocupados por este tipo de espectáculos.

Uno de ellos es Enrique Lazo, con lazo y todo. Rutina de aproximadamente una hora y 20 minutos en la que el veterano locutor, cineasta y melómano venezolano, da rienda suelta a su fino humor y pone a reír al espectador contando las hazañas de su vida en situaciones insólitas que identifican al público con su idiosincrasia de ser venezolano. Espectáculo estructurado en partes delimitadas por pausas musicales, engancha inteligentemente al espectador gracias a la astucia y talento para la narración que posee Lazo. A diferencia de otros espectáculos similares que pululan por la oferta nocturna en Caracas, Con lazo y todo se yergue como una opción que demuestra el hacer las cosas con profesionalismo e innegable veteranía.



Cuando la tolerancia se transforma en disco.

Disco play, es el título de la pieza teatral escrita y dirigida por Darío Soto, que se estrenó en el Teatro Escena 8, y que arranca su segunda temporada en TEATREX; publicitada como “Espectáculo teatral en contra de la homofobia”. Estelarizada por: Deive Garcés, Rafael Marrero, Christopher Peinado, Patricia Pacheco, Gabriel Agüero, Fernando Moreno, Johanna González, Adolfo Nittoli, Jesús Cova y Sheila Monterola, está estructurada en 7 cuadros donde el autor expone distintas situaciones y personajes de la realidad venezolana de la comunidad Gay, Lesbiana, Bisexual y Transexual (GLBT).

No es novedad observar cómo este tipo de temas en los últimos años ha calado, no sólo en el público que pertenece a esta comunidad, sino al público heterosexual “mente abierta”, como se llaman en el argot citadino. Cada vez más se propagan manifestaciones, espectáculos, lecturas, encuentros y un sin número de eventos que difunden y promulgan la tolerancia y la no discriminación de los que han decidido su vida sexual de manera distinta a la mayoría de la población.

Disco Play ofrece la posibilidad de pasearse por un abanico de personajes involucrados en situaciones comunes y no tan comunes que muestran lo que pueden ser las costumbres y reacciones ante la vida de la comunidad GLBT. Temas como: Asumir la condición homosexual (“Salir del closet”); la rumba; la necesidad de un liderazgo gay en otros ámbitos de la vida ciudadana; las parejas ocasionales; la promiscuidad; el travestismo; entre otras, son la gama de temas recurrentes en la vida escogida de un (a) homosexual.

Darío Soto, en tanto escritor y director, tiene muy claro lo que quiere y así lo plantea sobre la escena, sus textos son inteligentes, corrosivos y llegan directo al espectador que se identifica rápidamente, porque el dramaturgo les habla en su mismo idioma, sin embargo, no se hace sectario ni impide que el mensaje llegue a las personas que no pertenecen a la condición homosexual. Su espectáculo escénicamente está cuidado y bien estructurado, con algunos bemoles técnicos normales por los cambios que implican las distintas representaciones para los siete cuadros de la obra en un mismo espacio, pero que con el correr de las temporadas estamos seguros se solventarán.

Al ser tan directo, Disco Play, goza de personajes casi reales, deben y son muy naturales para lograr su cercanía al espectador. Aunque es un grupo grande de histriones, se observa un nivel uniforme en las interpretaciones, quizás los más tímidos sean los más jóvenes y menos veteranos en las tablas. Destaca el trabajo cuidado de Adolfo Nittoli y Sheila Monterola, quienes llevan en sus hombros la historia en tono de drama de la que salen airosos y engrandecidos como profesionales de la actuación que son. Disfrutan y se comprometen con toda la seriedad del caso para romper con la risa que se transforma en mueca por lo planteado en la escena.

Quizás un poco de síntesis en el prólogo a la pieza pudiese permitir ganar al espectáculo energía de arranque y más soltura de los histriones más jóvenes: Fernando Moreno, Gabriel Agüero, Jesús Cova. Permitiría a nuestro parecer, la fluidez total de un espectáculo redondo. Aplaudimos el trabajo de dirección de arte de Darwin Angola en vestuarios y accesorios así como la producción llevada adelante.

En síntesis cuatro opciones que siguen dando argumentos para no dejar decaer el arte teatral en Caracas, opciones que divierten hacen reflexionar y llenan al espectador de posibilidades de entretenimiento, el teatro no desfallece, busca las maneras de sobrevivir y allí está tratando de hacerse un espacio entre los gustos del público caraqueño difícil de complacer y que no se despega de la evasión de la risa, veremos cuánto tiempo más estará riendo en su butaca…

L.A.R. *

Caracas, 8 de Abril de 2010

2009 se va y llegan las promesas de 2010 (II)

Luego del balance anual resumido en la primera entrega comenzaremos esta segunda haciendo un balance del primer mes del año apuntando a las expectativas de lo que teatralmente pueda ser este 2010 en Caracas:



Una Eva y un Adán, caídos de la mata…

La Sala de Teatro 2 del Centro Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), abrió su temporada 2010 para estrenar el más reciente texto de la actriz, directora y dramaturga Lupe Gehrenbeck, una producción de Gladys Seco que lleva a escena a los jóvenes actores: Carolina Torres y Gabriel Agüero con sendos monólogos acerca de las relaciones de pareja.

Lupe Gherenbeck como dramaturga ha producido una veintena de textos y estrenado unos tantos, entre sus títulos se cuentan: Descubierta, Diván, Había una vez un pez, ¿Quieres venir a mi piñata?, Las niñas de Santa Fe, Nos vamos o nos quedamos, Con A de Ilusión, De Miracielos a Hospital y Gregor Mac Gregor, rey de los Mosquitos. Ahora nos entrega una libérrima suposición de lo que pasó después de que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso. Coqueteando con el absurdo, la dramaturga y directora propone la anécdota contada desde el trópico, asumiendo que si la historia bíblica nos la contaron desde el otro lado del mundo y se la han atribuido ellos, por qué no estos discutidos personajes pudieran haber sido originarios caribeños. El famoso ¿qué pasaría sí?… lo logra la hábil dramaturga además excusándose detrás de su historia para realmente vociferar a través de sus personajes los pro y contras de estar en pareja.

Esta lectura “venezolana” del texto (entendemos que fue estrenado en Londres, Barcelona y París) resume a los personajes como un técnico “todero” de un teatro y una señora de limpieza de la misma sala. Más allá de la buena idea de Gehrenbeck, creemos que al consolidarse en la escena se desploma, atendiendo a la poca conexión existente entre lo dicho y lo hecho en escena. Quizás el personaje masculino adquiere una veracidad más clara que el femenino, en tanto nos la presenta vestida de uniforme de “criada” para luego transformarse en una divina rumbera. Aquí los códigos de dirección fallaron y desinflaron lo divertido y quizás ingenioso del texto. La forma tumbó al contenido. Los actores, hacen su mayor esfuerzo demostrando su desbordado talento comprobado en varias otras piezas y logran salir airosos. Creemos que pensar en los absurdos por el absurdo sin son ni ton no es necesario para trasgredir, requiere de una mayor elaboración para centrar los elementos que se presenten sobre la escena en congruencia con lo dicho y hecho por los personajes. Quizás el texto pudiese haber sido valorado y crecido si lo interpretase otro director que no fuese la misma escritora, muchas veces esto nos posibilita el distanciamiento y descubrir otras maravillas de lo propio.



Tomando café después de 30 años…

Julio Bouley, actor y director venezolano, residenciado hace ya varios años en París, ha logrado desarrollar su talento de artista e investigador teatral entre la ciudad luz y la cosmopolita Caracas y en ocasiones nos visita para dar muestra de su incansable trabajo y amor por su oficio. Esta vez en la Sala de Conciertos de UNEARTE, nos brindó el unipersonal: Vamos a imaginar que nos estamos tomando un café treinta años después, texto escrito a cuatro manos por él y José Luis Pérez, que recrea las insólitas andanzas de un peluquero venezolano al descubrir el amor. Excesos, diversión, traición, sordidez, locura, engaños, van transitando por la escena durante una hora y media como capítulos de un melodrama que se va construyendo al compás de las canciones de amor, alegría, nostalgia y tristeza que el mismo actor interpreta en vivo junto al pianista Fernando Roa, quien coloca junto a su instrumento el peso dramático de los acordes que crean las atmósferas según sea el caso.

Quizás lo más resaltante de este monólogo, no sea el hecho de haber concebido un personaje completamente desnudo en alma y cuerpo (elemento que pudo haber sido la nota sorpresiva para el espectador) sino, la sencillez y el riesgo con el que Bouley transita por los momentos más intensos de una historia de amor gay con absoluto compromiso y autenticidad. Lo que se agradece en este tipo de trabajos es precisamente eso, la verdad de un actor, desnudo frente a su público entregando alma, vida y corazón en sincera comunión con el arte… ¡Bravo!



Las tríbadas de Strinberg

El año pasado, la Primera Actriz venezolana Diana Volpe decidió concretar un proyecto de vida y dio forma a la nueva agrupación Hebu Teatro, con la que arrancó a realizar montajes de alta factura de producción, cuidada dirección, elencos teatrales de lujo y textos de autores contemporáneos que representan lo mejor del teatro universal actual.

Para abrir la temporada 2010 del Espacio Plural del Trasnocho Cultural, Volpe escogió una historia que transita entre la ficción y la realidad escrita por el dramaturgo sueco Per Olov Enquist. Considerado el escritor sueco más importante de la actualidad, el escritor nos deja penetrar en el círculo íntimo del famoso dramaturgo, también sueco, August Strindberg, para relatarnos una sórdida y escandalosa historia de su tambaleante primer matrimonio con la actriz Siri von Essen. Amenazado por su pobreza, desesperado por ser ignorado por los editores, Strindberg decide luchar por el amor enfermizo de su esposa en contra de su “íntima” amiga Marie, con la cual Siri sostiene una relación lésbica que la arrebata de pasión, sin lograrlo, pues su matrimonio se encuentra tan viciado que su esposa decide por su amante, refugiándose por tanto maltrato de su marido.

Bajo la lectura escénica del veterano Costa Palamides, esta joya dramática cobra vida en las interpretaciones de Diana Volpe, Ludwig Pineda, Diana Peñalver y Elvis Chaveinte, un elenco de alta factura, que sabe y conoce su oficio. Grandes actores, los cuatro, como titanes se miden sobre la escena, lo que provoca un gran placer al brindar al público un espectáculo redondo cuidado en su más mínimo detalle, sentido, orgánico y definitivamente pleno de excelencia, emotividad y contundencia. Buen decir y verdad escénica, acompañados de un soberbio texto y una delicada producción hacen de este montaje un producto digno de exportación. Lástima que la participación venezolana en festivales internacionales, sólo sea a partir de chances precedidos por el amiguismo, de no ser así estamos seguros que La noche de las tríbadas, sería una muy digna representación de lo que los artistas del teatro venezolano saben hacer cuando todos los elementos están conjugados para el arte.



50 años de El juicio del siglo

También en el Teatro Trasnocho, y en una emotiva función privada, se pudo apreciar al Primerísimo actor Don Fernando Gómez, quien a sus 93 años de edad, aun continúa sorprendiendo por su versatilidad y dominio escénico.

El juicio del Siglo, es un monólogo que creó el actor en 1960 a partir de la anécdota judicial que sucedió en Chicago en 1924, acerca de la defensa, por parte del abogado norteamericano, Clarence Narrow, de dos jóvenes condenados a muerte por el asesinato de un niño. Gracias a su alegato defensor, Narrow logró que los implicados no fueran también asesinados, sino que les conmutaron la pena a cadena perpetua. Ese alegato es el que escuchamos en dos actos a través de la altisonante y conmovedora voz del maestro Gómez. Pensar en el hecho escénico y todo lo que él puede generar en alguien que ha entregado su vida a las tablas desde su juventud y aun hoy en día cuando lo que debería es estar gozando de sus reconocimientos y fama por ser el actor venezolano con más edad, nos entrega su pasión por el arte teatral dejándonos mudos y con un nudo en la garganta. En estos casos es donde un análisis crítico no puede cumplir su objetivo, sino como recomendación para que si puede haber otra oportunidad que el maestro se suba al escenario, ninguna persona que pretenda dedicarse a este mundo de las tablas falte a la cita, sería perder la oportunidad de estar en contacto con la historia teatral venezolana, pero más allá de eso, con la mágica sensación de estar frente a un maravilloso artista que no merece otro epíteto si no el de Maestro.

En nuestra próxima entrega continuaremos revelando y analizando las primeras obras que abren la temporada teatral 2010 para tratar de vislumbrar qué ofrecerá el panorama teatral para esta nueva década que comienza.

L.A.R. *

Caracas, 6 de Marzo de 2010